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DE NOVBRE. DE 19O4 NICA SEMANAL l B l $i W aa QiWa a I NÚMERO SUEL- TO, IQ El Centenario de la muerte de Isabel la Católica A ASOCIACIÓN DE IMPRESORES Y LA EMPRESA DE BLANCO Y NEGRO El Boletín de la Asociación de Impresores. nos dedica su último número. El presidente de esta Asociación confiesa que se le pidieron á nuestro Director explicaciones escritas de por- qué se había prescindido del servicio de, tres obreros, y confiesa también que al contestarle nuestro Director que rio reconocía autoridad en dicho presidente para interrogarle, convocó á junta, general extraordinaria áfinde adoptar un acuerdó contra la casa de Blancoy Negro. Por último, no niega que insultó á nuestros obreros al ver que se negaban á secundar la huelga que él proponía por el grave y único delito de haber prescindido la Empresa de Blanca y Negro de tres obreros á quienes constaba que se les despedía por existir exceso de personal. Sentados y reconocidos estos hechos y existiendo la prueba documental de que nuestros obreros se dieron de baja en la Asociación por propio impulso, por no sufrir atropellos y mortificaciones en su dignidad, preguntamos, no ya á los impresores y á las Empresas periodísticas, sino á toda persona impárcial y sensata: ¿puede tolerarse que el presidente de la Asociación de Impresores intervenga y disponga, como en cosa propia, en las imprentas de Madrid? En cuanto á los obreros, ¿qué es más noble, digno y honrado? ¿Producir, sin razón ni motivo, el perjuicio enorme de una huelga á la casa donde trabajan, guiados por un falso compañerismo, ó proceder como nuestros operarios procedieron? Y terminemos contestando al Boletín del Arte de Imprimir que pregunta: En los talleres de Blanco y Negro y A B C, propiedad del Sr. Luca de Tena, no hay obreros asociados: ¿por qué? Sencillamente, porque en esos talleres, que han sido escuela de muchos tipógrafos madrileños, y en los que no se perdona medio para que los obreros trabajen en las mejores condiciones de comodidad é higiene, hay un personal laborioso é independiente que antes de afrentarnos con huelgas injustas, ha preferido darse de baja en una Asociación que le invitaba á labrar su propia ruina y la de la casa donde trabaja. -de 8 mes corriente, nacional P ordelReal orden donde, dzlcomo es sabido, ha sido declarado monumentofiestas con el histórico Castillo de Ja Mota, lade Medina Campo, se van á celebrar grandes motivo del IV Centenario de muerte de Isabel la Católica. Creemos, pues, de actualidad publicar 3 a fotografía de tan notable castillo. Este castillo fue morada de la Reina ¡sabe! 1 y de Juana la Loca, En el se cree que murió aquélla. También en. él estuvieran presos César Borja y Goncalo Pizarro hasta la edad de cien años. Según un escritor, D. Tomás de Jesús Salcedo, la última restauración del castillo e h zo en 1482, fecha que existe esculpida en una pequeña cartela bajo el haz áz flechas. También tiene las armas de Castilla f de León, Aragón y Siciiia, ¡a empresa Tanto Monta, y en otra cartela los nombres de Elisabeth y Fernando. Por todos onceptos es, pues, plausible la medida de declarar monumento nacional el castillo de la Mota y atender á la conservación de tan preciada joya artística. Fot. Borclallo A sistí el último domingo á la función de tarde ce lebrada en uno de los principales teatros madrileños. El público no podía ser más elegante y selecto: en la platea y en la sala habíase reunido gran parte del consabido todo Madrid. Pero yo buscaba algo en vano entre aquellas señoras lujosamente vestidas y aquellos caballeros de correcta indumentaria. Mis ojos perseguían de uno en otro palco, sin lograr recrearse contemplándola, una abecita rubia de rizados bucles, la cabeza de un niño. ¡Cómo! ¿Función de tarde para las mamas y los papas, los hermanos y las hermanas mayores, exclusivamente? ¿Función de tarde sin chiquillería? ¡Vive Dios, que eso no está bien! No hace aún muchos años, esas funciones constituían, como ios juguetes, el patrimonio de la infancia. Los pequeñuelos y las pequeñuelas se dormían ios sábados soñando con lo que iban á gozar en la tarde del día siguiente, y era un encanto Oír, apenas levantado el telón, aquel coro de carcajadas sonoras que habían estado incubándose toda la semana en las gargantas infantiles. Semejaba que se abrían á la vez las puertecillas de mihjaulas. Aquello consolaba al más triste, aquello era salud. Acostumbrado á divisar todos ios matices del tedio en los aburridos rostros de los espectadores de función de noche, parecíame como entrar en un jardín florido el ver las caras sonrosadas por la emoción, los ojos ansiosos tercamente clavados en e! escenario, y las bermejas entreabiertas bocas (como si también quisieran oír) del menudo público de la función de tarde. Yo creo que hasta los actores trabajaban en éstas con más fe, porque no se perdía un efecto, ni se desaprovechaba un chiste, ni te ma ograba una situación, ¡y mientras peor lo hicieran ellos el público ¡es aplaudía más! Así todos los actores españoles trabajan con loco entusiasmo. Pues nada, el último domingo no había, en el teatro á que me refiero, ni un solo chiquitín. Mamas, muchas; abuelas, bastantes; niños, ni para un remedio. ¿Qué habrían hecho con ellos sus padres? ¿Habrá creado escuela Saturno? Y nos aburrimos, naturalmente, nos aburrimos como si viéramos ya ¡a función de la noche. Deploro profundamente ese divorcio de la infancia y el teatro impuesto por la codicia de divertirse, ó mejor dicho de verse á todas horas, que les ha entrado á las personas mayores. El teatro, aun cuando se representan en él las obras más sublimes, tiene mucho de guignol. Aquellos lienzos pintados que son casas ó árboles, aquellas barbas postizas y aquellas pasiones por punto general menos reales que las barbas, están pidiendo un público de niños. La vida, tal como la vemos en escena, es un pedazo del Catón con láminas mejores ó peores, pero, enfin, láminas para ser contempladas por ojos más atentos á la mentira que al arte. ¡Dejad el teatro á las multitudes y á los niños, ó sea á toda la infancia! Pues no señor, les echamos á los chiquitines de las funciones de tarde, y como si el atropello no fuera harto punible, les vamos á sustituir, ¿con quienes diréis? ¡Con críticos! En el teatro Español, y para cumplimiento de una orden gubernativa respecto á la terminación de los espectáculos, se verifican los estrenos de las obras en funciones de tarde. El público no podrá llevar á ellos mal vino, ¡porque cualquiera se acordará ya del vino del almuerzo! ¡Pero desdichadas funciones de tarde, tan simpáticas como eran con aquellas guedejas rubias colgando y aquel! s manitas rosadas aplaudiendo! Y ahora los graves señores del escalpelo; cejas fruncidas, levitas de mangas estrechas, y el instrumento asomando amenazador... ¡Ea, no vuelvo al teatro por la tarde! M e privan de ver ti goce de los niños, y quieren que contemple. la deliberación da los jue; es. ¡Prefiero ir á divertirme al Tribuna! Supremo! JOSÉ DE ROURE EL DOCTOR USTARJZ A nteanoche falleció en esta corte el afamado médico don v José Ustáriz y Escribano, académico de la Real Academia de Medicina y una de las eminencias médicas de España. Fue decano del hospital de la Princesa, y reunía otra pbrción de títulos que sólo da el mérito y el saber á hombres que, como Ustáriz, soa honra de! a ciencia española. Descanse en paz el ilustre doctor. D JOSÉ USTÁRIZ Y ESCRIBANO l os. Cno Duráa