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Núm. i 3o ABC Fag. mujeres maravillosas, como Cleopatra y Teodora, de las que la naturaleza se sirve para convertir en esclavos á los tiranos. Tallien, locamente enamorado de la marquesa de Fontenay, la dio á. elegir entre su amor ó la muerte. Teresa era joven y hermosa y quería vivir. Cuando se sufre un naufragio- -escribió muchos años después para disculparse, -no se puede elegir la tabla en que se busca la salvación. El marqués fné internado en España con. pena de la vida si volvía á Francia, y su mujer sz quedó en Burdeos con Tallien. Comenzó para ella entonces la vidaagitadísima, en que de amazona unas veces y cubierta la cabeza con un sombrero que ostentaba un penacho tricolor, envuelta otras en los pliegues de una túnica griega y coronada por el gorro frigio, se presentaba en esplendente carro donde había tumultos y lograba con su hermosa figura y con el prestigio de sus encantos calmar á los más exal; tados. Hay que hacerla la justicia de que empleó su influencia en hacer el bien y que arrancó muchas víctimas á la guillotina. ¡RETRATO DE TERESA CABARRUS, EN TRAJE DE CERES. Tanto se extremó en esto, que llegó á ser sospechosa PERTENECE Á LA FAMILIA como antigua aristócrata, y conducida á París, fue encerrada en la Forcé y condenada á muerte por la influenI as tardes del otoño, cuando son dulces y apacibles como algunas de las que hemos disfrutado en la pa- cia de Robespierre, gran enemigo de Tallien. Dos meses y ocho días estuvo presa, pero salvó la sada semana, tienen en los alrededores de Madrid mu: hos atractivos y contribuyen en algunos lugares á la vida y entró en el período de su gran esplendor en el del Directorio, haciendo esfuerzos por restablecer la urbaavocación melancólica de los recuerdos. Esto me sucedió al pasar, no hace muchos días, de- nidad y la cortesía francesas. Sus disensiones con Tallien habían comenzado hacía lante de la quinta que poseyó en Carabanchel la condesa del Montijo, y que es hoy propiedad de su ilustre hija tiempo y terminaron por el divorcio. El célebre conven- cíonal rehusó la pensión que su mujer le ofrecía y aceptó la Emperatriz Eugenia. Esta quinta perteneció, antes que á las mencionadas da- de Talleyrand el cargo modestísimo de cónsul de Fran- mas, á un banquero francés nacido en Bayona y natura- cia en Alicante. Teresa Cabarrús casó en terceras nupcias con el prín- f lizado en España, que ejerció durante el reinado de Carcipe de Chimay, y murió. el año. 1 835 á los, sesenta años, los el cargo de director del Banco de San Carlos, de edad, conservando su belleza y en medio de unalexis- establecido en Madrid. EL PRIMER ACTOR DEL TEATRO DE LA COMEDIA Este banquero, que se llamaba Cabarrús, tenía una tencia tranquila. KASABAL EN LA OBRA AGUA QUE PASA Fot. Arenasbija que nació en Zaragoza el año 775. Se la puso por nombre Teresa. La trajeron de muy pequeña á la corte, y para su recreo compró su padre la quinta que ha sido después tan famosa. Por las alamedas que ya comienzan á alfombrar las ho ¡as que caen amarillas de los árboles, jugó y corrió en ¡os días venturosos de su infancia la que había de tener zn. el porvenir tan varios destinos. La que fue, primero, esposa de uno de los señores franceses más nobles del antiguo régimen; después, de un convencional furibundo y, por ultimo, de un príncipe belga. Brilló con todo el esplendor de su belleza extraordinaria en los últimos tiempos de la corte de Luis XVI, y peroró en los clubs revolucionarios de Burdeos. Los cortesanos la llamaron la hermosa marquesa y bailaron con ella ceremoniosos minués á los sones de la música de Mozart, y los convencionales la apellidaron JSotre dame -a 1 Thermidor, y faltó poco para que la colocasen en los altares. Ella restauró el lujo y la elegancia después del Directorio, y en sus salones conoció Josefina Beauharnais al ciudadano Bonaparte, que hizo de ella al poco tiempo una emperatriz. Casada con el príncipe de Chimay, pasó en la soledad y en el aislamiento los últimos años de su agitada existencia. VISTA GENERAL DEL CASTILLO DE MOS, PERTENECIENTE Á LA CASA DE SOTÓMÁYOR ¡Singular vida la de la mujer que jugó de niña en las J na dama de la más alta aristocracia, la señora marquesa de Ayerbe. y de Rubí, condesa de San Clemente, ha querido sealamedas de la quinta de Carabanchel, que yo contem guir el ejemplo dado por la malograda duquesa de Berwik y de plaba una de las pasadas tardes iluminada por los últi- ria déla mansión señorial donde nació y contrajo matrimonio y dondeAlba, dedicando sus ocios á trazar en un libro la histose han deslizado las horas. más felices de. su vida. mos rayos del sol, que descendía hacia el ocaso! El libro castillo de Soiomayor, escrito con severa corrección y minuciosamente documentado, es una excelente monograr Allí vivió hasta cumplir los catorce años, edad á la fía que honra al gran ingenio de su insigne autora. Por él se viene en conocimiento de los altos hechos de los señores de que su padre la llevó á París para que- perfeccionase su Sotomayor, y leyéndole se acrece la estimación y simpatía hacia la cultísima señora que lo ha escrito. educación. A los dieciséis años la presentaron en sociedad, dondo su deslumbradora belleza causó un efecto extraordinario. El marqués de Fontenay, mucho mayor que ella y dueño de una inmensa fortuna, se enamoró locamente de ella; pidió su mano y le fue concedida, y así llegó á ser la hermosa zaragozana, la niña de Carabanche- 1, la radiante marquesa de Fontenay que dio espléndidas fiestas en el palacio de su marido. Cuando llegaron los días terribles de 1793, y el terror aniquiló á la aristocracia francesa, Teresa Cabarrús pensó en su deliciosa quinta de los alrededores de Madrid como en un lugar de salvación. Disfrazada, y sorteando mil peligros, salió con su esposo de París y llegó á Burdeos. Allí los detuvieron cuando ya estaban á bordo del barco que debía conducirlos á España, y los encerraron en una prisión que no podía tener más salida que la muerte. Imperaba entonces en la segunda capital de Francia Tallien, hijo de un ayuda de cámara del marqués de Brey y hombre dotado de extraordinarias energías. Ha bía sido diputado en Versalles, votó, la muerte de Luis XVI, y se impuso á la Convención por la violencia de su lenguaje y á los más exaltados por la ferocidad que demostró en las sangrientas jornadas de Agosto y de Septiembre. Este hombre mandaba como procónsul en Burdeos cuando el marqués y la marquesa de Fontenay fueron reducidos á prisión. Hasta entonces no había tenido más pasión que la política revolucionaria, pero al ver á la marquesa quedó deslumhrado por sus encantos. GRUPO DE CATORCE CIERVOS Y GAMOS CRIADOS EN EL REAL SITIO DEL PARDO Y REGALADOS POR S. M. EL REY Teresa Cabarrús, ha dicho Lamartine, era una de esas AL SK. DUQUE DE LA CONQUISTA Fot. G. Freudenthal UNA TERESA CELEBRE ENRIQUE BORRAS UN LIBRO Y UN CASTILLO UN REGALO REGIO