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ABC. JUEVES Í. DE JUNIO 19- 5. 1 f 1 J 1 i i f 1 ll í -Ü tf I 4 JI. 1 r. jr 5 lfc f A s X- Z 7 1 3 EL SALÓN DE RECEPCIONES EN EL QUAY D OBSAY, DONDE SE ALOJA S M EL REY Los telegramas de los corresponsales dan cuenta del brillante recibimiento hecho al Rey de España á su llegada á París. La nota de afectuosa simpatía á nuestra nación, personificada en su joven Monarca, ha desbordado en generales muestras de cariño y entusiasmo, que, según todas las referencias, han superado á las esperanzas más optimistas. Hoy comienza nuestra información gráfica con la publicación de las habita- E L VJAJ- E DELAREY DE ESPAÑA PARÍS ciones que ocupa D. Alfonso en el palacio del Ministerio de Negocios Extranjeros. La riqueza y el buen gusto parisiense han presidido á su instalación: tapices de los Gobelinos constituyen el principal elemento decorativo de las reales habitaciones, y escogidas obras de arte de los Museos de París las alhajan, entre las cuales se han preferido, con delicada atención, las de artistas españoles. Entre el rico mobiliario, del más puro estilo del primer Imperio, figuran re- Aft i DORMITORIO DE S M EL REY EN EL MINISTERIO DE NEGOCIOS EXTRANJEROS Folgs. Duchenne cuerdos interesantes de Napoleón Igualmente publicamos el Salón de actos de la Embajada de España en París, cuyo trono ocupó D Alfonso XIII durante la recepción solemne que en dicho palacio tuvo efecto. En el banquete celebrado en el palacio del Presidente en honor de nuestro Rey, se cambiaron las primeras frases, que, seguramente, serán interpretadas y discutidas de distintos modos en la Prensa de todos los países. Llegada la hora de los brindis, el Pee sidente de la República francesa, puesto en pie, dijo dirigiéndose á D. Alfón soXIIJ: Sire: En mi nombre y en el de mi país doy la bienvenida á V. M Si Francia se siente dichosa al recibir vuestri primera visita, V M puede estar seguro de encontrar á cada paso testimonios c! que. no se halla jn tierra extranjera y convencerá bien pronto de que no exiat... i aquí otros sentimientos que los de u n estimación profunda y una simpatía vehemente hacia la noble nación español i La política, tanto en Madrid conv en París, no necesita más que obedecer á la naturaleza para cumplir la misk; i que le está confiada. Vecinos los dos pr. ses, deberían ser amigos en todas ocasiones mostrando una mutua é idéntic confianza en el éxito de sus pacíficos esfuerzos, dispensándose un recíproco aseyo. Mucho me complace hacer concfai que así ha sucedido y saludar en la iníi- n t nunriF 7