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Pág. 6 ABC EL NUEVO PUENTE DE SAN SEBASTIAN Núm. J 41 día 2 1 se verificaron en San Sebastian las pruebas del nuevo puente monumental construído sobre el Xlrumea. para poner en comunicación! a estación del ferrocarril del Norte con con e ía parte del ensanche de Amara de aquella hermosa capital En ocho meses se ha proyectado rte capital. y se ha hecho este soberbio puente, orgullo legítimo del pueblo donostiarra. Así se hacen las cosas en las capitules con vistos í Europa: en un San Sebastián y en pocas poblaciones más. Las pruebas, verificadas ante las autoridades técnicas y el vecindario, dieron un resultado inmejorable. El ingeniero autor del proyecto y director de las obvas, Sr. Riber. i, recibió muchas y muy merecidas enhorabuenas, compartiéndolas con él la Compañía de construcciones por el nuevo procedimiento del cemento armado. E puente quedará muv pronto abinto ül servicio público. f r 5 1 C sr. kr. J POR EL INGENIERO SEÑOR RIBERA SOBRE EL UKUMEA, EN FÁN SEBASTIAN EL NUEVO PUENTt MONUMENTAL CONSTRUÍDÓ EN SAN SEBASTIAN EN OCHO MESES AS PRUEBAS DE RESISTENCIA VERIFICADAS EL DÍA 2 1 SOBRE EL NUEVO PUENTE CONSTRUIDO V CUYAS PRUEBAS DE RESISTENCIA SE VERIFICARON EL OÍA 2 1 ots Iretíeric CEMENTERIO DE LOS PP. CAPUCHINOS EN ROMA 1 os españoles que con motivo de las fiestas jubilares de la Concepción han ido á Roma, han traído, como es natural, foto grafías de la Ciudad Eterna. Entre éstas, y como verdaderamente curiosa, pues hasta ahora no se había permitido hacer ninguna, merece citarse la que publicamos á continuación. Es el cementerio de los P P Capuchinos en Roma, y como puede verse, en tan lúgubre sitio se han concertado el arre y los horrores de la muerte para ofrecer un cuadro bien tétrico y original. r V feídÉl vulgares de la pobreza esquiva é inconfesa, se necesita tener una gran vocación de actor. El hombre que no la posee se asusta de que sepan los demás, como él sabe harto, por dónde flaquean stis botas, y huye, si aún puede servirse de ellas, de la indiscreta mirada del público acogiéndose á sitios retirados y solitarios, ó se aplana en su hogar y suplica a! cielo en vano que le envíe unas botas nuevas. Sólo un gran cómico puede aparecer todos los días, sin desmayo moral y tedio de la vida, como un príncipe ahito que halla placer en vestirse con las ropas usadas por otro, á quien él, casi nuevas, s: las regaló. Respetemos con honda simpatía estas menudas y silenciosas tragedias que van. -llevando á un hombre á la muerte. Los que á Mata conocieron en la época de sus triunfos, dicen que era un artista dotado de poderoso instinto y que alcanzaba notas brillantes por el difícil camino de la naturalidad. ¡Fue, según cuentan, un Don Juan Tenorio inmejorable! Yo no le conocí como actor; digo, sí, le admiré representando, pero no en un escenario teatral. Cierta noche entró delante de mí en un estanco. Cuando me aproximé al mostrador, el estanquero le entregaba cinco ó seis blancos y humildes pitillos de esos que compran sueltos los desheredados que no pueden permitirse el lujo de adquirir una cajetilla. Mata me conocía como yo áél, aunque nunca nos habíamos hablado, y al verme, en lugar de afligirse por su honrada pobreza, ó tal vez afligiéndose demasiado, exclamó con entonada voz cara á cara del estanquero: Oiga usted, cada vez me gustan más estos pitillos. No sé cómo hay quien pueda fumar otra cosa. El estanquero sonrió piadosamente, recogiendo los cinco céntimos que Mata le entregaba. Yo también sonreí, pero con tristeza de corazón, y Mata abrió triunfalm; nte la puerta, del estanco y salió. ¡Honor al valor desgraciado! Por mi gusto hubiese corrido tras de él con unas cajetillas medianamente decentes en ambas manos para que las fumara en nombre de mí simpatía, pero era mayor respeto y mayor caridad dejarle partir con sus flacos y míseros cigarrillos sueltos ¡que tanto le gustaban! Hoy ya ha obtenido el homenaje postumo de que su cuerpo fuera paseado delante délos teatros; en su honor tocaron cosas tristes esos sextetos que tocan de noche Fot. Sarthon INTERIOR DE UNA GRUTA EN EL CEMENTERIO DE LOS P P CAPUCHINOS EN ROMA para que hablen los abonados. Hasta pusieron coronas un vago recuerdo de su gloria por las calles de Madrid, sobre el féretro. Ha sido un muerto feliz. ¡Pobre don josé Mata! Y vosotros, artistas, los qud triunfáis hoy ¡ay, y los últimos restes de su guardarropa también como él ayer, ¡acordaos! Haceos conservadores como, I o más terrible para los actores, como para las muje- Acostumbrado á la multitud de los tiempos pretéritos, en que ésta se congregaba para aplaudirle, á Mata se le según parece, tuvo propósitos la libertad, ó de lo con res hermosas, es envejecer. Desde que se inicia la trario, no juzguéis eternas las nubes de tabaco oloroso y decadencia de las facultades físicas, desde que la escena vela siempre en los sitio; más populosos y animados de Madrid. Lejos por siempre de la escena, buscaba toda- aristocrático que os envuelven. En los estancos contifatiga, la voz no responde y el gesto desmaya, un actor, vía el púbhco. No era ya un actor aclamado, pero era núan vendiendo pitillos sueltos por famoso que sea, es ya un candidato para el olvido y JOSÉ DE R O U R E la muerte miserable. Vico, Btéfgado, Mata, ¡cuántos un azotacalles incorregible. Y de su decadente persona de guapo mozo, ladeado el sombrero no recién adquiaplausos oyeron, qué grandes simpatías despertaron, cómo les siguió en su juventiicí: el halago público! Pu- rido ciertamente, ceñida la levita ó el chaquet algo detedieron creerse triunfadores, étébieron imaginarse que su riorados por el uso, y reciamente apoyado el cuerpo en COS DE LA CARRERA DE SAN JEvida acabaría como en una serína y espléndida puesta de orueso bastón, de toda su persona fluía. un vaho de homRÓNIMO sol. Envejecieron, y fue dar en la miseria, en el desvío bre aplaudido, de hombre festejado por las masas. Del desastre con que le afligió la suerte, había salvado el Pierde la Carrera su aspecto mundado y boulevardier general, en la angustia diaria. El más grande de los tres pereció lejos de la patria, á bordo de un buque, en pe- airoso y desafiante pompón. En la melancolía de su para trocarse en vía patriarcal en los d; as que preceden regrinación trabajosa y d mísero fruto; los otros dos orandeza derrumbada, como en un fuerte desmantelado y subsiguen á la Nochebuena. acibaron sus días exilados de la escena y á solas con su pero no rendido, ondeaba una bandera. D i cierto que le propio afán. Los aplausos, las aclamaciones, los triunfos allá en la soledad y en el ahogo de su humilde domicilio lué hay de política? brillantes conquistados en la edad viril, son frecuente- acabarían en fruncimientos de cejas y en actitudes de- -Dos sedantes: el Ministerio y la Pascua. mente cosecha de angustias y miserias para la ancianidad. angustia todas aquellas simpáticas altiveces mostradas á- -A este Gobierno no se le hace oposición cruda. Hay que desconfiar de los laureles: es planta que antes la faz pública; ¡pero con qué tesón después de las triste- -Ni cocida. Usted no sabe lo que ocurrió en el puerfue mujer. A Daphne no le gustan los viejos, y cuanto zas ocultas renovaba las gallardías callejeras, qué bien to de Cádiz, no sé si á fines del siglo xvin ó en los comás les acarició en su juventud, con mayor esquívidad sabía pasar del dolor que retuerce las manos á la altiva y mienzos del xix... fuego les aflige. -No, ni veo... burguesa indiferencia que las emplea en jugar con el- -Aguarde usted un poco. Contaba el comandante Todos hemos visto al infeliz D. José Mata paseando bastón! Para representar un día y otro día estos dramas Vidas que pasan E o