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ABC. JUEVES DE JUNIO DE i 9 o5. P A 6 de los íimateurs resultaron en sKíerta apos cíón tributat merecido elogio á la labor literaria de con el genero de! espectáculo y m. jy pocos este insigne procer, recordaoa aquellas cuitísi 29 de fueron los que resultaron contratados. mas tertulias de hombres eminentes que tanto I OS A U T O M Ó V I L E S Los sutomóvise complacía en reunir. p L VIAJE DEL REY. La próxima visita les, que cada día van s; endo mucho más Consideraba el S r Silvcla como perdida- de D Alfonso á Inglaterra será, como notoria y grave de nuestro balance intelectual espectáculo, fiesta digna de esta nación, siem- numerosos, tanto en la ciudad como en el camy mora! la extinción de aquellas vejadas litera- pre que luzca el soi esplendoroso durante el po, han adquirido una triste notoriedad é los rias, reuniones de esparcimiento y descanso tiempo que aquí permanezca el Rey de España. ojos del público. para políticos, jurisconsultos, catedráticos, peEl caso de Rocco Carmbvas, por ejemplo, Los buenos vecinos de la ciudad de Londres riodistas, hombres de estudio y de labor pe- son aficionados á esta clase de fiestas, y como el chauffeur español acusado de haber ocasionanosa y diaria. un inglés, antes que socialista ó partidario del do la muerte de un muchacho por conducir su Recogíase en ellas lo más ameno y florido anarquismo, es eso, inglés, existe aquí tal so- carruaje con excesiva velocidad, ha producido entre los ingenios de la Corte, y se alimen- lidaridad de sentimientos, que nunca sonó una un sentimiento unánime de protesta. N J es del todo cierto que la mayor parte de taba, con la emoción y aplauso de damas, mag- nota discordante cuando nos han visitado los nates y caudillos políticos, un comercio discre- monarcas de otras naciones, así, pues, no se las desgracias sean producidas por esta clase to y culto entrelazado con la vida social, estí- teme, no se recela que turbe el regocijo del de carruajes más que por los demás vehículos, mulo para el estudio y la producción literaria; pueblo, con ocasión de la llegada de D. Alfon- pero existe en el ánimo del público un vehey la poesía y las buenas letras, al serpear por so, ninguna manifestación de antipático ó in- mentísimo deseo de que se impongan mayores entre tantas gentes como concurrían á aquellos sensato menosprecio á la más alta y genuina restricciones respecto á su circulación, con el salones, algo dejaban á su paso y mucho in- representación de nuestra España. Se hará al fin de evitar los peligros á que se hallan consfluían en vanas esferas de nuestra vida, no poco Rey un recibimiento respetuoso, se le agasa- tantemente expuestos los ciclistas y los demás resentidas de la sequía literaria que con rigor jará como merece. transeúntes. padecimos en e! último tercio del siglo xix. I A POLÍTICA COLONIAL. Aparte de Las leyendas ó realidades que por toda Eu la remotísima é indirecta relación que la El Belén, periódico publicado para la cena ropa desdoran el nombre de los Gobiernos esde Navidad de aquel hogar ilustre; El Roman- pañoles; los procedimientos teocráticos, arbi- Gran Bretaña puede tener en el asunto de cero de la Guerra de África; la primera lectura trarios, retrógrados que ellos emplearan, la Marruecos, la atención política, durante la de La muerte de César, de Ventura de la Vega; poca ó ninguna consistencia de vuestros Gabi- pasada semana, ha recaído en la nueva Constilos primores de su inteligencia de que allí hi- netes, que aparecen con vida artificial y luchan tución del Transvaal, que, en honor á la vercieron gala Selgas, Campoamor, Sdgovia, Pe- no más que por sostenerse en el mando, no dad, ha sido bastante bien recibida. Su alcance político es considerado como un drosa, Molins, Alarcón, Rubí, Valera, Fer- son las prácticas de este pueblo, sesudo y libre, nández Jiménez, Pacheco, Madrazo, Auñón, que sabe estimar lo que valen aquellos hom- medio para resolver una cuestión urgente y Cueto, Dacarrete, Sanz y tantos otros, dicen bres que dejan los negocios propios para ocu- delicada, y á pesar de las inevitables diferencuánto significaron en nuestra vida literaria parse de los ajenos, de los de iodos, y no quie- cias que en el mismo Transvaal existen, y en re ni consiente que se gasten y aniquilen en un el que muchos de los boers desean un Gobieraquellos salones. La duquesa de Medinaceli, la inolvidable é día. Pero ninguna de esas tristes notas son no completamente responsable, se espera que ilustre duquesa Angela, que tan vivamente sen- parte á rebajar la simpatía que aquí inspira el obtendrá un éxito indise itible, en vista de la tía cuanto redundaba en beneficio de letras Rey de España. Se sabe y se comenta mucho amplia y liberal consideración concedida á los y artes, en provecho de la cultura nacional, dio y muy favorablemente, que D. Alfonso, al re- boers. á sus tertulias íntimas el carácter de literarias. correr el territorio español, se puso, adrede, W. A. CAMPBELL Sosteniendo fervorosamente el culto á Zorrilla, en contacto con el pueblo, y que su paso por aquellas provincias no ha sido un frío paseo que era su poeta favorito, y haciendo declamar inspiradas poesías á Grilo, á Ferrari, á Caves- oficial, más correcto que efusivo, más ayudado ABC tiene contratada con ilustres litetany, Ortega Morejón, Ricardo de la Vega y de gallardetes y colorfnes qae de entusiasmo otros, éste puede decirse que es el último incero. Se sabe con alegría que el Rey repre- ratos una colaboración que seguramente llesalón literario que hemos conocido los contem- senta á España, no sólo por su nacimiento y poráneos del insigne y malogrado D Fran- por los artículos que en ¡a Constitución espa- nará los gustos del público. JVo publicaremos, cisco Silvela, uno de los hombres públicos que ñola tratan de la sucesión de la Corona, sino pues, más artículos que los que hayamos somás han gustado del trato social y que más se porque el amor di los esDañoles le meció en la cuna, le sostuvo en su orfandad y le ung ó y le licitado, ni devolveremos, y r. iucho menos han complacido con el de las damas. consagró cuando ya mozo empuñó el cetro. SaUna corte sin damas- -decía Francisco I, -ben que nuestro Rey es la esperanza d i la Pa- abonaremos, los que espontáneamente se nos sería lo mismo que una primavera sin rosas. tria española; y este correcto, este orgulloso, remitan. Cosa idéntica puede decirse de la vida. Sin este frío pueblo inglés, que ama á sus soberalas mujeres, sin su trato amable y discreto, sin nos con pasión, se sentirá, en presencia de sus delicadezas, sus elegancias y hasta sin sus D. Alfonso, ante otra cifra de ilusiones, ante coqueterías, sería muy árida, muy aburrida, otro Rey amado por sus pueblos, y le respep A C E T I L L A RIMADA- MI muy triste. tará y le aclamará regocijado. TEATRO. PROLOGO Por esto han ejercido influencia en las artes, en las letras, en! a política, en la marcha y desLa estación no favorece, en verdad, los festeTambién tengo teatro. Mi teatro envolvimiento de la vida de las naciones, los jos; es probable que no pueda verificarse nin- propio, exclusivo, personal, sin mezcla, salones donde se ha rendido culto á la sobera- guna expedición cinegética á los bosques de como Gjldós, Iglesias, Benavente, na belleza y á la clara inteligencia de la mujer. Windsor ó de Sandringham, en las que tan los Quintero, Linares y Dicenta. -Desconfiad de esos hombres huraños que exquisitamente sabe honrar el rey Eduardo á También es importante. Y ya era hora huyen del trato social, que ren. egan de los sa- sus huespedes; caso aún más lamentable si se de que hablara yo mismo en su defensa, lones y que consideran ba! dí é indigno de se- tienen en cuenta las ancones del Rey Alfonso. puesto que aquellos que, á querer, lo harían, sudos varones cuanto se relaciona con la 3 TEATROS. En el teatro de Covent me abandonaron á mis propias fuerzas. mujer. Gjrden han dado comienzo en esta semaMi teatro es de escándalo, de bulla, ¿Qué influencia más deliciosa que la que na! as representado íes de ópera, y durante los de alborotos, de gritos, de protestas... ¡del ruido formidable con que, airada, ejerció sobre Jos ingenios más peregrinos de últimos díao se han estrenado varias obras. Aparte de algunas producciones serias, se ha la multitud su indignación expresa! su tíernp 0 aque la admí. abíe duquesa de Frías, para ¡a qje tejieron fúnebres coronas O. Juan notado en una parte del público un saludable En mis estrenos gozan, se divierten, Nicasio Gallego, Martínez de la Rosa, el du- síntoma, que consiste en la creciente demanda castigando con burlas mi torpeza, de ópera seria y elevada, en contraposición á que de Rivas y tantos oíros? niños bitongos, jóvenes incautos, EJ culto á la mujer es cualidad de los hom- algunas de las comedias líricas, tan en boga du- hombres graves y candidas doncellas. O ¡No hay clases para mí! Siempre se juntan, bres más eminentes, de os estadistas más in- rante los últimos años. signes. Recuérdese la corte de notabilidades A propósito de teatros: existe muy arraiga- con juicio igual y con la misma idea, masculinas que reunieron en torno suyo Ger- da la sdea de que los artistas de los music- halls banca, milicia, clero, bellas artes, trudis Gómez de Avellaneda, y la sublime, la encuentran muy pocas ocasiones para demos- aristocracia, pueblo y clase med a. inspirada Carolina Coronado. Y la celosa autoridad, que teme trar sus aptitudes, y no hace muchos días que El salón será siempre un oasis, y Sas damas se hizo en Londres, en uno de dichos salones, que una noche me arañen ó me muerdan, que en él brülan, las flores que amenizan las as- un curioso experimento, en el que tomaron ¡pagúela Dios la previsión! me pone perezas y Jos smsabores de la vida. parte sesenta y cinco aspirantes, con objeto de un pelotón de guardias á la puerta. No me quejo. Está bien. M- ichos soldados probar sus habilidades. KASABAL I El ensayo resultó muy interesante, pues de- volvieron derrotados de la guerra. Pero ¿por qué las silbas de los otros j mostró que hay mucha gente que posee el arte pasan, se oividan, y las mías quedan? I de entretener á ios demás; pero los esfuerzos ECOS DE LONDRES in irm IT irn I