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Pág. 6 UN CAMARERO IMPERIAL p l hombre del día en Budapest y en Austria entera es el barón Ernesto Walburg, que pretende ser hijo del archiduque Ernesto de Austria y de Laura Skublico y próximo pariente del emperador Francisco José. La Corte de Austria niega veracidad á sus afirmaciones y le ha procesado por falsario; pero el hombre insiste en sus pretensiones: ha publicado un folleto defendiendo sus derechos y poniendo de hoja de perejil á la Corte; y como anda mal de intereses y tiene ocho hijos, se ha puesto á servir como camarero en e! café New York, de Budapest, con gran satisfacción de! dueño del establecimiento, que ve aumentada su clientela, aguijoneada por la curiosidad y el capricho de hacerse servir por imperiales manos. ABG gravedad característica de nuestros mayores. Para apresurar el efecto emético agregaron el bombo, cuyas porradas suenan en pleno estómago, y el clarinete, que se va metiendo como una barrena fría en los oídos. En cosa de tres minutos se queda todo el mundo como nuevo. El chisme majestuoso con que empujan, moldean y enroscan graciosamente los churros, debe datar del siglo xvn, pues recuerda con rara perfección, en su forma y funcionamiento, tremebundos aparatos de cirugía menor largamente usados en aquel tiempo. A la preponderancia marítima de la República veneciana en el siglo xv, deben nuestras verbenas otro elemento ornamental de verdadera importancia. Con efecto, todo lo que ha venido á quedar de la señoría del Dux, Núm. i 19 nes de verbena. Los- cuatro elementos de ese mundo alborotado son: masa frita, Tío vivo, pañolón y baile agarrao. Encima de eso pongan ustedes ¡o que quieran. José NOGALES CONGRESOS OBREROS 1 NTERNA CJONALES Calor y verbenas qué escribir? -dicen espíritus apo cados. -En Madrid ya no hay gente, no hay vida, no hay asuntos. No digáis que agotado su tesoro, por falta de tema, acabarán los artículos de segunda necesidad. Hay calor, hay verbenas. El calor y el frío no se agotan; la temperatura ha sido, es y seguirá siendo asunto permanente en la vaga y amena expansión de las dot; s literarias. Sin ella al retortero no se conciben artículos ni visitas. Más conversaciones tiene á su costa la meteorología que discursos el charlamentarismo. Alguna vez, en la rara ocasión de mis visitas, me he quedado absorto notando el excelente juicio y atinada reflexión de los contertulios. Por ellos he sabido que hace más calor en verano que en invierno; en las tierras bajas y meridionales que en las alturas y costas del Norte; y quien dice del calor, dice del frío, de la lluvia, del viento y demás fenómenos del clima, de la estación y de la meteorología. Esta aprecíable gente jamás se equívoca, pues cuando afirma una cosa es porque está pasando ó pasó ya. Así debiéramos ser todos. En cuanto á las verbenas... Tengo para mí que el primero que echó, allá Dios sabe en qué siglos, un pegote de masa en aceite hirviendo, no hizo solamente el primer buñuelo, sino que fundó esta bella costumbre de las verbenas. No consta en ningún documento, mas otras muchas cosas suponemos ó afirmamos que tampoco constan en ninguna parte. La idea del churro ó del buñuelo primitivos evoca el recuerdo de la casa ya amueblada, puesto que habría cacerolas y peroles; del hogar encendido y de la familia holgando. Es que había cierto bienestar que disponía el ánimo á echar una cana al aire en regocijo privado y en festejo familiar. El primer pedazo de masa frita HeEL naría toda la vivienda de humo apestoso y cosquilleante: al segundo buñuelo sobrevendrían las toses, estornudos, carrasperas y demás fenómenos inevitables en lugar cerrado. No esperarían seguramente el tercer golpe, y estoy viendo cómo unos echaron mano de la sartén, otros del brasero y otros déla masa, y acamparon á cielo abierto. El vienta llevándose el humo y metiéndolo aquí y allá, fue enterando de la novedad al que pudiéramos llamar vecindario. Y no hay que decir si acudiría gente al olor. En suma, que la fiesta casera se hizo pública y general, y he aquí cómo nacieron las consabidas verbenas. Todavía á través de siglos y edades se conserva el rito, y es en todo jolgorio de éstos esencial ornato y fundamento la sartén coronada de humo y el pedazo d ¿masa que borbotea en el aceite hirviendo. No hemos inventado nada para sustituir este festejo. Andando el tiempo, algún filósofo de poca lectura y excelente nariz vino á entender que no hay cosa tan grata á la humanidad como el dar vueltas, ir y reoresar por el camino más largo, moverse y no adelantar, viajar sin apartarse del mismo sitio; en una palabra, derrochar su energía en unos cuantos palmos de tierra, yendo y viniendo con gran algazara. Esto la divierte mucho. Era un tío vivo el tal filósofo, y así agregó á la buñolería un aparato giratorio, que es para la muchedumbre el paraíso, con lo que toda verbena quedó completa. Buscar la indigestión en la masa frita y hallar el consiguiente mareo en el tío vivo, no será un placer de los dioses, pero es un festejo combinado de efecto seguro, rápido y mucho mejor que el del bálsamo de Fierabrás. Las civilizaciones sucesivas fueron agregando á los dos fundamentales elementos festivos, partes y perifollos de indudable refinamiento. El bombo y clarinete que acompañan al crujir de la rueda es cosa de ayer: antes tomaban el mareo sin música, á palo seco, con la El día 14 del próximo Agosto es el señalad. para la reunión en Amsterdam del sexto Congreso socialista obrero internacional, sexto de la etapa que com enza con el de París en 1889, y decimotercero si tomamos en cuenta los celebrados por la Internacional y sus restos. El primer Congreso en el orden cronológico fue e! de Ginebra, reunido en Septiembre de 1866, y en el que se constituyó la celebre Asociación Internacional de los Trabajidores. A éste siguieron los de Losana (1867) Bruselas (1868) Basilea (1869) y La Haya (1871) produciéndose en este último la separación de socialistas y a n a r quistas. Dos años después se celebró otro Congreso en Ginebra que careció de importancia, y en 1 Syy se efectuó otro en Gante con la mira de unir las dos fracciones del movimiento obreio, resultando de él que se ahondaron las diferencias y pudo considerarse como definitiva la se paración. A estos Congresos asistían una centena escasa de delegados, y en ninguno de ellos- -salvo el de La Haya- -íuvo España representación. Desde la ruptura, socialistas y anarquistas se aplican á la propaganda de sus ideales respectivos, logrando los primeros constituir una fuerza importantísima en todos los países y formidable en algunos. Y cuando ya las dos tendencias del movimiento obrero han concretado sus aspiraciones y método, comienza una nueva serie de Congresos. En Julio de 1889 se reunió el primero en París con 392 delegados, representantes de veintiuna naciones. Tras este Congreso vinieron los de Bruselas (1891) Zurich (1893) Londres (1896) y París (1900) con 400 delegados de 16 naciones el primero; 440 de 20, el segundo; j 36 de 21, el tercero; y 790 de 22, el cuarto. En estos Congresos tuvo siempre España representación con la persona de Pablo Iglesias, el gran organizador, auxiliado por José Mesa, en 1889; por Quejido, en 1893, 1896 y 1900; por Casimiro Muñoz, en 1896 y 1900; por el doctor Jaime Vera, en 1896; y por Facundo Perezagua y Felipe Carretero, en 1900. De estos últimos Congresos, los más importantes por la trascendencia de las C A M A R E R O DE E S T 1 R P H R E A L B A R Ó N E R N E S T O V A L B U R G resoluciones son los dos de París. En el tot. Diod SIRVIENDO EN EL CAFÉ DE NEW YORK, DE BUDAPEST de 1889 se acordó la celebración del 1. del Consejo de los Diez y de la hegemonía comercial en la de Mayo, y en el de 1900 sz creó el Comité internaciomar de Levante, son estos modestos faroletes de papel, nal de Bruselas, que es tanto como la reorganización de pomposamente llamados iluminación á la veneciana á la Internacional sobre bases más sólidas. cuya discretísima luz se zarandea la clase popular sin más El Congreso que va á reunirse dentro de unos días coacción que el bastonero. será de suma trascendencia, tanlo porque, según notiY no digamos lo que vino á darles á estas fiestas la cias, acudirá á él nutrida representación del socialismo- -introducción de los padres jesuítas en China y la apertu- el Japón ya envió su delegado, -como por discutirse en ra de algunos de sus puertos al comercio. De allá vinie- el la cuestión de la táclica, que tantas polémicas y aun ron los vistosos pañolones llamados de Manila, gala y divisiones ha suscitado en Alemania, en Franc a y en Italia. De seguro que en este punto concreto el debate honor de toda verbena que se estime en algo. Nadie al ver las garridas mozas que se envuelven en será empeñado y apasionado. El orden del día del Congreso comprende los siguienaquel manto de seda, en que al revuelo de las luces se ven flores y aves exóticas, se fija ni recuerda el carteóte tes puntos: tan repetido en el lugar de la fiesta con el Se alquilan Solidaridad internacional, política colonial, legislamantones parejo con este otro de índole más poética: ción nacional é internacional sobre emigración é inmi Se alquilan sartenes El estómago y la negra honrilla gración, proteccionismo y librecambio, militarismo, el llevan al hombre á cualquier extremo. Por eso hay que clericalismo y las escuelas, táctica del partido, societarisofrecerle la satisfacción de esas necesidades. mo y política, la huelga general, el arbitraje internacioHasta el influjo de la literatura contemporánea llega a nal, el seguro obrero y las habitaciones obreras. Las tareas del Congreso comienzan el día 14, y está estas fiestas al aire libre y en pleno verano. Yo íecuerdo haber visto en la verbena de la Paloma uno de los calculado que acaben el 20. bailes más famosos, instalado par de otros, en una plaJUAN JOSÉ M O R A T O zuela del barrio. En el frontispicio, de excelente lienzo encolado, se leía: Sociedad Electra, y debajo del título campaba por sus respetos una alegoría musical y coreográfica. En otro lienzo puesto en guisa de cancel para que desde fuera no fisgonearan los curiosos, había pintado el artista una monja blanca, de mórbidos encantos, on motivo de las últimas fiestas celebradas en el pínen actitud de coronar un busto de Pérez Galdós. toresco barrio de San Severiano (extramuros de CáMal que pese á la seriedad del simbolismo, de lienzo diz) ha tenido el público ocasión de ver la caprichosa allá todo era alegría. Los bastoneros se veían negros colección de pañolones bordados que adornaban la fapara contener un poco la efusión. Su autoridad era mu- chada de la casa del industrial D. Manuel Luengas. chas veces desatendida, y sus prudentes advertencias Lo original del caso y lo curioso que en sí tienen los caían en saco roto. referidos pañolones, es que están confeccionados de paNo caían así los buñuelos, torraos y demás municio- pel de seda, formando caprichosos dibujos, hechos todos i MANTONES DE PAPEL