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Pág. 6 ABC Núm. i 34 SANTOS DUMONT Y SU NUEVO GLOBO J o desiste el intrépido aeronauta brasileño de su empeño de dar dirección á los globos, y después de sus tentativas pasadas prepara un nuevo globo, que llevará el número J 3 y con el cual se propone no sólo remontarse y viajar á su placer, sino permanecer en el espacio, sin descender á tierra, durante diez di as. Las nuevas pruebas se esperan con gran ansiedad. i? EL AI- MIRANTE F 1 LKERSON, JEFE DE LA DIVISIÓN DE LA E S CUADRA RUSA FONDEADA EN TÁNGER, DIRIGIÉNDOSE CON EL INTÉRPRETE DE LA LEGACIÓN Á VISITAR AL MINISTRO DEL SULTÁN Fot. Carty CRÓNICA I OS PERIODISTAS El trabajo que impone á. los I r redactores de periódicos la persecución de noticias de cuanto ha sucedido durante el día es rudísimo, y nadie, como no sea quien haya ejercido ó ejerza esa profesión, puede formar idea adecuada de lo que representa labor semejante. Hay quien supone que al periodista se lo dan hecho todo; que las puertas de todos los centros á donde forzosamente ha de acudir para informar al público de lo que le interesa, están francamente abiertas; que no se le regatean facilidades; que se le atiende y se le distingue y se le considera mejor que á cualquiera otra persona. Y precisamente suele acontecer todo lo contrario. El periodista, que por juro de su profesión ha de enterarse de todo cuanto ocurra, porque el lector quiere estar informado de todo por la sola molestia que le ocasiona desprenderse de cinco ó de diez céntimos, sólo casi registra en la realización de su trabajo dificultades, obstáculos, desdenes é inconsideraciones de aquellos que precisamente á la difusión de la cultura y á la vulgarización de lo que los Gobiernos y la política deben al país, deben ellos también la seguridad en sus puestos ó el mejoramiento en sus sueldos. Con la profesión de periodista parece que va unida la abdicación al hogar y á la familia propios. Porque ha de vivir tan compenetrado con su profesión, en tan íntima relación con el mundo exterior, que los pocos momentos que tiene para disponer de sí mismo y dedicarse á los suyos, no los disfruta; sus ideas están muy lejos, encadenadas por los sucesos políticos, por los acontecimientos probables del día. Pues hay muchos periodistas- -se me dirá- -que disponen á su antojo de su tiempo. Si, no lo niego, los hay; pero no son muchos, son excepciones. Y la mayoría de esas excepciones son advenedizos que pasan por la Prensa como un relámpago, el fulgor bastante para lograr por el generoso impulso y calor del periódico salir de la nada, convertirse en cacique político ó en negociante sin escrúpulos, ó para conquistarse una posición que por ningún otro medio lograron. Los que viven la vida de la Prensa no aspiran á nada de eso; tienen el anhelo de ascender, pero siempre dentro de su profesión honrada, sin tratar de escalar posiciones, que muchas veces no logra el talento ni la osadía, sino el servilismo y la deshonra. 1 os reporten ó informadores periodísticos madrileños, que son los que constituyen la genuina representación de la Prensa, acuden á multitud de lugares para realizar su trabajo, y en qué condiciones y cómo la realizan, sólo á ellos se les alcanza. Los encargados de la sección política van á los Ministerios en los días en que corresponde á los respectivos ministros llevar asuntos á la firma del Rey. Concurren á la Presidencia del Consejo de Ministros todos los días por la mañana, y asimismo al Ministerio de la Gobernación. Los jueves, día en que se reúnen en Consejo los ministros, bajo la presidencia del Rey, acuden á la plaza de Oriente á la salida por la puerta del Príncipe, y á la Presidencia cuando el Consejo es sólo de los individuos del Gobierno. En las Cámaras, además de asistir á Ja tribuna que hasta cierto punto tienen reservada (hasta que es preciso meter allí gente invitada porque hay torneo de oradores) concurren al Salón de conferencias, hablan con r Vv V; c, j X K i J V t 3 AFot. Servant SANTOS DUMONT EN SU GABINETE ESTUDIANDO SU NUEVO GLOBO NUMERO 1 3) unos y otros diputados y senadores, atisban hechos, verifican noticias, asisten como espectadores á la lucha de mediocridades, á la pelea por minucias del distrito ó que redunden en provecho personal exclusivamente de los luchadores, escuchan la demanda d: una noticia en tal sentido, que pueda surtir el efecto que busca el demandante; con todas esas impresiones, datos, noticias y sucedidos, llegan al periódico y escriben para contarle al público lo que de todo aquello entresaca que pueda serle interesante. -El otro aspecto, quizá el más importante del periódico, el de! reporterismo judicial y de sucesos, es uno de los que mayor y menos lucido trabajo dan á los encargados de ejecutarlo. La información en estos asuntos está en todas partes; no han de limitarse los reporters á concurrir á tomar los partes que mandan los delegados al Gobierno Civil ni al Juzgado de guardia. Cuando se registra un delito cualquiera, el informador periodístico tiene que proceder más que por los datos incompletos y vagos que le facilita en los primeros momentos la Delegación, la Casa de Socorro, el Gobierno civil ó el Juzgado, por las deducciones lógicas y razonadas que le sugiera su intelecto, pero ha de sugerírselas rápidamente; no hay minutos que perder en casos tales como un asesinato mistericsj, un robo importante, los autores del cual no han sido encontrados. Ha de poseer las cualidades del más avisado detective y todos cuantos materiales necesita para contar, reconstituyéndolo después como si lo hubiera presenciado en sus accidentes y desarrollo, la riña, el asesinato, el incendio ó, enfin, la catástrofe ó la ocurrencia deque se trate. Y bueno será advertir que á veces para reunir todo eso, confirmar rumores, recoger y confrontar versiones de Jos hechos, declaraciones, etc. etc. llegar á tiempo de hablar con jueces, médicos, testigos, actores de los hechos y demás, y luego trasladar al papel cuanto recogió, dispone de brevísimo tiempo. Pero el repórter de sucesos- -y lo consigno como una. de las mayores iniquidades é injusticias- -es la cenicienta de los periódicos. Probablemente es uno de los que más trabajan y uno de los que mayores adversidades y más grandes obstáculos encuentra para realizar su labor. Y de hecho es uno de los que menos sueldo disfrutan. La vida de este modesto periodista es una continuada zozobra, sobre todo cuando empieza, por el temor deque los compañeros, no por mala fe, sino por no conocerle, le pisen algún suceso, que en el argot periodístico quiere decir ocultar, callar un hecho de que se tenga noticia. Como mi propósito en este artículo era ocuparme nada más que de los soldados de fila, de los que llevan la parte de trabajo más pesada y de menor lucimiento, á ellos me concreto y hago punto. ROBERTO DE PALACIO NOTICIAS Y COMENTARIOS Las reformas en la Marina son estos días objeto de laboriosa discusión en el Parlamento, proponiéndose el Sr. Maura hacer el resumen. Hasta hoy, siempre de los peces de colores nos reimos; mas hoy, que tantas sandeces sobre los barcos oímos.