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Pág. 2 ABC Núm. i3o LAS OBRAS DEL NUEVO PUENTE DE LA PRINCESA EN MADRID i i- VISTA GENERAL DE LAS OBRAS EN LA ACTUALIDAD CIMENTACIÓN DEL ESTRIBO NORTE las quejas que daba el raquítico Manzanares en tiempos de Quevedo y de Góngora porUna prueba, si alguna hiciera falta, de lo menguado que va quedando el humorismo entre que le habían echado encima la carga de los dos puentes de Segovia y de Toledo, puede nosotros en estos tristísimos y calamitosos tiempos que atravesamos, la tenemos en los poir añadiendo algunos otros lamentos que aumenten su caudal, pues ya van relativamente ade- quisimos comentarios de los cronistas y poetas satíricos acerca de un hecho tan cómico cual lantadas las obras para el proyectado puente de la Princesa, que ha de unir con la otra orilla la éste de gastar en la construcción de un puente nuevo los millones que debieran emplearse zona Sur de Madrid. Se está cimentando en el agua el estribo Norte y está ya terminado el es- en aumentar el caudal del Manzanares, realizando la proyectada canalización que no llegaretribo Sur, y es de esperar que pronto tengamos un puente más, aunque siga faltándonos el río. raos á ver realizada nunca. La fuente de Apolo que un señor concejal ha propuesto una reforma: la mudanza de la fuente llamada de las Cuatro Estaciones al centro mismo del Salón del Prado. En nombre de qué principio, estímulo, interés ó idea ha hecho la proposición, es cosa que ignoro; mas me imagino que será en nombre de la alineación y simetría. No acierto á encontrar otra razón. Colocar la fuente en medio del paseo, entre la de Cibeles y la de Neptuno, será para mucha genteel colmo del orden y de la belleza. Así, vistas las tres desde los balcones del Banco, semejarán una hermosa escribanía de lujo para mesas en las que nadie escribe. Indudablemente esa es la razón de la sinrazón propuesta. La fuente de hipólo, ó de las Estaciones, está muy bien donde está. No estorba el paseo ni achica la perspectiva del Salón. Además, sombreada por la fronda de los árboles, entonada por cierta penumbra del sitio, responde mejor al pensamiento arquitectónico y al sabor clásico de la obra. Las de Cibeles y Neptuno son trozos monumentales destinados á espacios amplios y llenos de luz. La blancura total, la agrupación fastuosa de dioses, monstruos y fieras, los carros fantásticos, todo eso pide el resplandor de! sol y el fondo azul del horizonte. La fuente de las Cuatro Estaciones tiene en su conjunto cierta íntima modestia: parece construida para el rincón de un jardín oculto, para un huerto feudal defendido por altísimos tapiales. Su tono es gris, su forma encogida, su aspecto como de añejez clásica mantenida en el ambiente penumbroso de todas las melancolías... Su principal encanto- -como dice Mesonero Romanos- -es el son del agua, que por la disposición de las tazas se derrama de una en otra, haciendo armonía y consonancia. Agrúpanse en lo- alto las estatuas de Manuel Alva- rez con actitud friolenta, y el mismo Apolo, de Alfonso Vergaz, parece hecho para que le acaricien las ramas tiernas de los árboles y su sombra placentera. Quítese de aquel sitio la indicada fuente, y emplazada, en medio del Salón del Prado parecerá chica, modesta, inexpresiva. La crudeza de la luz afeará su tono grisáceo, el espacio desmesurado absorberá sus proporciones, y acabará aquella grata armonía y consonancia del agua derramándose de taza en taza con un son lento y suave; como el murmurio de antiguos versos recitados en agreste soledad, al pie de los añosos árboles. Tratándose de fuentes, de estatuas, de todo lo que saliendo de la necesidad entra en ¡a región del arte, hay que desechar estas ideas de simetría tan pulcramente acatadas por el vulgo. Que haya una estatua á un lado, no exige otra estatua para el lado opuesto. Esto se ve en esos hogares improvisados en los que entró el bienestar sin previo aviso. Siempre pondrán dos cosas en todas partes para hacer juego. Quédese Apolo donde está, sin preocuparse de la alineación con sus vecinos Cibeles y Neptuno: as bestias y monstruos que tiran de ambos carros necesitan en sus lomos la luz del sol y el chorro férvido y restallante. Apolo exige para el son de su lira de agua un rincón apacible, sombreado y discreto, donde las parejas se hagan el amor y jueguen los niños. Esa intimidad, esa melancolía y esa esquiva modestia de las fuentes hechas para jardines extensos y casi abandonados, es una nota que no se debe profanar. En materia de ornato hay algo más respetable que el artículo 77 de la Ley Municipal. Es una ley sin artículos, ni párrafos, ni apartados, ni Reales órdenes aclaratorias. Me refiero á la ley del buen gusto, que no todo e mundo conoce, y, por lo mismo, no todo el mundo cumple. Es inútil buscarla en Id Gaceta, y de poco tiempo á esta parte mucho menos. José NOGALES INAUGURACIÓN DEL FERROCARRIL MINERO DE ZARAGOZA Á UTRILLAS t. V i v FERROCARRIL MINERO HACIENDO EL SERVICIO EL PUEBLO DE UTRILLAS. VISTA GENERAL BOCA DE LA MINA Y VIA FÉRREA Fots. R. Horno a comaica minera de Utrillas, en la provincia de Teruel, ha llegado en pocos años á una oroducción de tal importancia, que como va aninciábamos en números anteriores, se ha hecho necesaria la construcción de un ferrocarril minero á Zaragoza, el cual ha sido inaugurado ya y está prestando servicio, como puede verse en nuestras fotografías.