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A B C. SÁBADO 3 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 7 egoísmo aDsorbente, hemos i- argado solos y míseros, sin dar parte de el siquiera á Rusia y á Turquía, con el odio de todos los mentecatos vociferantes por esos mundos; nosotros, que no hemos sabido redorar ó blanquear la leyenda negra como hacen los demás, deshollinando periódica y metódicamente sus historias; nosotros, que no hemos tenido, ni tenemos, por ahí representantes celosos de nuestra buena fama; nosotros, en fin, que no sabemos alzarnos en un pico de los Pirineos y gritar al mundo con una voz estentórea: Ea, señores, aquí estamos hartos ya de que se nos llame crueles, infames y asesinos, cuando en realidad somos unos infelices que nos caemos de puro buenos, y á fuerza de benignidad é inocencia dejamos que se nos suban á las barbas. Hablemos claro, digamos la verdad, juguemos limpio, y pobres, ignorantes y mal gobernados y todo, sepa el mundo que tenemos nuestra alma en nuestro almario y... el que esté libre de pecado, que nos tire la primera bomba. F. NAVARRO Y LEDhSMA EL PRIMER SALUDO DEL REY DE ESPAÑA AL PUEBLO DE PARÍS pueblos; nosotros, que no hemos tenido el arte de convertir la brutalidad en h simpática que la juvenil figura de nuestro cuérdese cómo para los anglosajones y sus roísmo y el atropello en gloria; nosotros, Rey ejercía en el pueblo de París desamigos, lo que en nuestro Weyler era sar- que hemos dejado pasar las calumnias sin pertó afectos y encendió entusiasmos na, en su Kitchener era sarpullido. Re- protesta, que las hemos reído como una desde el primer momento, después del cuérdese cuan poco se conoce en el mun- gracia, hasta que el saínete se ha conver- repugnante atentado de que le hizo objedo á la España de Cajal y cuánto se ha- tido en drama trágico; nosotros, que co- to el odio ciego del anarquismo apenas bla de la España de Montjuich y de nociendo como conocemos (ó somos unos hay palabras para describir las delirantes Alcalá del Valle. Recuérdese que se nos papanatas) que en todos los pueblos, y más ovaciones que D. Alfonso recibe. Úñense llama crueles todos los días y á boca lle- en los fuertes que en los flojos, hay una en ellas la adhesión al ofendido y la prona en el país de las harás labours; qi e las dosis incalculable de inhumanidad y de testa contra los criminales, y ambos sentifotografías de los esqueletos vivientes, subditos del glorioso imperio de Victoria en la India inglesa, sirvieron, como puede probarse, para contrahacer en la prensa ilustrada otras fotografías de subditos es pañoles en Cuba; que la patria de Lynch y de los jueces que condenaron á los anarquistas de Chicago nos quiso arrojar de la humanidad civilizada; que tal vez pensó lo mismo el culto y suave país donde se apalea á los niños de las escuelas polacas porque no saben rezar en el idioma de Moltke. Para unos y para otros, sigue siendo España el país del salvajismo; la leyenda negra de España nos salta al rostro en cuanto abrimos un periódico ó un libro, y hasta es prueba de buen gusto literario el hablar de la tristeza española, según Verhaeren, como en i83o y 1840 lo fue el hablar del color local español según Gautier y Mérimée. La Inquisición, el duque de Alba, el autoiafé y las corridas de toros, Rizal yWeyler, Monjuich y Cuba, todo esto forma un amasijo sangriento que deshonra á España y la hace odiosa y detestable. De todo esto iba cargada la bomba de París. Pero, vayamos á los entresijos, á las entrañas de las cosas. ¿Quién tiene la culpa? Principalmente nosotros, que no hemos sabido escribir con pluma galana y embustera nuestra historia, como han LA COMISIÓN DE LA ASOCIACIÓN GENERAL DE ESTUDIANTES hecho con las suyas respectivas los otros ESPERANDO AL REY EN EL VESTÍBULO SEL PANTEÓN fot. Roli la guerra de Cuba por el famoso Comité de atrocidades españolas de Londres. Re- CRÓNICA ILUSTRADA L VIAJE DEL REY DE Si la suE ESPAÑA A PARÍS g e s t i ó n