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A 3 C. SÁBADO 3 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 6 medidas de gobierno para evitar la mendicidad y Ja vagancia i.i íantü, hay más pobres y más vagos en la villa y CCÍÍC. El fin de la iey está muy alio: el principio de autoridad, que no la hace cumplir, muy bajo. Existen un Reglamento de la dirección de Obras Públicas, unas Ordenanzas municipales y no sé cuántas disposiciones más para regular la marcha de los automóviles y evitar de este modo ías frecuentes desgracias y los no frecuentes sino continuos s u s t o s d e l vecindario viandante. Pues n ¿da, los automóviles siguen disparados por esas calles de Dios, á Ja velocidad inverosímil que les viene en gana á sus poseedores. Y es tanta la impunidad de que gozan y tan grande la complacencia de nuestros Argos oficiales, que e! más pacífico habitante de Madrid llega á pensar si será necesario para inspirar un poco de respeto, defender su integridad individua y castigar faltas que nadie castiga, echarse al bolsillo un revólver de seis tiros ó de doce, si los hubiere, al salir á la calle, y empezar á tiros cuando un vehículo de esos se le viene encima á toda velocidad y á todo ultraje de las disposiciones vigentes. Y he aquí cómo en un pueblo donde una autoridad llega á imponerse á públicos y empresas, cerrando los teatros á media noche- -los teatros, á los cuales va sólo la gente que quiere, que dispone libremente de su voluntad y de su dinero, -no sabe, ó no puede ó no quiere impedir esos cuadros de miseria, muchos de ellos farsa pura, y todos juntos oprobio de una población; ni sabe, puede ó quiere castigar y corregir los desafueros de ios chauffeurs. Una parte de ese rigor para los teatros ¡estaría tan bien empleado para los pobres que molestan al prójimo con sus peticiones, y para los ricos, que le atrepellan con sus automóviles! Se daría el plausible caso de que el principio que mencione antes estaría á la altura de su fin, con lo que se realizaría un ideal. Y, sobre todo, un bien. ÁNGEL M. a CASTELL sucedería á estas frases... Después, más cerca, juraos, rr. uy jantes, ios interlocutores habrán seguido hablando; y sería curioso, sugestivo, averiguar d resto de la conferencia. ¿Cómo habrá justificado el Presidente su retirada voluntaría y ds que argur. ieui. es se vs ¡dría para no descorazonar a! Rey? Loubet ha vivido en modestos hogares y en eJ SE. íseo: ¿Por qué, conocido el palacio, desea vo ver á la humildad? ¿No estáis contento, señor? -interrogaría D Alfonso; -vuestro voto es sabio; sabéis cómo ss vive en uno y en otro sitio; yo solamente conozco la vida de Ja majestad. ¿Es mejor la otra? Contestadme. ¿Qué habrá contestado el Presidente? Quizás esto: Para quien todo lo ha sido, es ¡o mismo ser que no ser. rra üsvar n c viere s péi- ríic a, psrp. Rusia, de sil cunsiáeiDcion ac T t: i potencia entre l i detiás nací on es. 4 src. Landres, 1, alas 12 horas. g- t I aimira. tí Rodiesivensky ha declarado en el- -espita! ele Sasebo ¡ue a derrota suicida por la armada que: éi d; r; gís, origino a, principalmerfe, la r posjb lidad en que se encontró de sai: r al mar ubre; puts cuantío ia flota rusa trataba de franquear el estrecho de ICruzeustern, aprovechando ia niebla, levantóse repentina tempestad, que aclaró ia atmósfera, permitiendo á la escuadra japonesa descubrir á la rusa en el momento ds mayor peligro para ésta. -Cambell. 4 IDEA DIARIA. DE LA TINTA T residida por el alcalde interino, Sr. de Blas, se celebró ayer mañana sesión supletoria. Antes de entrar en e! orden del día fue aprobado el proceder del Sr. de B! as ai telegrafiar á París protestando, en nombre de la Corporación, contra el atentado anarquista. Se acordó, á instancia del Sr. Ruiz de Gríjalva, pedir audiencia á S. M la Reina para que vaya una comisión y la felicite por haber salido indemne D. Alfonso XI 13. Fueron aprobados casi todos los asuntos que figuraban en e! orden de! día referentes á la concesión de licencias para establecimientos de industrias é instalación de electromotores. Se concedió un voto de confianza á los señores de Blas, marques de Tovar y Morayta, para que traten de conseguir! a instalación en el Parque de algún espectáculo que sirva de recreo y sciaz á los madrileños que no pueden veranear. Para evitar los desagradables posos de tinta que se forman en los tinteros, es suficiente agregar de vez en cuando una pequeña cantidad de té aegro cocido, París, 2, á las ¡5 horas. 1 A ÚLTIMA VICTORIA EN LA MAN CHUR 1 A Telegrafían de Tokio que e! ejército japonés de ia Machuría recibió ayer la noticia deia última victoria naval alcanzada por el aínjrante Togo, siendo acogida por los soldados con el júbilo consiguiente. OTA DE ACTUALIDAD. LOU 8 ET SE VA Serlo todo ó no ser nada, es lo mismo. M r Loubet, el anciano venerable que ocupa la magistratura primera de la República francesa, tiene decidido retirarse á la tranquilidad de su hooar, al calor de su vida íntima, tan pronto como termine el plazo de su mandato. El último soberano que M r Loubet recibirá oficialmente desde la presidencia de la República, será á D Alfonso X 3I1. Es casi seguro que e! anciano presidente haya hablado al animoso Rey de su propósito de retirarse. Interesante sería la conversación. Si otra vez vuelve V- M á Francia, yo- -habrá dicho M r Loubet, -retirado á una mor- da apacible, sólo le rendiré la ofrenda sencilla de m; s afectos personales, como el más humilde ciudadano francés. Y D Alfonso, a! escuchar palabras tales, caer a, sin duda, en grave cavilación. Luego, el Rey, posible es que haya animado al Presidente á luchar por la reelección, y éste, con viveza, manifestaría hallarse irrevocablemente decidido á dejar la jefatura suprema de Francia. Solemne silencio 1 AS PERDIDAS DE LOS JAPONESES. El ministro de Amarina japonés ha publicado la relación de las perdidas sufridas durante la última batalla. Estas consisten en un acorazado, dos destroyers y un crucero. Hubo, además, i ¡3 muertos y 224 heridos. Los últimos despachos anuncian que el almirante Rodjestvensky hállase herido en la cabeza y en ambas piernas, creyéndose que curará. El almirante Togo refiere ia muerte de) general ruso FeJkersam, ocurrida á bordo del Osliaba á consecuencia de los primeros disparos japoneI A BOMBA DE La clásica imprevises. -Mora. PARÍS sión, el crónico descuido nuestro nos puso anteayer en París París 2, á las 16 horas. á dos dedos de ia tragedia. La bomba no I O S RUSOS Y EL DESASTRE. El general iba dirigida contra el Rey de España, Linievitch ha telegrafiado á San Petersburgo que los japoneses se disponen á tomar la ofensiva sino contra España misma; no iba cargada de pólvora negra ó blanca; iba cargade un momento á otro. El almirantazgo ruso atribuye la derrota á la da de aborrecimiento, de odio sanguinanecesidad de guardar la neutralidad, que impedía rio, injusto y feroz contra todo lo español, aprovisionarse de carbón á los barcos imperialescontra el españolismo, -contra la españoleCreíase también que las islas de los pescadores eran la base principal de las operaciones de los ja- ¡ería y contra la españolada. Esta ojeriza poneses, y al apartarse de ellas los barcos rusos, imbécil y antipática la hemos visto nacer, fueron á parar, sin saberlo, en el centro mismo de crecer y agigantarse; acaso entre nosotros fa escuadra japonesa. mismos hay algunos que han contribuido á ello. La innegable superioridad indusHPRATANDO DE LA PAZ. En el Consejo de guerra celebrado ayer en el palacio de Tsar- trial, económica y política de los pueblos koeselo, bajo la presidencia del zar, los generales, fuertes ha tomado respecto de nosotros el almirante y los grandes duques que asistieron, formas de menosprecio y desdén que ya votaron por la continuación de la guerra. son intolerables. Recuérdese! a campaña El gran duque Wladimiro fue el único que declaró valientemente que la continuación de la gue- de calumnias infames sostenida durante A yer por Ja mañana estuvieron S. M la L Reina y S. A. ¡a infanta María Teresa en la iglesia de la Virgen de la Paloma para dar gracias á la Madre de Dios por haber resultado ileso el Rey del atentado anarquista de París. Antes de llegar ¡as augustas personas, la gente del barrio, conocedora de ia noticia, invadía la caüe, y cuando se presentaron les manifestó, de manera franca y expresiva, su simpatía y su protesta contra el atentado. La Reina y la infanta fueron acompañadas por el comandante general de alabarderos, la camarera mayor, duquesa de San Carlos, y el jefe superior interino de Palacio. El cura párroco y los capellanes, con cruz alzada y ciriales, esperaban á la puerta del templo. S. M y A. R. entraron bajo palio, ocuparon los reclinatorios que se les había preparado frente al altar de la Virgen y oyeron la Misa que se celebró, en la cual oficiaba D. Narciso Parejo, coadjutor de ¡a parroquia. La iglesia se llenó de gente, mujeres en su mayoría, que miraban emocionadas á las augustas damas y hacían cariñosos comentarios de alabanza todos á la madre ternísima y amante. A las diez y media salieron S. M y A. R. para regresar á Palacio y se repitió la manifestación de cariño, los ¡vivas! y las aclamaciones. Muchas mujeres del pueblo entregaron memoriales á la Reina. La egregia señora entregó J 000 pesetas, para los pobres del barrio, al cura párroco. rrtn rr- MnntTi niwmmiininnnrntifbniir mülin inEiiniTM íTlilllililW l i l UíiiffllTl