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Pág. LAS ANIOBRAS ABC Num. GENERALES MILITARES as maniobras militares que empezaban a verificarse en la provincia de Ciudad Real y li nntrofes, se suspendieron, como es sabido, al ocurrir el fallecimiento de la Princesa de s (ums Cn las maniobras parciales, que precedieron a las generales, se pudo apreciar, sin embargo, el buen estado de instrucción y de disciplina de nuestras tropas, y sirvieron ademas para estrechar los lazos de unión entre militares y paisanos pues en todos los pueblos fueron recibidos y agasajados los soldados con grandes muestras de cariño y de entusiasmo UN DESCANSO EN LA CARRETERA DE TEMBLEQUE EL DÍA DEL COMBATE BRIGADA TROPAS DE LA BRIGADA DEL BANDO NORTE ESPERANDO AL ENEMIGO CON LAS FUERZAS DE LA SEGUNDA fcots San Martin EN LAS INMEDIACIONES DE TEMBLEQUE, EL D ¡A 1 2 LAS FIESTAS DEL BARRIO DE LA GUINDALERA 1 4 simpático y populoso barrio déla Guindalera de Madrid ha festejado el domingo 16- a su Excelsa Patrona Nuestra Señora del Pilar El vecindario ha tirado la casa por la ventana, como vulgarmente se dice, y ni Hdo de las fiestas r ligiosas que han sido solemnes, han figurado las profanas con toda clase de diversiones, sin faltar la caritativa kermesse, que tantos be leñaos reporta a los pobres. t Bien por la Guindaleía, que una ve? mas ha sabido poner su nombre a altura imponderable 1 EL VECINDARIO DE LA GUINDALERA EN E L CAMPO VIENDO ECHAR LOS GLOBOS FotS AiOnSO SEÑORITAS DE LA GUINDALERA ENCARGADAS DE ORGANIZAR LA KERMESSE BENÉFICA con el morapio 1 ingiriendo drogas o sorbiendo alcohol Terrible situación para un pueblo que ha trabajado toda uando caen las hojas caen también en la cuenta mu- la semana tal llegar el domingo, Maura le ofrece por chos infelices de que la vida no vale la pena de ser única recompensa una misa y el envenenamiento Siquieaguantada y comienza la racha de suicidios La crónica ra antes, con las tiendas de ultramarinos abiertas, podía registra diariamente tres o cuatro de estas desgracias, y un ciudadano alternar los venenos, como Mitridates e bien desde el viaducto o por medio de la caja de fósforos, ir preparando su organismo, por medio del salchichón la desesperación humana busca el camino del descanso. falsificado ó la lata de guisantes ponzoñosos, a la mas Por cierto que el dominical ha servido para algo, vo- activa energía de las substancias toxicas que se expenden ciferen cuanto quieran sus detractores. La prohibición de en tabernas y farmacias, y de no conseguir la inmunidad vender cerillas en domingo restara a la crónica fúnebre apetecida, se envenenaba al menos con entremeses, que es de ese día el obligado suicidio de la joven desesperada dulce modo de morir. Hoy, el domingo tiene toda la que apela a las de Cascante para reanudar sus románticos brutalidad de una sentencia inapelable, o, mejor aun, del amores en el otro mundo. El envenenamiento por la in- torniquete de la horca. Si sales de tu casa con animo de gastar unos cuartos, iras a la taberna ó a la botica Mogestión de fósforos tendrá que efectuarse en día de labor rirás de muerte que dice la Biblia. Quedan, es cierto tel domingo queda terminantemente prohibido, gracias los teatros, pero ¿a que añadir tintas mas negras al fúneal Instituto de Reformas Sociales! Grande seria la gloria alcanzada por este si ademas bre panorama de la vida dominical madrileña Harto pa 1 prohibiera en esos santos días la venta de otra clase de rece ya una agua fuerte ó una agua ardiente de Goya tóxicos, pero precisamente Madrid parece en domingo Y puesto caso que el envenenamiento se imponga, un pueblo decidido al envenenamiento. Todas las tiendas ¿por que privarles a los que van a morir, de aquel mocerradas, todas, menos las boticas y las tabernas, esos mento de vértigo, de locura, de alegría resonante y buterribles laboratorios de ponzoñas. Cuando suenan las llidora que representaba la ida a los toros Nadie menos once de la mañana dominical y caen con estrepito tram- aficionado a este espectáculo que yo, y sin embargo, repas metálicas o se cierran estruendosamente puertas y conozco que el vertiginoso descenso por la calle de escaparates de todos los comercios madrileños, mientias Alcalá, entre el repiqueteo de múltiples cascabeles, gritos boticarios y taberneros avanzan sonrientes a los sinies- de mayorales y rumor bullicioso de vida que se despeña, tros umbrales de los suyos, el madrileño que reflexiona- atraía, arrastraba. Muchas veces estuve a punto de resra (si es que las autoridades se lo permiten) sentiría un ponder amablemente a las violentas invitaciones formulaatroz escalofrío. tYa no le queda mas recurso que enve- das por los zagalones que me decían. jEh, a la plaza 1 nenarse en la botica ó en la taberna. iCon el especifico ó Hombre, de buena sana le complacería a usU. d, pero Cuando caen las hojas... es que no me gustan los toros Y ahora resulta que no 1 gustaban a nadie Los que creíamos mas fervorosos aficionados al espectáculo que llamaban nacional, comprenden que su prohibición en domingo es una puñalada o un bajonazo aplicado a la fiesta castiza, y titubean largo tiempo Alzan al fin su protesta desde el merendero Las Higueras, próximo a la Plaza de Toros t y el Gobierno en la Higuera Hay, sin embargo, un ultimo aficionado en Madrid, pero es preciso buscarlo en una cama del Hospital General No recuerdo si se apellida Ruiz o Fernandez Es un muchacho de pocos años, no llega a los veinte. Los periódicos han referido sumariamente el caso. Quena ir a la capea que se celebraba en el pueblo de Medinaceh. No tenia dinero para el viaje Monto en los topes de un tren de mercancías. Al detenerse este en no se que estación, midió mal los tiempos al apearse (con objeto de que no le vieran mientras el tren estaba parado) y cayo bajo las ruedas del convoy, que le destrozaron horriblemente una pierna. Trajeronle nuevamente a Madrid, y en el Hospital General le amputaron inmediatamente la pierna herida. iPobre muchacho (Cuando salga por las calles de Madrid cojeando, descúbranse ustedes ante el, señores aficionados platónicos Ese mozalbete tiene mas sangre torera quetodos ustedes Ha vertido Ja suya por la afición Su muleta, su miserable pierna de madera, esta cubierta de algo rojo Debe ser sagrada para ustedes. Es la muleta del ultimo aficionado 1 JOSÉ DE ROURE