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S ¿ANO DOS. NUMERO i33, CRÓNICA SEMANAL ILUSTRADA. 1 ¿MADRID, 3 DE NOYBRE. DE 19O4 NUMERO SUELTO, 10 CÉNTS. 2 LA SESIÓN DEL SÁBADO ÚLTIMO EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS ASPECTO DEL SAI. ÓN DE SESIONES DURANTE UNO DE LOS INCIDENTES HABIDOS EN LA SESIÓN DEb SÁBADO Dibujo de Estevan, según apunte del natural El escándalo parlamentario p 1 espectáculo que durante tres días ha ofrecido el Congreso de los Diputados ha sido, sencillamente, un síntoma más de los que acusan la decadencia, la muerte de un pueblo. El Gobierno haciendo cuestión de honor un asunto trivial, sin importancia, cuando hay tantos cuya resolución interesa grandemente al pais; las oposiciones dando una gran batalla, cuando no emplean simples escaramuzas ante proyectos trascendentales; la opinión mirando insensible el espectáculo... ¿Qué indicio puede haber más revelador de descomposición y de agonía? jamás, para discutir unos presupuestos, se hizo derroche tan grande de elocuencia, de ardor, de pasión; nunca por una ley que afectase profundamente á los intereses de la nación se vinieron á las manos sus representantes. Ha sido preciso una cuestión de amor propio para que estallen las energías... en el hemiciclo, porque fuera de él ya no sucede hada. El espectáculo del Congreso se deslizó de puertas adentro, sin remover siquiera la curiosidad de puertas afuera. Se acabaron aquellos tiempos de la agitación callejera en cuanto tronaba en las Cámaras. Ya nada conmueve, ni impresiona, ni interesa. La indiferencia lo puede todo. Si hace una veintena de años se hubiera dicho que íbamos á sufrir los desastres coloniales que hemos sufrido, sin inmutarnos, habríamos motejado de loco á quien tal dijera; si se hubiera dicho que se iba á implantar él descanso dominical con los absurdos y ridiculeces que establece la ley vigente, sin provocar una peligrosa conmoción popular; si se hubiera anunciado que se iban á suprimir las corridas de toros sin protestas tumultuosas, se habría tomado á broma tal afirmación. Y todo esto y mucho más ha sucedido, sin pena para nadie; pero no se vanaglorie dz ello ningun Gobierno, no se engría el Sr. Maura, que en tierra de ciegos el tuerto es rey. Donde la opinión no es fuerza, gobernar no es un mérito; donde la opinión es T espués de saberla última palabra de la política, justo e s que sepan Jos que la ignoren, la última palabra de la ciencia. La pereza, que hasta ahora era un vicio, ó, si se quiere, un defecto, resulta que es una enfermedad. La pereza tiene su microbio, y para que la serie de las paradojas y de los colmos no se agote, nos encontramos con que el microbio de la pereza ¡es muy activo! Pero lo esencial es que de hoy más, la pereza es cuA segura mi particular amigo Perogrúllez que el colmo de la circunspección es hablar en secreto de la Cosa rable. El que suscribe tiene su fama de perezoso muy bien pública. sentada, porque es lo más cómodo, y tiene el honor de A la comedia de Jacinto Benavente le han pedido pres- comunicar la receta que la cura: tado el título para la Representación Nacional (Véase PaDos gramos de thymol á las ocho de la mañana, otros lacio de) El 29 del pasado se celebró allí la reprise de La dos á las diez, y al mediodía una cucharada de aceite de noche del sábado. castor. Régimen alimenticio: leche y sopas... En la noche del sábado último, los argumentos fueron Aprovéchela quien quiera, porque yo de buena gana varios y dicen que contundentes, y también aseguran que me curaría la pereza, pero, la verdad... me da pereza en vez de aplausos hubo gritas. curarme. Mayoría y minorías, después de mucho discutir, se CARLOS LUIS DE C U E N C A pusieron de perfecto acuerdo en armar una colosal trapatiesta y ocurrieron lamentables incidentes, olvidándose, OR EXPRESA DISPOSICIÓN DEL entre otras cosas, aquel previsor proverbio aue dice: FINADO... ¡Ojo al Cristo! Y aquí viene otra de las sorpresas de la Cosa pública. Respetabilísimos son para mí todos los juicios y todas Como una sesión así no podía durar... la declararon las decisiones de los que con Dios están según dicen permanente. en Don Juan Tenorio, pero ello no obsta para que siemDesde las tres de la tarde del sábado á las siete de la pre me haya chocado muchísimo la coletilla que suele acompañar á gran número de mortuorias esquelas: Por mañana del lunes ha durado la cosa. -No te quejarás- -le decía un diputado calavera y des- expresa disposición del finado, no se admiten coronas creído á su señora, que es muy mística. -Vengo de las Campoamor no quiso qué le coronasen en vida. cuarenta horas. Los griegos y los romanos, mucho más aquéllos que T) o r fin s e arregló la cosa como las arreglan los médi- éslos, terminaron con el arte de llevar coronas. Aristó eos y los matemáticos. Con una fórmula. fanes decía que lo que más halagaba á sus conciudadanos Ambas partes beligerantes cedieron un poco, y como era que les llamasen atenienses coronados de violetas quien lava. y ningún orador político dejaba de lanzarles la frasecilla Porque en esto de las fórmulas sucede lo mismo que cuando enhebraba el hilo de sus embustes. Figurémonos en cake valh: todo el secreto está en saber echarse atrás. hoy á los madrileños coronados de violetas, r Qué risa! indiferencia, el capricho puede ser impunemente ley. No nos mortifique á nadie la famosa frase de Salisbury. Él escándalo parlamentario del sábado, su efecto en la opinión y su desenlace la confirman. COSAS