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Pág. 6 ABC Núm. i3o DE LA GUERRA RUSO- JAPONESA Q Van conociéndose con p u n t u a l i d a d los pormenores de la retirada de Kuropatkíne hacia Kharbin, se rehace! a Opinión en toda Europa respecto del desventurado general. Las opiniones errtitidás por los técnicos alemanes en periódicos y reViftas resultan en su mayor parte favorables á la pericia dé Kúrópatkihe... y precisamente ahora es cuando en Rusia van perdiendo toda confianza en él jefe á quien se consideraba hasta hace pocos meses como el continuador y discípulo de Skobeleff y de Gürko. Grandes amarguras ha debido de pasar Kuropatkine al verse en estos días moralmente destituido por la confirmación del nombramiento de Alexeieff y la designación de otros dos generales para jefaturas que el mismo K u r o p a t k i n e asumía. Entretanto, aquella parte de Rusia que reflexiona y medita comienza á considerar la guerra como una locura inútil y ruinosa. Se hace ya una activísima propaganda antíbelicosa, y los hombres (no tan pocos como suele pensarse) que en el Jmperio son capaces de apreciar la extensión del territorio y la importancia meramente provisional que puede concederse á la posición de Puerto Arturo, empiezan á decir que no vale la pena de insistir en una aventura cuyas consecuencias momentáneas sólo han de ceder en desprestigio del ejército, único poder sólido y temible que existe en Rusia, donde todos ó casi todos los organismos políticos y administrativos se hallan atacados de la misma corrupción. NUEVA ESFERA DE RELOJ PARA EL HORARIO OFICIAL DE VEINTICUATRO HORAS, INVENTADA POR D. FERNANDO L 1 ÑÁN Y TAVIRA, GON PATENTE NÚMERO 3.4. 56O A t- EL GENERAL KUROPATKINE Y SU ESTADO MAYOR CON LOS ALTOS DIGNATARIOS CHINOS EN EL PANTEÓN IMPERIAL DE MUKDEN ¡entras no se dé facilidades construyendo una esfera de reloj que reúna buenas condiciones, es imposible de todo punto que el público se acostumbre á contar a! d a las veinticuatro horas correlativas. Como los sesenta minutos no son divisibles por las veinticuatro horas, necesariamente hay que separar éstas de aquéllos. Se han hecho infinitos modelos ingeniosos; en unos saltan las horas, en otros los minutos, y en algunos la esfera cambia cada doce horas. En la práctica no son aceptables, porque con estos saltos ó escalones bruscos se rompen ó descomponen con gran facilidad los relojes, aunque su construcción sea esmerada y el material de primera calidad. Precisa, para que su duración sea larga, que tengan todas sus partes la marcha siempre uniforme, como sucede con la esfera que nos ocupa. Su comprensión es sencillísima: consta de un aro exterior fijo, en el cual están equidistantes las veinticuatro horas en su interior, y concéntrico á este aro va un disco en el cual están marcados los minutos; del centro á la división 6o está fija en este disco la manecilla principal, que es el horario, sobresaliendo su punta para que marque las horas al pasar por encima de ellas; este disco da una revolución completa en veinticuatro horas. En el árbol central está puesta la manecilla pequeña, que señala los minutos en el disco. En cualquier reloj es fácil el arreglo, y tiene la particularidad de estar en todas las horas las dos manecillas superpuestas, en línea recta en las medias, y en ángulo recto á un lado ó á otro de la manilla principal en los cuartos y en los tres cuartos. En todos los demás casos será agudo ú obtuso, más ó menos abierto. De esta manera es sencillísimo, por poca costumbre que se tenga, ap ¡eciar los minutos con exactitud, aun estando á distancia tan larga que no llegue á distinguirse las divisiones de ellos. lí j f- A ewsS! tf- jsfcw i -A AW. Vr I- tííJV iWírf) EL EJÉRCITO JAPONÉS DEL GENERAL KUR 0 K 1 TOMANDO POSICIONES EN LOS VALLES INMEDIATOS Á LIAO- YANG PARA ATACAR Á ESTA PLAZA Photo- Nouvelies