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Núm. J 3 8 sonríe hoy de aquel clasico D. Heliodoro. El marchamo, amigo mío, no puede ser mejor. El negocio de Buenos Aires hecho en magníficas condiciones. La compañía em jg por doña Concepción Bernandín, esposa del dignísimo señor gobernador de Zaragoza D. Ramón Planter, se ha verificado en el hermoso salón de fiestas de Centro Mercantil la Exposición de muñecas y rifa de las mismas, cuyo barcará el i j ó 28 de Mayo, contratad? por tres meses producto se destina á la Caridad. Previamente invitadas por la referida señora, las señoritas de la población han respondido para el teatro de San Martín. ¡También á la compañía de unánimemente á tal ruego, prestándose gustosas, tanto para el envío de los btbelots, como para prestar con su presencia realce Apolo le ha llegado su San Martín! y servicios en el sorteo. El acto, amenizado por bandas militares, ha sido digno del hidalgo pueblo aragonés, que nunca deja- ¡Guau! desmentida su hidalguía y nobleza de alma. -En el teatro de la Comedia se disponen á subir holgadamente la terrible cuesta de Enero. Se ha repartido una obra nueva en tres actos de Ramos Camón, La crónica escandalosa; D Benito Pérez Galdós tiene terminado El amor y la ciencia, y doña Emilia Pardo Bazán ha ofrecido á la Pino una comedia también en tres actos. Ahora, los morenos dirán. ¿Y de chismografía? ¡Hombre! Se dice que dos conocidas sopranos de ópera, españolas las dos, cantarán muy pronto 7 promesi iposi. ¿Boda? ¡Eso se cuenta! Una tiple que actualmente figura en la iournée Biel, con un maestro director del teatro Real; la otra, que por más señas lleva el apellido de un famoso duque que ejerció su privanza en la corte de los Austrias, con un cumplido caballero que siempre está 1 los pies de todo el mundo, y es uña y carne del empresario del regio coliseo. Como me lo contaron... FLORIDOR EXPOSICIÓN DE MUÑECAS EN ZARAGOZA A VIDA EN BROMA. DE CONFIANZA Mucho se ha hablado déla seriedad de Maura, del respeto que inspira á cuantos le conocen y de la firmeza de su carácter. Hay, en efecto, personas que no inspiran nunca confianza, y á las cuales trata uno años y años sin atreverse á apearles el tratamiento; pero ya quisiera yo ver á Maura en poder de mi amigo Gorrínez; quiero decir con esto que á Gorrínez no se le resiste ningún hombre por serio que sea, y lo primero que hace es decirle: -Hombre, vamos á tutearnos, ¡qué demonio! Yo no me tengo por serio, pero tampoco me gusta deponer mi autoridad de cabeza de familia á las primeras de cambio. Con Gorrínez es inútil que uno se dé á respetar, porque él rompe con todas las reglas establecidas. A mí me tuteó al otro día de conocerme. -Oye, tú, chico, ¿quieres venir á comer á mi casa? Tengo lomo. -No, señor; muchas gracias, -contesté. ¿Qué es eso de señor? ¿Por qué no me tuteas? No parece sino que nos conocemos de ayer. Y cogiendo mi sombrero, que estaba sobre un diván de la cervecería, me lo puso á la fuerza, añadiendo: -Ea, vamos á casa; así conocerás á mi familia. Quieras que no, tuve que seguirle, y cuando hubimos traspuesto los umbrales de su domicilio, llamó á su mujer á grandes voces, diciéndola: -Nicanora, sal como estés; aquí te traigo á éste, que es de toda confianza. En vista de esta declaración previa, presentóse la mujer en enaguas y con una toalla puesta á guisa de manteleta. Desde aquel momento se me GRUPO DE MUÑECAS DE LA EXPOSI ClÓiV CARITATIVA QUE ACABA DE CELEBRARSE EN 7 ARAGOZA trató como á persona íntima, y para probármelo llegó un niño de Gorrínez con la cara pringosa, oliendo á manteca rancia, y se montó en mi muslo, p reguntándome: ¿Cómo te llamas? ¡Qué feo eres! -Es muy listo, -gritó el padre, en tanto que la mamá decía á la criada: -Pon un cubierto para este amigo. Gorrínez se quitó las botas delante de todos nosotros, y pisando con los calcetines, fue en busca de las zapatillas. Después nos sentamos á comer, y lo primero que hizo fue llenarme el vaso de vino hasta verterlo, cosa que me desagradó mucho. ¿Qué? ¿No te gusta que se derrame el vino? Pues á mí sí, -gritó. ¡Alegría, alegría! -añadió la mujer, poniendo en mi plato dos tajadas de lomo; pero el niño, que se sentaba á mi lado, apoderóse con los cinco dedos de una tajada. ¡Cosa de criaturas! -dijo la madre riendo. -Es muy listo- -agregó el papá. -A éste pienso dedicarle al foro; en cuanto crezca un poco, se lo voy á llevar á Montero Ríos para que me lo tenga en el bufete y se vaya soltando. -Hará usted bien. -Hombre, habíame de tú. -Ya no me acordaba. Lo que pasé con la familia Gorrínez, no es para dicho. Cuando me dejó libre, huí de aquella casa con el firme propósito de no volver en toda mi vida; pero no he podido librarme de la franca amistad de Gorrínez, y cuando estoy más descuidado me lo encuentro por ahí, sin que deje nunca de abrazarme, ó de cogerme los pelillos del cogote, ó de darme un metido cariñoso. Días pasados hallábame en el fecho para ver si conseguía sudar un catarro, y de pronto oí la voz de Gorrínez que preguntaba á mí doméstica: ¿Está ese? ¿Quién? -El señorito. -Sí, señor; está acostado. Pasó Gorrínez á la que él creía mi alcoba sin pedir permiso, y de buenas á primeras cogió el embozo de la sábana, y tirando de él con fuerza, dejó al descubierto... á un señor canónigo de Lugo que está pasando una temporada en mi domicilio. Luis TABOADA REPARTO DE SOCORROS Á LOS POBRES gracias á la munificencia de S. M. el Rey, la crisis del hambre en Madrid, agravada por las nieves últimas, que paralizaron muchas obras, ha podido conjurarse en gran parte, obteniendo muchísimas familias necesitadas alimento sano y abundante. En efecto, por disposición de S. M y á cargo de su bolsillo particular, se han repartido en los cuarteles raciones de comida á los necesitados que se han presentado á demandarla. Miles de pobres han recibido ese auxilio, y han colmado de bendiciones al augusto bienhechor Nuestra información fotográfica, que reproduce la realidad, dice mucho más que lo que nosotros pudiéramos escribir. A Doii Alfonso le ha secundado su virtuosa madre con plausible esplendidez, realizando las obras de misericordia que mandan vestir al desnudo y dar de comer al hambriento, para lo cual se han repartido raciones en el Asilo de las lavanderas, que doña Cristina sostiene, y se han desempeñado en el Monte de Piedad aquellas prendas de abrigo cuya pignoración revelaba un estado de extrema miseria. 1 iduíi íB A LOS POBRES FORMANDO COLA EN BL CUARTEL DE LA MONTANA EL REPARTO DE RANCHO DEL CUARTEL DE LA MONTAÑA AiCnjo