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Pág. 2 ABC Núm. J ¿Cómo se veranea en Trillo? p l buen rey Carlos III, de quien tenemos que acor darnos siempre los que pensamos en higienizar Madrid, no se limitó, mejor dicho no se limitaron Floridablanca y sus avisados consejeros, á embellecer y sanear la Villa y Corte con ayuda de Villanueva y Sabatíni, sino que con celo exquisito y paternal cuidado estudiaban los lugares cercanos donde pudieran hallarse beneficios, mediante el uso de aguas medicinales, en el seno de la Naturaleza. Aquel Dr. Limón Montero, Mentor de los modernos directores de baños, en su Espejo cristalino de las aguas minerales de España, fue quien con mayor diligencia recogió á fines del siglo xvn muchos datos respecto á nuestros manantiales, y causa respetuoso asombro considerar cómo, á fines del xvni, en su Tratado de las aguas termales de Trillo el ingenuo gran Rey, tan olvidado como sus tradicionales peluconas. Dr. Ortega, á manera de repórter científico de la época, Y aquí veraneamos los que amamos la Naturaleza, los venían hacía acá en dos jornadas: saliendo por la puer- que queremos combatir esa novísima neurastenia y tantos ta de Alcalá, por junto á las tapias del Retiro, y por el otros males penosos, bien tratados por los doctores de silado de Ja noria y casa del guarda, siguiendo el camino glos pasados con el uso de aguas y baños de la Piscina, alto de la fuente del Berro, hasta San Fernando, des- de la Princesa, de la Condesa, de la Salud. cansando en los Hueros, en la casa de un sacerdote de ¡La salud! Qué fácilmente se pierde y qué gratamenbuen humor y trato, durmiendo en Aranzueque para te se recobra poco á poco con la medicación sensata la tomar el camino de Irueste, siguiendo por la ermita del vida frugal, los largos paseos, los ratos de. conversación Cristo al lugar de T pmanones, pasando por Velamos dey honestos recreos que aconsejaban los sesudos doctoAhaxo, venta de Picazo, villa de- Cifuentes, Gárgoles de res del siglo xvin. Abaxo y de Arriba hasta. Trillo, histórica villa, con su Aquí no hay caballitos, ni ruletas, ni vienen escritores puente de fábrica hecho en íyoi, bien castigada por la sentimentales que solivianten los espíritus de las bañistas guerra de sucesión, de clima benigno, templado en in- bonitas y elegantes; se viste como se puede; cálzase la vierno y verano, aire puro y saludable, con agua dul- vulgar alpargata, enarbólase el bastón de duro boj y... á ce exquisita, pesca abundante de truchas, anguilas, bar- escalar los montes de la feraz Alcarria; á beber agua INMEDIACIONES DEÍ. BALNEARIO DE TRILLO. MONASTERIO DE OV! LA LA COLONIA DEL SANATORIO DE LA PROTECTORA DE LOS NIÑOS, EN EL BALNEARIO por mandato del hijo de Fernando VI, á las márgenes del Tajo, en el término y jurisdicción de Trillo y por consiguiente en el principio del obispado de Cuenca, cerca de un sitio espacioso, llano, sumamente ameno y divertido, así mediante los árboles plantados, como en virtud de su natural frondoso poblado de ruiseñores y de otras diversas y vistosas aves se reunieron en Septiembre de 1776, y á solicitud de un grave decano del Consejo y Cámara Real D. Miguel María de Nava: el célebre doctor D. Casimiro Ortega, profesor de Botánica y de las Reales Academias de la Historia y Médica y de la de Ciencias, auxiliado del reverendo padre bos y lubinas, sin faltar cangrejos, carnero sabroso, miel dulcísima, pan y vino sano, pareciendo más que albergue de achacosos, sitio de recreo para sanos y enfermos. El buen Rey Carlos III, después de oídos sabios pareceres y obtener curaciones en su familia, creó el establecimiento de los baños que llevan su nombre en los jardines de la orilla meridional del Tajo, adoptando en éstos traza semejante á los de los Sitios Reales de Aranjuez y La Granja, con asientos de verja, beneficiando hoy día las aguas prodigiosas, no el abigarrado concurso de antaño, flor y nata de la elegancia de 1777, sino gente más avenida con su bienestar que con el lujo. Ya los príncipes y señores no acuden como antaño; prefieren tierras lejanas, donde sea menester para llegar á ellas largas jornadas en ferrocarril ó automóvil; pero muchas gentes modestas, sin grandes medios de fortuna, ó bien, ricas y ansiosas de tranquilidad, y sobre todo, los protegidos de la Santa Hermandad del Refugio, con su Hospital propio, y los niños de la Sociedad Protectora de Madrid, á quienes las almas buenas de los propietarios Sres. de Moran han concedido albergue y medicina gratuita, constituyen la habitual concurrencia, recordando con gratitud la humanitaria iniciativa del fresca y cristalina en los puros manantiales que brotan al pie de las sencillas ermitas; á ver los puebleciüos encaramados en las peñas, tal como los dejaron los árabes, poblados de gentes sencillas que nos brindan con frutos del campo; á subir á las alturas de Viana y contemplar tres provincias; á oír la misa al aire libre, rezada por un sacerdote bondadoso de cabeza blanca; á respirar el aire embalsamado por el tomillo, el espliego, el romero del espeso monte; á observar cómo bajan de lo alto de la sierra de Cuenca, por el cauce del Tajo, los enormes pinos, á manera de carrera romana, hostigados por los madereros sobrios, robustos, secos, vigorosos, armados de recias picas con agudos garfios y, por fin, á mirar con ojos gozosos cómo se fortifican los hijitos queridos, sintiendo honda piedad a! notar la lenta mejoría de los pobres del Santo Refugio, que nos saludan al pasar con miradas dulces y resignadas; advirtiendo, en fin, cómo se regeneran los n erNfanitos abandonados, vivero, de almas y cuerpecillos débiles que constituirán parte de la futura España... ¿No es verdad que se veranea muy bien en Trillo, Señores y Milores? EL DOCTOR FAUSTO Trillo, Agosto de 1 CfO LAS FIESTAS DE G 11 ÓN SUBIENDO Á LOS PICOS DE VIANA naestro Fray Ignacio Muñoz, teólogo é inteligente en Ciencias naturales; M r Du Rocher, cirujano de Cámara de la difunta Reina Madre, y buen golpe de médicos y boticarios, con el fin de analizar las aguas de los ma ravillosos manantiales de Trillo. La condesa viuda de Cifuentes, que dio nombre á una de las fuentes: apuestos guardias walonas; rices parientes del marqués de Grímaldo; servidores de la Rea! Casa y del Infante D. Luis; frailes recoletos, capuchinos y carmelitas; canónigos, estudiantes, caballeros, mozos, viudas y doncellas; el marqués de Tenebrón y el conde de Montemar, amén de otros muchos señores y villanos, cuyos motes, apellidos y dolencias legó á la posteridad EL PíllMER PREMIO COSO B LANCO. Á D. DOMINGO JULIANA Fot. Sánchez Mnuttol DE FACHADAS, AD, UDJCAi O