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Pág. 2 CRÓNICA. DESPUÉS DE UN CON CIERTO. H e oído música de Haydn, una música limpia de sensualidad, que no turba ni sacude el espíritu con ráfagas de inquietud. Beethoven me duele en lo más íntimo, se apodera demasiado de mí. Le tengo miedo. Cuando me dejo ir en su música, la paz de mi alma corre peligro. Las sonatas XXV y XXV me hablan de la muerte, no de la muerte por el suicidio, sino por un lento desmayo de la voluntad y de los deseos. Cada nota es una revelación de la nada. Se me figura que un s í r alado, una criatura ideal, viene desde lo infinito á decirme: -N o te agites en vano, refugíate en ti mismo, no busques la felicidad en las mujeres, no aspires á honores decorativos, no pretendas n a d a no desees nada. Duerme, descansa; -deja que tu espíritu emigre de tu cuerpo, ese insano avispero de apetitos, y que se disuelva en la eternidad azul que se cierne sobre la t erra... Btethoven me duele íntimamente. E s demasiado humano, ¿Por qué asocia uno la música á sus estados de espíritu? El andante de la JX sinfonía me sumergz en s u e ñ o s de redentora dulzura. Imagino entonces que la mujer es algo más que el ser que comparte con nosotros la monotonía de la vida doméstica, y me la figuro libre de vanidad, candorosa, inaccesible á la mentira, l e a l constante, abnegada, como quisiera mos que fuese, como no será nunca, porque no está en su mano el dejar de ser io que es: una criatura so; -u metida á sus nervios, á las manías heredadas, á las alteraciones del tiempo, á los caprichos impuestos por el azar, á lo que ve, á lo que oye, á lo que presiente y i adivina. Si se la mira frente á frente, parece ingenua; si- sondamos en su trato, finge ignorarlo todo; si la ponemos en el trance de inmolar- algo, ofrécese dispuesta á grandes renunciamientos; y sí nos duele su simplicidad, muéstrase pronta á asimilarse nuestras ideas, á orien tarse atendiendo á nuestro gusto... Pues bien; todo ello no pasa de ser un ardid, del cual no sería justo culparla, ya que es el arma con que la dotó la Naturaleza. Ni es ingenua, ni ignora nada, ni comprende nada, ni sacrifica nada. En la intimidad procura absorbernos, dominarnos, inutilizarnos. Y á esa criatura primitiva, pueril, eternamente pueril, entregamos nuestro destino. Interrogado u n a vez Alejandro Dumas (hijo) sobre sus preferencias sexuales, manifestó francamente su horror á la mujer. -Yo no quiero- -decía con corrosivo gracejo, -yo no quiero dar mi vida á esos seres que tan pronto se visten como paraguas ó ajustan sus tocados á la forma de una campana... Ab sé que la castidad de su música, su falta de nervio sensual, el sosegado ir y venir de sus ritmos, obra sobre mi espíritu como un sedante. Las sonatas de Haydn tienen la gracia, la vaguedad que ha infundido más tarde Mendeissohn en sus romanzas sin palabras. Sus sinfonías conmueven sin sacudir ese fondo de angustia, de recuerdos vividos, de cenizas de pasiones que llevamos dentro del alma, y que Beethoven remueve tempestuosamente. Un no sé qué de religioso perfuma la música de Haydn. Es un maestro de capilla inspirándose al aire libre, en plena Naturaleza, enel apacible amor de los seres y de las cosas. Su música es sosegada, de ritmos sencillos y regulares que no se encrespan ni se entrecruzan nunca, como sucede en la música de Beethoven y de Wagner. Un con- Núm. Bj EL Supongo que todos habréis reparado en que los vestidos de las mujeres unas veces son amplios por arriba y otros estrechos. De ahí la sátira de Dumas. ...El andante de la) X sinfonía abre á mi alma un panorama de ensueño. Entreveo tras la bruma de la fantasía una mujer candida como Ofelia, tierna como la Dorotea de Goethe, abnegada como Alceste, la heroína de Eurípides, constante como la Imógena del gran trágico inglés, piadosa y bohemia como la Dolly de Galdós. Se rompe el divino sortilegio de la música y se disuelve el ensueño en la nada de las imposibilidades y de las quimeras. Haydn no tortura, no se insinúa dolorosamente entre las escondidas fibras de nuestro ser. E s el creador de la sinfonía, el que ha modelado por primera vez un tipo de música, pero los temas de su arte son inocentes. Es muy verosímil que la técnica de este maestro sea un prodigio. Lo ignoro, porque no sé de eso. Santiago López Muguiro podría disipar mis dudas. Yo sólo pañía con el exclusivo objeto de hacer papeles de traidor, y llevaban en el alma la íntima seguri dad de que habían de morir de mala manera en el último acto. Hoy no hay actor que quiera arrostrar las iras del público, ni inspirarle antipatía, ni hacer el sacrificio de su belleza personal. Ha habido un actor que prefirió morirse de hambre á prescindir de un lunar peludo que tenía junto á la barbilla. -Tiene usted que afeitarse el lunar, -le dijo un empresario. -De ninguna manera, -contestó éí. ¿Pero va usted á hacer el Mejía con ese mechón d e pelos en la cara? ¿Se atreve usted á GENERAL RUSO STOESSEL faltar á la verdad histórica? -Aunque falte. Ni por la historia ni por nadie prescindo de este adorno con que me ha dotado la Providencia. Ya no se contentan nuestros a c t o r e s con figurar como primeros; ahora aspiran á dirigir compañías, en clase de únicos; y por esas. provincias de Dios andan varios chicos dirigiendo pelotones d e indocumentados, v e r d a d e r a colección de besugos artísticos, que hacen aborrecibles las obras más famosas del repertorio nacional. Compañía dramática dirigida por el eminente primer actor D Isolino Zarramplín. Primera actriz: Su señora. Primera característica: Su suegra. Primer actor cómico: Su suegro. Primer actor de carácter: Un hermano de su abuela; y á este tenor sigue el elenco de la compañía. No falta en la misma algún actor del pasado régimen, que ha tenido que aceptar la contrata por no perecer de inanición y vive sometido á los papeles de racionista que quieran darle. ¡Verme yo á las órdenes de ese mequetrefe! -exclama cuando no le puede oir el director. ¡Yo, que he trabajado con Vico! ¡Yo, que le he hecho los segundos galanes á Calvo y los hijos á la Garrúchez! Entonces sí que sepodíasertfzfor! ¡Cómo está el arte, Dios soberano, cómo está el arte! No le falta razón al HEROICO DEFENSOR DE PORT- ARTHUR De The Illustrated I.o ndon News cómico d e referencia. Hoy todos se creen gecierto suyo se recuerda como una fiesta campestre, como nios, y en cuanto reciben dos aplausos y media algo que ha renovado en nosotros sensaciones infantiles docena de elogios, comienzan á pensar en la fory lejanas... mación de una compañía dramática y colocarse al MANUEL B U E N O frente de ella en clase de directores absolutos. Durante el pasado verano tropecé en un café A V I D A E N B R O M A L O S C Ó M I C O S de provincia con cierto joven actor, quz vino á saludarme ceremoniosamente. DE AHORA- ¡Hombre! Píchichi, ¿qué hace usted aquí? Hace ya tiempo que han desaparecido de ¡as- -Ruego á usted no haga uso de mi anterior compañías dramáticas los segundos galanes; ahora apodo. Yo soy Cerote por parte de padre y Montodos son primeros actores. dongo por la de madre. Primer actor del género dramático. -No lo sabía. ¿Está usted contratado aquí? Primer actor del género cómico. ¡Quiá! Soy el director de la compañía que Primer actor de carácter. aztúa en este teatro. Y con el tiempo habrá primeros actores del- ¿Director? El año pasado en Madrid era usgénero meloso, primeros actores del género iras- ted un mero racionista. cible, y así sucesivamente. ¿Quién se acuerda de aquéllo? Ahora dirijo La cuestión está en que nadie quiere ser segun- una compañía y he hecho furor en todas partes. do, aunque lo aspen. Tengo gusto en que me vea usted en El Gran Antes había cómicos que ingresaban en una com- Galeoto. Hov lo hago. 4