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Núm. 22: ABC Pág. 3 -Bastante; ¿y tú? -Yo, una cosa regular. -Si no pescamos hoy, ¿qué comeremos mañana? -Puede que nos gire una letra el ministro de la Gobernad ón. Las merluzas, que por lo visto se han enterado de lo que pasa aquí arriba y conocen el novísimo reglamento, asoman la cabeza por entre las ondas y miran con ojos burlones á los de la lancha, como diciendo: Lo que es hoy, se fastidian ustedes, que no nos pescan. Hay un besugo que todos los domingos se viene á la orilla y desde allí se burla de los pescadores moviendo las agallas y haciéndoles señas con lasóla. Los que estamos en tierra ya le conocemos, y al verle decimos: -Ya está ahí ese. ¿Quien? -El besugo dominical. ¡Como se vale de la ocasión! ¡Claro! Era de suponer que el nuevo reglamento habría de ocasionar muchos abusos. Sucede con este pez lo que con los vendedores ambulantes, que con las restricciones de la ley salen ganando. -Como que la ley sólo favorece á los besugos. -Cuestión de compadres. Besugos son los que hicieron la ley; justo es que otros besugos se aprovechen de ella... Luis T A B O A D A UNA CARRERA DE AUTOMÓVILES CUESTA ARRIBA Aj, Mi El sello internacional n el próximo Congreso internacional de Correos se tratará del proyecto que tiene el director de Correos de Washington de crear un sello internacional de diez céntimos para el servicio eVttre Europa y América. Según parece, Inglaterra y Alemania no reciben mal dicho proyecto; pero no ocurrirá lo propio en España y Francia, seguramente, porque aquí tenemos que franquear con un sello de quince céntimos una carta que vaya á Fuencarral, por ejemplo, que está á tiro de fusil de la capital, y en Francia tienen que pagar lo mismo por escribir á Versal les. La utilidad del sello internacional único es incuestionable, porque entonces se podría escribir al Extranjero y reclamar la respuesta enviando sello; y ahora, ¿se podrían utilizar los sellos como medio de pagar alguna pequeña cantidad? Hoy esto es imposible, porque ¿cómo se va á aceptar esta forma de pago, si en el país de destino no tienen curso los sellos de otro país extraño? MONT VENTEUX (F R A N C I I) ItEUNION DE AUTOMÓVILES ESPERANDO LA LLEGADA 1 E LOS CONCURRENTES I ot Rol. litsca A LA CliSPIDF DEL MONTE (2.0OO METROS SOBRE EL NIVEL DFL MAR) Loa únicos que sentirán que el Congreso acuerde la adopción del sello internacional único, serán los filatelistas, porque ¿cómo se las van á componer para enriquecer sus colecciones? dnd. carta á la cual pertenecen estos versos inéditos: Aun de alegría me pasmo cuando recuerdo el nomento. Que voces 1 ¡Que movimiento! ¡Que patadas! ¡Qué entusiasmo! Por ahora, por estos días precisamente se cumple el trigésimo sexto aniversario de aquel regocijado acontecimiento: la presentación en el Teatro del Circo (que ya no existe, aunque lo sustituye el de Price) de la obra intitulada A CTUALIDADES DE ANTAÑO LA SILBA H POSTE INTERNATIONALE Un artista francés, de origen flamenco, monsieur J. Van Driesten, ha hecho ya un modelo del sello internacional, que damos aquí reproducido. Van Driestenha elegido el valor de 25 céntimos por ser el de la tarifa internacional, pero claro es que esto podría modificarse. En el dibujo están las armas de los diferentes Estados, por el orden siguiente: Alemania, Australia, Austria, Abisinia, República Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, China, Dinamarca, España, Egipto, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Grecia, Italia, Japón, Méjico, Holanda, Persia, Portugal, Rumania, Rusia, Siam, Suecia y Noruega, Suiza, Servia, Turquía. El autor ha elegido la lengua francesa para las inscripciones, porque es la lengua diplomática, pero cada nación podría emplear su idioma pr, opio. ¡Fue espantosa No recuerdo haber oído otra igual, ni aun parecida. Todavía me parece que estoy oyendo los silbidos... ¡y han pasado mas de siete lustros! Y cuenta que desde entonces acá he sido testigo presencial de muchos y muy ruidosos fracasos teatrales. Asistí, algunos años después, ala primera representación de El garbanzo negro; posteriormente presencié Ja catástrofe de cu cuto de hierro, y estuve en el estreno de La haba de San Ignacio, en estos días mismos he contemplado atónito paleaduias, que degeneraban en motines y se convertían en cuestiones de orden público; pero, v a m o s como aquella S lba no he conocdo otra. En aquella no hubo lucha; ni los espectadores se increparon unos á otros, ni mucho menos pensaban en venir á las manos, ni de propinarse mutuamente palos ó puñadas; nada de eso allí no hubo diversidad de pareceres, t o d o s con encantadora unanimidad, estuvieron conformes en que aquello era muy malo, p e r o muy divertido, y reían y pateaban y lanzaban silbidos y golpeaban en el suelo con los bastones, lo cual hizo suponer á un chusco, periodista muy popular por aquel entonces, que el autor del arreglo (porque de un arreglo se trataba) se había figurado que aquello era un triunfo nunca oído, v que escribía á un su LA FAMILIA DE ROTHSCHILD amigo, ausente de Ma- EL CAMISOLÍN DE PACO LOS PODEROSOS DE LA TIERRA EN LAS ÚLTIMAS CARRERAS DE DEAUVILLE tot. Kol