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S ¿AÑO DOS. NUMERO i38, CRÓNICA SEMANAL ILUSTRADA. SI MADRID, 8 DE DICBRE DE 1904 NUMERO. SÜEU TQ, 19 CE. NTS. -w LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DE LOS ANGELES EN SEVILLA ti- I domingo se celebró en Sevilla la solemne fiesta de coronar á la venerada imagen de la la procesión, que fue brillantísima. La corona de la Virgen ha sido costeada por suscripción Virgen de los Angeles. Asistieron á la ceremonia, en representación del Rey, el mar- y su valor es de mil duros. La del Niño, costeada por doña Gracia González de Requés de VtJJaFarnés, el Nuncio, e cardenal Sancha, otros varios prelados, las autoridades, cur, ha costado veinticinco mil. Las. dos admirables joyas son obra de artífices sevillanos, bajo corporaciones, etc. El acto de la coronación se celebró en la Catedral, organizándose después la dirección de D. Pedro Vives. PB LA CPROKÍACIPN DE LA VIRGEN DE LOS REATES DESFILANDO POR LA pLAZA DEL SALVADOR DE SEVILLA infelices mujeres astrosas y chicuelos desarrapados que con sus cazüelillas desportilladas ó sus sucios pucheretes en las nianos, esperan el caritativo condumio, á lo largo de la fachada de un cuartel. ¡Qué de mantones desteñidos, qué de pantalones rotos, qué de caras rugosas y amarillentas, qué de palabras duras y codiciosas, sobre el barro de lá calle, bajo la indiferencia gris del cielo! ¡Y en cuántos hogares cuyos adventicios dueños no figuran en ese ejército del hambre porque el pudor social se lo veda; en cuántos de esos tristes, fríos, desamparados hogares, se envidiará el colmado y humeante pucherete! El pueblo tiene hambre, cierto; pero la clase media, el núcleo gris de la población madrileña la padece también, y el pueblo grita: ¡Que tenemos hambre! y la clase media se resgna y calla. ¿Caridad? que empiece del Báltico en camino; por tenerla el Espado, el Municipio, las colectividades, cañoneo? continuos en que dan á sus empleados y servidqres mezquinos sueldos Mukden; sin rendirse diciéndoles: Con esto tendréis, tú y los tuyos, hambre, Puerto Jlrhvo. Lo d e frío, enfermedades, ahogos, miseria, pero viviréis. ¿Eso ayer, lo de anteayer, lo es vivir acaso? ¡En un perpetuo día gris, sin esperanza de siempre. Una guerra de redención, envidiando al desarrapado á quién le llelenta, inacabable, can- nan su cazuela de rancho y le desempeñan gratuitamente sada; roja sin duda para la bufanda ó el mantón! ¡Oh miseria oculta y pudorosa, los combatientes que tú sí que llenas de lágrimas los días grises! derraman en ella su sanPero alcemos la vista á más risueñas regiones: leamos gre; para nosotros los las noticias de sociedad. Gracias á Dios, entre los rices espectadores á gran dis- y los poderosos lucirá un rayito de sol. Tampoco; ¡no tancia, gris. se divierten! La hermosa señora de Tal padece un ataEL CONSTRUCTO, DE LAS CORONAS, SR. VIVES (l) PRESENTÁNDOLAS AL NUNCIO DE SU SANTIDAD (2) Agarrémonos en bus- que gripal; la- marquesa de X está ya convaleciente del Y AL ARZOBISPO DE SEVILLA, SJR. SANÓLA Kot. Burrera ca de una emoción al suyo. En cambio, el conde de Z lo comienza ahora á sucrimen pasional. ¡Pero frir. Toda la gente conocida está en la cama esperando al doctor. si no hay crímenes ni casi pasiones! Una mujer borracha que cae por un barranco de los alrededores de Madrid Hambrientos los unos, dolientes los otros, y el cielo uando se despiertan los madrileños ya bien entrado y muere entre la. nieve. Interesantísimo, sin duda, para gris. Por algo dicen los extranjeros que Madrid es uno e l día, preguntan á sus domésticos ó á sus familiares: Loreto Prado, á quién sus abastecedores teatrales le de los pueblos mis alegres de Europa. ¿Pues cómo serán ¿Qué tiempo hace hoy? Nublado. ¡Vaya por Dios! pondrán cualquier día en ese trance con objeto de delei- los demás? ¿Qué se habrá hecho de aquel hermoso sol que nos achi- tar y conmover al público. Y se acabaron los sucesos pa, José DE ROURE charraba tan cruelmente en verano? ¡Cómo le maldecíamos sionales. La miseria en Madrid, bonito epígrafe para un día como hoy. Me parece estar viendo la larga línea de entonces, cuánto le echarles ahora de menos! Nublado, ptrp día gris. 3 usque. mps algo quenos distraiga y entretenga, algo que rompa la monotonía gris del cielo, de la tierra y de la vida. ¡Una emoción! aun cuando sea Ja emoción de un suceso terrible. A ver los periódicos: ¡ojalá que haya grandes noticias de la guerra! Casi me contentaría- con un crimen pasional. Veamos. ¡Qué de. silu. sión! La escuadra DÍAS GRISES