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Núm. i 23 que el agua del Abra ha manado de los Altos Hornos donde se funde el hierro. El mar y el bosque han formado en Las Arenas uno de los más deliciosos lugares de la costa cantábrica, de un aire acomodado, burgués, con cierta distinción emanada de la opulencia. Apenas si se nota el caserío modesto y pequeño del primiti vo pueblo, aminorado y desvanecido entre los hoteles, como ocurre con el caserío de playa tan parecida como la de Granja, en Portugal, que se pierde entre los palacios de aristócratas de Lisboa, de Oporto y de Madrid, también abrazados, cual los palacios de Las Arenas, por los pinares, por los plátanos y por las magnolias, que abren ahora sus carnosas flores blancas Pero el veraneante de los chalets, á pesar de que suele tener estos días algunos, muy pocos invitados, de Madrid casi todos, pudiera aburrirse, pudiera encontrar, siempre entre la misma sociedad monótona y pesada, la vida de la playa, del club y del bosque. Mas he aquí que otra categoría de veraneantes, el bilbaíno que veranea en Las Arenas, sin trasladarse á Las Arenas por completo, sino conservando su residencia de Bilbao, invade á diario ruidosamente la playa, la anima y la aturde por unas horas, la entretiene y la distrae, y la deja por la noche gozar del silencio del bosque y de los sonidos del mar, díciéndole al partir que ha de volver al día siguiente para llevarle el bullicio y el vértigo de la capital. Trenes que arrancan del Arenal, atravesando al salir un largo trayecto de metropolitano, transportan diariamente de Bilbao á Las Arenas la colonia veraniega trashumante. Largas colas de vagones corridos, con asientos de brillante paja de rejilla, desbordan por sus costados abiertos al aire, las sedas, los encajes y las plumas de los blancos y ligeros trajes y de los tocados de las lujosas bilbaínas. Cada media hora sale un tren para Bilbao, sale otro tren para Las Arenas, y corriendo en direcciones opuestas por la misma orilla derecha de la rí? van desarrollando por uno y otro lado, ante la vista encantada del pasajero, las cintas cinematográficas de más rara belleza. Los que van y los que vienen en este rápido viaje de veintitantos minutos, se cruzan un instante en la histórica Luchana, se examinan, se sonríen, se saludan, se hablan. Dos veces al día, por la mañana y por la tarde, los trenes depositan en Las Arenas la alegre y vaporosa muchedumbre, que al salir de la estación se rompe y se desperdiga. Y en la playa se baña, en el pinar busca la sombra, en los hoteles demanda tertulia, en los muelles pasea, en el club baila en el salón y come en la terraza, y en la mar tranquila del Abra se mece en los balandros y boga en las lanchas. Pero antes de las doce por la mañana, y antes de las diez por la noche, la campana de la estación llama para el regreso á la colonia trashumante. Y es entonces cuando en los palacios rodeados de jardines o enfrontados con el mar, se duerme silenciosamente la siesta ó suena la hora del reposo de la noche. CARLOS DEL RIO Zas Arenas, Agosto 1904, ABC Pag. 3 LOS PORTUGUESES EN PONTEVEDRA LLEGADA DE LA EXCURSIÓN Dh PORTUGUESES A PON 1 EV 6 DKA CON MO 1 1 VO Dfc CELEBRARSE EN AQUELLA CAPITAL LAS rRADIClOlíALES FIESTAS DE LA PEREGRINA fot. X TÓMBOLA BENÉFICA EN HUELVA EL NIHILISTA ASESINO INTERIOR DE LA TÓMBOLA CELEBRADA EN HUELyA A BENEFICIO DEL DISPENSARIO DE TUBERCULOSOS QUE VA A FUNDARSE MERCED Á LA INICIATIVA DEL DOCTOR SEVAS l Ot Calle UMCO R r l R A I O DFI MH 11 JSTA S ÍONOÍF, ASESINO DEL DEL 1 N 1 LR 1O R, DE RUslA, M tida de un temblor mortal, vomitó un muñequín de lana, un juguete estrafalario al que no faltaba n el caserío del Flamo, cerca de Rentería, detalle- ¡tales manos lo habían fabricado! -entre hay nada menos que una bruja, una linda ¡a estupefacción de sus parientes: al otro día exbrujita de quince años, con cabellos endrinos y pulsó un cacho de cera pajizo como la muerte; húmedos ojos negros cargados de misterio. juego unas cerillas de cabeza verdosa, pedazos Esta niña fue como todas, tal vez algo más gra- de corcho azul, flores purpúreas de traza nunca ve, pero sin nada que la convirtiese en una cria- vista, muñecarros inverosímiles... Corrió por los tura extraordinaria, hasta que una mañana el dia- campos la mala nueva de tales prodigios, llegó al blo- -que está furioso desde que nos reímos desús pueblo, abultada por el terror supersticioso de los cuernos- -decidió espantar al mundo escondiendo labriegos, y el caserío del Flamo perdió para en un gracioso cuerpecillo de muchacha li malig- siempre su sosiego, convirtiéndose, por obra y nidad bellaca y estúpida de un torpe espíritu de gracia de la curiosidad, en lugar derde todos los las tinieblas. paseos terminaban. La chica estaba confesando, espiada por el deEl médico, burlón é incrédulo; las crasas señomoniejo, y al abrir una vez la rosa de su boca ras de la aristocracia reg onal, medrosicas y repara expulsar, aterrada, un bello pecado infantil, zanderas; los clérigos aldeanos, sembradores inel Malo franqueó de un brinco la puerta perfuma- cansables de máximas cristianísimas; los aspirantes da de su pecho y en él se estableció traidora- á letrados, ingeniosillos y valerosos... Toda la mente. gente del contorno acudía para examinar á la niña Minutos después, la inocente pecadora, acome- prodigio. Y mientras el médico- ¡excelente pa- CONTRA LA POESÍA