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ABC Núm. 119 ¿Cómo se veranea en Avila? t 7 s t a mismísima pregunta que A B C me pone como tema para este articulejo, dirigí yo no hace tres semanas á un mi amigo que se pasa aquí los veranos, cuando el termómetro me avisó por todo ío alto de que era llegada la época de las imperiosas emigraciones del estío. SÍ! Lacónico por comodidad y perezoso por derecho propio, cogí una tarjeta postal, que es la homeopatía de la correspondencia, y en el breve espacio que dejaba para la escritura la fotografía de no recuerdo qué Bombita, puse sencillamente: ¿Cómo se veranea en Avila? Ejecutivo como el que más y explícito como el que -s J iJt menos, me contestó mi amigo por telégrafo: Tan ricamente. Mucho siento no poder evacuar en la misma breve y compendiosa forma la consulta con que A B C me favorece: primeramente, porque es ciertísimo que muy ricamente paso por acá estos días, y á poder, me pasaría los otros que no podré pasar sino en Madrid; y des? pues, porque en realidad no estoy todavía muy enterado de cómo se veranea. Sobre que ya lo dicen los más ancianos, que son los lamados á consolarnos de los rigores del tiempo este es un verano como no lo han conocido nunca. Y lo que no conocieron los ancianos en tantos años, ¿cómo he de conocerlo yo en cuatro días? Diré, sí, ante todo, para alivio de los que en la Corte se entristezcan del bien ajeno, que la fama de frescura de esta Muy noble y muy leal ciudad de Avila es este año tan relativa, que tenemos que leer á diario la tempeVISTA GENERAL DE LA CIUDAD DE AVILA ratura que hace en Madrid para refrescar... la memoria y darle gracias al general porque se contenta con veinde Santo Tomás, de un gótico primoroso, con su sepul- garse el carácter que habrá tenido nuestra fiesta nacional ticinco palos. No hay, según parece, refrigerante más eficaz con- cro del Príncipe D Juan y su sillería de coro preciosísi- á orillas del Danubio. El día 14 se celebró la última tra los calores que la consideración de que en otra par- ma, y las de la capilla de Mosén Rubín y... Pero ¿cómo corrida, y en ella sucedió algo digno de consignarse por te aprietan más todavía, y es propio de la humana con- voy yo á meter en este artículo todas las bellezas de tem- lo gracioso y por lo nuevo. Al celebrarse la primera coplos, ermitas, casas- fuertes, palacios, etc. etc. rrida, el torero Gras estuvo á punto de ser empitonado dición abanicarse con el calor ajeno. Sobre que nadie me perdonaría el mal gusto de descu- por uno de los bichos. Le libró de una cornada el mataLa primera vez que pregunté por qué esta ciudad se Hama Jlvila de los Caballeros, contáronme la tradición brir por escrito Avila á estas alturas, por lo cual me li- dor Pouly fils metiendo el capote y llevándose la fiera, mito á consignar que nosotros los veraneantes nos en- pero no sin que ésta le alcanzase y le diera una cornada de las Hervencias ó Vervenctas, lugar donde hirvieron en una pierna. La herida fue tan importante, que el diesen aceite muchos caballeros avilenses que el rey don cantamos descubriéndola de visu. Pero no vayan ustedes á creer que vivimos siempre en tro estuvo un mes en el hospital. Pouly fils juró que no Alonso, el marido de Doña Urraca, tenía en rehenes, y á los cuales tuvo la comodidad de freír por no quererle anticuario. Vamos á paseo como las personas á San An- saldría de Budapest sin dar muerte al toro que le hino. Hay que tener en cuenta que allí, como en Portugal, no entregar á su hijastro Alfonso V i l que aquí guarda- tonio y al Recreo y á las Peñitas y al Mercado grande, ban en el inexpugnable cimborrio de la Catedral. Escu- donde va el señorío, y vemos las muchachas, y nos criti- está permitido á los toreros consumar la suprema suerte. Pues bien; en la corrida del día 14 el matador salió al chaba el relato, en el patio de una fonda, una señora camos los unos á los otros como en cualquier país civiligruesa que no puede resignarse á tener calor en Avila, zado, y hacemos expediciones á la Presa y á Mingorría ruedo llevando oculta entre el capole una espada, cuando y abanicándose furiosamente interrumpió al narrador y al Pinar y á Sonsoles, en carruaje, en automóvil y has- iba á darse suelta al toro que le había herido un mes anta en autopollino. Tenemos nuestra miaja de teatro, y tes. En vez del bicho salieron al ruedo un comisario y diciéndole: -Pues, hijo, si se llama así la ciudad por aquellos para que rabien los madrileños, algunas veces hay corri- seis agentes de policía, que habían visto el estoque en manos de Pouly fils y pretendían desarmarle. E l matacaballeros fritos, ahora podría llamarse Avila de los das de toros tan malas como las de la villa y corte. Todo eso hacemos, mientras yo me voy enterando dor alegaba que había jurado por 1 a Virgen Santísima Caballeros... ¡y de las Señoras! poco á poco de cómo en Avila se veranea. dar muerte á su agresor. El público se puso de parte del Conste, pues, que el calor es la novedad de este año, torero. La bronca fue monumental, única cosa genuínay que si no fuera porque de noche refresca y de día nos CARLOS LUIS DE C U E N C A mente española que pudo verse. De pronto se abre h consolamos exclamando ¡Cómo estarán en Madrid! Avila, 1 S Juíto 1904. puerta del toril y sale un berrendo de verdad, que pone el veraneo nos resultaría de riguroso verano. en precipitada y cómica huida á los representantes de la Fuera de esta novedad, lo demás son antigüedades, y autoridad, que saltaron la barrera como pudieron, de antigüedades tan interesantes, que no en un verano, sino cabeza, que es lo más rápido. en varios merecen visitarse y estudiarse inclusive. Porque, bromas aparte, disfrutar de un clima sano, p j l telégrafo ha dado noticias de haberse celebrado en de un aire puro y de un fresco que de ordinario suele Budapest varias corridas de toros de noche y en reinar en pleno estío, y tener, sobre la higiene de la vida una plaza construida ad hoc. Ofrecemos á nuestros leccampesina, los elementos de una c- apital de provincia, tores una fotografía de la flamante cuadrilla, que ha hecho TH 1 establecimiento está en el fondo de un valle tan ceque tanto se echan de menos en villorrios y playas hu- las delicias del público de la bella capital de Hungría. rrado por las montañas que le circundan, que el sol, mildes, son ventajas muy de apreciar, á las que se aña- Por el físico de los diestros y hasta por la indumentaria, es decir, el sol no, porque no sale nunca, el cielo, sólo den, para eficaz remedio del aburrimiento de la vida especialmente el calzado de algunos de ellos, puede juz- se ve como por un agujero. La vegetación es enorme; un ociosa, los preciosos monumentos que aquí abundan. Grato es por las mañanas respirar bajo los árboles del T astro los limpios aires de la sierra, contemplando el amplio valle de Ambles. Allí os muestran el tradicional balcón de doña Guioraar, la amada de aquel magnate á quien privaban de verla los padres de la interesada, por lo que fundó en el valle frontero el Castillo de Aunque os pese, para verla desde allí, aunque á sus futuros suegros les pesara; con lo cual el caballero demostró á la par ser firme en el amor y ser hombre además de muchísima pupila, pues para ver el balcón desde el Castillo hace falta una gran vista. En una serena tarde ó en roche clara de luna, es hermoso y fantástico el aspecto de las viejas murallas que rodean la ciudad, y vienen á la memoria las luchas de los tiempos caballerescos de que fueron testigos. En aquellas almenas que sobre el azul del cielo se dibujan en muros y cubos y matacanes, estuvieron disfrazadas con varoniles arreos las mujeres de Avila, capitaneadas por la gobernadora Jimena Blázquez, que de esta suerte engañaron á Abdallah- Alhazen, que venía á tomar la ciudad creyéndola desamparada de gentes de armas, y de esta hazaña proviene el blasón de los cinco sombreros del escudo de Avila, en memoria de aquéllos con que las mujeres cubrieron sus cabelleras. Y puesto que estamos en el capitulo de los sombreros haré constar, para enseñanza de los que creen que este tocado es en España exótico, que las humildes aldeanas 1- del valle que conservan la indumentaria más antigua, vienen los viernes al mercado con sombreros de muy pintoresca y complicada ornamentación. Horas y días le traen á uno entretenido las bellezas artísticas de esta Catedral- fortaleza; las del templo de San 1, POUIY FILS; 2, GRAS; 3 LEIGLON; 4 ALLEMAND; 5, CASTAGNIER; 6, SAUMUR; 7 MERY; 8. CLARIOU, Vicente, joya del estilo bizantino; las de San Pedro, del ESPADA FL PRIMERO Y TORFROS LOS- RESTANTES DF LA CUADRILLA QUE HA DADO VARIAS CORRIDAS DE TOROS NOCTURNAS mas puro arte románico; y las del hermosísimo convento EN BUDAPEST, CAPITAL DE HUNCRfA Fot Diotl Las corridas de toros en Hungría Ecos dé un Balneario í v: l fl vi í i? í cjE 1