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Núm. 141 del puerto gaditano con cinco fragatas y tres bergantines; el temporal había embarrancado cerca de Puntales dos fragatas enemigas. Salga usted y apodérese de esos dos barcos di; o al jefe del puerto cierto personaje que a la sazón vivía en Cádiz, y que creo que era ascendiente del ilustre marqués del Duero. Verá usted: si me apodero de los barcos enemigos, van a decir que no tiene mentó porque cuento con doble fuerza, si, por desgracia, no logro mi propósito, me van á criticar. Créame usted: en España a nadie le han hecho nada nunca porque no haga nada. ABC Pág. 7 brados; teniendo todo esto, ¿cómo es que el alma del hombre septentrional siente como un velo de tristeza indefinible? El hombre septentrional mira las arboledas, las aguas, los altos montes y. sin embargo, no sonríe ni abre los ojos con júbilo y confianza... El paisaje le produce una vaga impresión de angustia: aquella severidad noble, regia, le intimida. Pero en esos vericuetos de la Moncloa, el alma se complace en soñar con un mundo remoto y sonriente: el mundo del siglo w m la vida más muelle que ha podido existir, las carrosas de nácai los caballeros vestidos de casacas brillantes, de sombreros tricornios, de encajes y de hebillas; las damas con pelo empolvado, con lunares sutiles con glandes y huecos vestidos de colores y dibujos adm rables; las fueittes. Jas estatuas, mitológicas, los partet res escondidos donde los amantes gustaban ocultarse; los galanteos, ios pasos de minué y los violmes sonando tras de ¡os biombos de follaje... ¡Todo aquello terminó! Las estatuas mitológicas se ven descabezadas v olvidadas, las fuentes no tienen agua, los arriates no son recortados primorosamente; la yerba invade los lindes, y los árboles gigaatescos tienden su peni, mbra de veje ¿sobre aquel ámbito Aun con todo ello, es ese rincón algo sugestivo y evocador, que conserva cierto matiz risueño y como exótico. Acaso lo único risueño del total paisaje de Madrid J MARÍA SALAVERRÍA férreas por donde corren trepidantes locomotoras lanzando gritos jubilosos y valientes: los árboles crecen en huertos, y algunos chopos yerguen su altiva y recta copa en líneas firmes: el rio ondula por el llano. Ya el paisaje se embellece y la mirada puede buscar en el horizonte la aguda cima de un bello campanario de aldea. Y luego, mas al Norte, el paisaje se embellece del todo. Hay arboledas nutridas formando bosque: de entre la arboleda surge el estanque de la Casa de Campo, como un lago menudo y recogido. Luego, los pinares que se pierden en la lejanía luego, las blancas viviendas destacándose en la negrura- de Tos pinares. Y la Sierra fo que no sabes lo que el amigo Fritz ha tenido el tupe al fin, con su nieve, con sus barrancales temerosos, con las nubes revueltas en los picachos: una blancura ideal, de escribir en mi álbum una bravia aspereza, un magnífico telón para un esplén- -Veamos. -Oído a la caja. El amor se obstina en hacer de dos dido espectáculo. Velazquez, que entendía bien de magnificencias, tomo seres uno, y lo que logra es hacer de dos seres, tres- -Mira, aunque con rubor, hay que teconocei qu; en ese telón de la Sierra para el espectáculo de sus no igua ladas figuras, acaso porque sospechase que las personas, la mayor parte de los casos tiene razón principes y reyes que retrataba no habrían de ser eterFJero mucho; vamos a echar los anchos y los estrechos; namente grandes como la bondad de sus favoritos lo un chico de la Funeraria, que es mas alegre que unas proclamaba. Ahora bien; aun el paisaje mas bello de Madrid cacastañuelas- -si no hay muchos muertos, -tocaia polkas rece de blandura. El paisaje de Madrid es entonado, tn un tabel; el teniente Vinagre llevara ariope, subirá severo, noble, parco, ajustado: no sobra ni falta nada. toda la vecindad, y mi marido en la Cortina, figúrate si Por la parte del Norte adquiere su mayor grandeza: nos vamos a divertir pata festejar el año nuevo tiene allí arboles agua, aldeas, palacros, montes y semJUAN VALERO DE TORNOS Nuevo alcalde de Madrid EL BUQUE FANTASMA I a Prensa ha venido hablando del misterioso barco que, coincidiendo con el paso de la escuadra rusa por el mar del Norte- y el incidente de Hull, apareció en el Cantábrico y entró en Bilbao, titulándose yate de recreo, perteneciente á un poderoso señor del Esta explicación no satisfizo a muchos, y el misterio de que se rodeo dicho b irco ha hecho que se le llame el buque fantasma Últimamente lia fondeado en Valencia, donde se ha hecho la foiografía cjiie publicamos. ís SñÁi i i í r i i 5 X f f UOfo D CONZ- UO DF ÍJC. UEROA Y TORKE CONDE DE VVEJORADA, LIBERAL, ILUSTRADO, EL BARCO CONOCIDO POR EL BUQUE FANTASMA FONDEADO EN VALENCIA SENADOR V I T A l l C l O JOVEN PUEDE HACER, Y HARÁ SEGURAMENTE, UN BUEN ALCALDE DE MADRID Fot Gómez El paisaje madrileño ay en las provincias del litoral cierta obsesión pesi mista respecto del paisaje madrileño. Como la Natuialeza repartió tan desordenadamente sus favores en la haz de la Península ibérica, resulta que el verdor, la lluvia, la arboleda, los valles risueños y los floridos altozanos quedaron solo para las regiones de la periferia. Y asi, cuando los habitantes del litoral vuelven sus miradas a Madrid, suelen poner torvo el ceño y hasta suelen abominar de ese páramo extenso y severo que rodea a la Corte. ¿Pero es tan malo como lo representan los provincianos el paisaje de Madrid? ...Desde la trasera del Retiro, asomándose por encima de las tapias un espectáculo inverosímil sorprende. Una planicie suavemente ondulada se espacia hasta el horizonte: una planicie calva y rasa, sin vestigio de árboles, sin edificios, sin surcos, ni arroyos, ni sembrados. El animo queda suspenso, aterrado, intensamente conmovido. Y se pregunta el animo: ¿Es esto el limite de una gran ciudad, o el principio del desierto? El desierto acude al ánimo en toda su magnificencia. Visto desde allí, el paisaje madrileño es completamente sahanco. Parece que los arboles que a uno le rodean forman parte de un oasis. Se siente la impresión profunda y deprimente que produce el mar en el primer momento. El s lencio es total, la soledad completa. ¿Es feo este lado del paisaje madrileño? No es sino triste. Pero sugiere tal melancolía y tal ensueño, que a pocos otros paisajes podra ser comparado. Este lado del paisaje de Madrid pertenece a Don Quijote de hecho y de dírecho: en el debieran representarse, como en ningún otro lugar cuando las fiestas de su Centenario, alguna de sus sublimes aventuras Pero mas lejos el paisaje ya se embellece. La llanura se deprime y aplana: las viviendas se desparraman por todo lo ancho- hay cuarteles de soldados con ruido de multitud y con vibtantes sones de corneta: hay line ASAMBLEA DE MÉDICOS TITULARES EN CIUDAD REAL PH 1 día 18 se reunieron en Ciudad Rea) los médicos titulares de la provincia para cons nuirse n Asamblea, cuyas sesiones se han celebrado en la casa Consistorial, asistiendo un representante de la Asociación di Medit- os titulares de España LOS MÉDICOS Tl ULAUBS DE CIUDAD REAL REUNIDOS EL DÍA l 8 EN AQUELLA CAPITAL PARA CELEBRAR UNA ASAV 1 B 1 EA Y 1 KATAR ASUNTOS REf- ERENl ES A SU CLASil I 01 b. mcljut