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Núm. i 39 lo que se quiere. Hoy me han dado una buena noticia. -Se le conoce á usted en la cara. En efecto; en el rostro del doctor, que recuerda por la nieve de su barba, la viveza de sus ojos y la corrección de sus líneas, el del inolvidable Pí y Margal! asoma una sonrisa reveladora de la impaciencia que siente el buen doctor por soltar la grata nueva. -Pues si... -sigue diciendo, -aquella subvención de j 0.000 pesetas que me prometió el Ayuntamiento para el Consultorio y que no rae la dio, me la va á dar el año próximo. Ha votado ya la inclusión de la partida correspondiente en el presupuesto de ic o5. -No siempre han de decirse perrerías de nuestro Municipio. Alguna vez había de hacer algo bueno. Que sea enhorabuena, doctor. -Gracias, gracias... Poco á poco iremos despertando el espíritu público. Los donativos particulares escasean bastante. ¡Qué lástima! Y eso que en Madrid se gasta tanto dinero en diversiones... -Y en lo que no es diversiones... -En frivolidades, sí, señor. Pues mire usted: en Bélgica ya es oficial la higiene de los niños. El Gobierno bdga, convencido de que para tener ciudadanos sanos y vigorosos hay que cuidarlos en su tierna infancia y alimentarlos con leche pura, ha N acordado subvencionar los Consultorios que, como el nuestro, suministran leches puras, y lo que vale tanto ó más, instrucciones de régimen de crianza á las madres. Francia viene estudiando el mismo asunto; pero Bélgica, ¡aquel hermoso y cultísimo país! se ha anticipado. Y e s q u e hay que ver las estadísticas para comprenderlo magnífico de la obra. La mortalidad de los niños disminuye de modo prodigioso en aquellos países donde se practica lo que nosotros practicamos en nuestro modesto Consultorio de la calle de San Bírnardo. En todas las grandes capitales se hace propaganda, se dan conferencias, á las cuales asisten miles de personas. -Aquí, en Madrid, también dio usted una conferencia. -Sí, señor, la primavera pasada, y asistieron veintiún oyentes. Es verdad que era un día excepcional y que no podía esperarse que la gente dejase de ir adonde fue. ¿Era Jueves santo, tal vez? -No; era día de corrida de Beneficencia. Me consuela el ver que en otras naciones los grandes diarios se ocupan de nuestro Consultorio. Últimamente, el Medezinische Zeitung de Berlín con motivo del viaje que hice para estudiar los Consultorios extranjeros. Yasab; usted que otros diarios americanos también han hablado de nuestra Institución, y á uno de ellos debe ésta una porción de pesos de una suscripción que abrió entre la colonia española. -Por aquí los periodistas nos ocupamos más de las hazañas del Tratan peíao y del renacimiento del pelo de la coleta de Minuto. El doctor volvió á sonreírse, esta vez con apariencias de malicia, pero sólo con apariencias, porque es incapaz de sentirla el hombre que consagra su existencia á arrancar á la miseria, al raquitismo, á la muerte, vidas infantiles. Y al separarme del doctor pensé que la verdad es que merece hacerse público el acuerdo del Ayuntamiento dz Madrid, no sólo porque debe aplaudírsele cuando lo merece, sino para que el ejemplo sirva de estímulo á otros Ayuntamientos, y especialmente á esas personas mimadas de la fortuna que ignoran ó que se olvidan de que mueren en España infinidad de criaturas al año, muchísimas de ellas por falta de régimen y de buena nutrición en la lactancia, cuando instituciones como la de La Gota de Leche remedian en gran parte tan afrentoso y tristísimo mal. ÁNGEL MARÍA CASTELL BC NAUFRAGIOS EN VALENCIA Y EN EL ESTRECHO p n Valencia, en la playa del Saler, ha naufragado el brik- barca italiano Teresa de j $o toneladas, que hacía la trave t sía de Genova á Pensácola (América de! Norte) Tripulaban el barco el capitán H Vriaceba y catorce hombres. En medio de un gran temporal y desorientado el barco por la cerrazón, embistió á los arenales, encallando en la playa, mientras las olas batían furiosamente la popa. Desde las siete y media de la noche hasta las siete de la mañana, hora en que los carabineros de la playa se dieron cuenta del accidente, la tripulación corrió inminente riesgo. Por fortuna, se les socorrió á tiempo y no hubo que lamentar ninguna desgracia personal. También durante los últimos temporales ocurrió en el Estrecho de Gibraltar el día 4 de este mes el naufragio c e la barca francesa Zoisier, cuya tripulación pud: salvarse, afortunadamente, ganando las playas de Tánger. La embarcación, como puede verse en la fotografía, quedó casi totalmente sumergida por las olas. SITUACIÓN EN QUE HA QUEDADO EL BRIK- B 4 RCA ITALIANO TERESA G. NAUFRAGADO EN LA PLAYA DEL SALER DE VALENCIA Fot. Malinas El problema de las subsistencias 7 s innegable la influencia del cambio en el precio de los artículos de primera necesidad: el elevado precio de los francos y de las libras constituye una prima para la exportación; atraídos por ella salen fuera muchos productos, empobreciéndose así el mercado nacional. Buena prueba de ello es la cantidad de reses, de huevos y hasta de hortalizas, que van de los puertos gallegos á las costas inglesas, y los productos de nuestro suelo que salen de Levante hacia Francia; así se explica que exportemos trigo aunque sea insuficiente el que producen los campos para nuestro consumo. También es evidente la influencia del derecho de consumos en el precio de los alimentos. Pero existe otra causa del elevado precio de las subsistencias: el productor no se entiende directamente con el consumidor; entre ellos media una legión de intermediarios, verdaderos parásitos que abultan los precios para sacar la comisión justificada por su intervención. Las cooperativas de consumo resuelven en parte el problema de la vida suprimiendo los intermediarios, comprando directamente al productor al contado y al por mayor, y vendiendo en detalle al precio de coste. Los resultados sorprendentes alcanzados por ellas podrían servir de lección práctica á cuantos estudian el problema de las subsistencias. Un ejemplo entre muchos explicará el daño causado por la multiplicación de intermediarios: una huevería instalada en e! mercado de San Antón compra su género en los Mostenses; la tienda establecida en los Mostenses lo adquiere en Galicia ó en Castilla; pero tampoco acude directamente al productor, sino á intermediarios que para reunir cantidades importantes reco- LA BARCA FRANCESA LO 1 SIER Fot. Aramburu QUE NAUFRAGO EL DÍA 4 EN EL ESTRECHO, SALVÁNDOSE LA TRIPULACIÓN EN LAS PLATAS DE TÁNGER rren los pueblos y las ferias, no pagan siempre al contado y adquieren en general la mercancía á cambio de jabón, de aceite ó de pimentón. Lo dicho de los huevos puede extenderse á la carne, adquirida á precios bajos por los asentadores, á quienes deja el ganadero un margen de ganancia á veces considerable. ¿Puede el Estado reglamentar la venta? ¿Puede limitar la omnipotencia de los asentadores, evitar el acapara- miento, reducir la esfera de acción de los intermediarios y hasta suprimirlos con una reglamentación de los mercados encaminada á poner al consumidor en más íntimo contacto con el productor? Medidas de. esta naturaleza, ¿no constituirían un atentado á la libertad del trabajó? Es preciso resolver con urgencia, si se quiere evitar la muerte por inanición de las clases necesitadas. ALVARO CALZADO