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Núm. 141 ABC Un verdadero poeta homérico; un poeta primitivo en nuestros tiempos de decadencia; un poeta griego en Avignon, un poeta que convierte en lengua un idioma, como Petrarca creó el italiano; un poeta que de un dialecto vulgar hace un lenguaje clásico, lleno de imágenes y de armonía, para regocijo de la imaginación y del oído; un poeta que toca en la trompa marina de su aldea sinfonías de Mozart y de Beethoven; un poeta que á los veinticinco años hace manar de su mente, en raudales puros y melodiosos, una epopeya agreste, donde las escenas descriptivas de Hornero y las escenas inocentemente apasionadas del Daphnis y Chloé de Longus se encuentran Pág. 3. mezcladas con la santidad y las tristezas del cristianismo. Imposible expresar mejor y en menos palabras lo que es el genio de Mistral y el lugar que ocupa en la literatura. Añadiremos que habla nuestra lengua de Levante, el lenguaje poético de la Corte de Barcelona, también usado en las de Castilla y Portugal. Mistral ¿trovador descarriado en nuestro siglo, pertenece á nuestra tradición literaria, es cosa nuestra. Al unir su nombre al de Echegaray, los encargados de otorgar el premio Nobel así lo han reconocido. ALVARO CALZADO plobablemente, tendlé excelencia. Dígaselo usted á la diada para que rae la dé. -Pues ¿qué ha pasado? -Que voy á sel ministlo. ¿Ministro? -Sí, señóla. ¡Se ha empeñado D Maléelo. La felicidad de Pellejín duró veinticuatro horas; al llegar á las veinticinco, supo con horror que su nombre no figuraba en el listín dejos ministros, y cayó con una especia de congoja, durante la cual se mordía los puños y quería arrancarse mechones de, pelo. Cuando hubo vuelto en sí, pensó en enajenar el uniforme, y fue á ver á Cárdenas, llevando envuelto en un pañuelo casaca, chupa y pantalón. El espadín y el sombrero, apuntado, lo dejó en casa hasta ver si realizaba la venta. Cárdenas se probó el uniforme y le venía corto. -Lo siento- -dijo con amargura. -Ahora tendré que esperar á que me hagan uno á la medida... -Quédese usted con éste- -suplicó Pellejín. -Le está á usted un poquito estlecho, pelo poniéndole unos cuchillos al pantalón y alalgando un poco la manga, puédala perfectamente. -No; ya que uno es ministro, que no se diga que no va bien trajeado. Entonces Pellejín fue á ofrecer el uniforme á La Cierva, quien lo rechazó desdeñosamente, diciendo que él no se viste con ropa usada. -A saber si el antiguo dueño tendrá alguna erupción... -dijo por último. Viendo que entre los conservadores no hay quien quiera comprar un uniforme, Pellejín se lo ha llevado á Montero Ríos, diciéndole: -Yo lo dejo aquí pala que lo vayan viendo los que han de sel ministlos cuando caiga esta situación, suponiendo que antes no me decida á inglesal en el paludo democlálico de que es usted digno jefe, v tenga usted la bondad de confialme una caltela. Luis T A B O A D A LOS TUMULTOS DE LA CÁMARA HÚNGARA l To son sólo las. Cámaras francesas y la española las quedan origen á escándalos tumultuosos. Quizás las lleva ventaja en eso la húngara, donde las pasiones, son tremendas y- se exaltan con mucha frecuencia. Ejemplo de ello, las recientes sesiones, donde Kossuth, con sus discursos de viva oposición al Gobierno, y especialmente al ministro Tissa, produjeron tal escándalo que las minorías asaltaron el estrado presidencial y arrancaron parte de él, mientras el pueblo en la calle pretendía asaltar el Parlamento y acabar con el Gobierno á pedrada limpia, costando mucho trabajo á la policía imponerse á las masas y reducirlas á la quietud. En las colisiones hubo muchos heridos. 1 p C R Ó N I C A DE PARÍS, LAS PASIONES POLÍTICAS. EL PREMIO NOBEL Si los nacionalistas, al estallar en París la noticia déla muerte de Syveton, no hubiesen negado el suicidio, atribuyendo la catástrofe á venganzas políticas, nada sabríamos de un horroroso drama de familia ni de la terrible acusación que pesa ahora sobre la memoria del agresor del general André. Los correligionarios de Syveton, únicos causantes del escándalo, al querer utilizar su muerte. como arma de combate, se han perjudicado á sí mismos. A nadie que siga atentamente la marcha délos acontecimientos políticos en Francia puede extrañar lo sucedido. En ningún país reviste caracteres de mayor violencia la lucha política, ni son más intensos los odios que engendra; los adversarios políticos son enemigos personales, y la pasión llega a) extremo de emplear como medios legítimos de combate la calumnia brutal con su séquito de falsos testimonios y de acusaciones sin prueba. Si muere un reaccionario, proclaman á voz y en grito sus afines que los masones lo mataron; si muere un radical, vociferan los suyos que los jesuítas lo asesinaron. Así sé comprende que tantas víctimas inocentes, pertenecientes á tan diversos partidos políticos, fueran inmoladas en el 93 del siglo xvni, cuando la Revolución, -como Saturno, devoraba á sus hijos; así se explican también las horrendas calumnias lanzadas por los defensores y adversarios de Dreyfus contr. i el bando contrario, cuando estaba en tela de juicio la culpabilidad del prisionero de la isla del Diablo, y una nación entera, apasionada, delirante, perdía por completo la noción de la realidad. Cada pueblo tiene su peculiar modo de ser; en España, donde felizmente las contiendas políticas no revisten estos caracteres de odio irreconciliable, los adversarios políticos, luego de atacarse rudamente durante las sesiones de las Cámaras, se saludan afectuosamente en los pasillos ó en el Sa ón de Conferencias; la lucha tiene algo de teatral; ¿es menos sincera? ¿Se pueden hacer cosas grandes sin delirios y sin extravíos? ¿Es ley ineludible que un paso dado en la senda del progreso debe ir acompañado de desvarios locos y de una explosión de malas pasiones? Francia es el país que más ha hecho por el progreso humano, y en Francia es donde estos fenómenos con mayor intensidad se han manifestado siempre; al psicólogo es á quien corresponde sacar consecuencias de hechos tan evidentes. p 1 przmio. Nobel ha sido adjudicado á Echegaray y á Mistral. Inútil es hablar del primero; todos ¡o conocemos, admiramos todos su inmenso talento, sus portentosas facultades creadoras. Mistral es poco conocido en España; no es extraño, porque en Francia, fuera de un círculo de eruditos muy limitado, pocos han leído sus obras. Nada mejor para decir quién es Mistral que reproducir lo que del poeta provenzal, del autor de Méreille, decía Lamartine, cuando aún era de todos desconocido. Decía el poeta francés del poeta felibre, que era ASPECTO DE LA CÁMARA HÚNGARA DE BUDAPEST AL SIGUIENTE DÍA DE LA SESIÓN BORRASCOSA EN QUE LAS OPOSICIONES. ASALTARON Y DESTROZARON EL ESTRADO PRESIDENCIAL V M mim W mmM C- T y 1 PLAZA DEL PARLAMENTO HÚNGARO, DONDE OCURRIERON LAS COLISIONES ENTRE LA POLICÍA Y EL PUEBLO, QUE PRKTBNDÍA ARMARSE DE OIEORAS Y ASALTAR LA C 4 M 4 R 4 nt tti