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Pág. 8 se comenta y se critica todo. Las publicaciones femeninas que existen en Inglaterra son más de ciento. Es evidente que, dado ese número de publicaciones, toda mujer que reúna ciertas condiciones puede seguir esa carrera que, según miss Greenwod, una autoridad en la materia, llega á producir 100 libras esterlinas al año en los comienzos, y de 3oo á 400 cuando se ha logrado pasar de medianía. Además de esa Asociación femenil de periodistas, existe también la Escuela de mujeres periodistas que ha fundado miss Cartwright. Esta Escuela posee una tipografía y edita una gran revista. De modo que resulta un establecimiento no sólo teórico, sino práctico y técnico. La lista de periodistas inglesas que han llegado á adquirir gran notoriedad es ya muy extensa. En España tardaremos mucho aún en poder decir otro tanto. ¡Qué lástima! ¡Vivir condenados á tanto ilustre feo y á tanto feo ilustre! París, Julio ae i9o4. E. MORA ABC Núm. i 18 HUNDIMIENTO EN VALLADOL 1 D UN BAUTIZO J níeayer fue bautizado en Ja parroquia de San Marcos el nuevo hijo de nuestro querido compañero D. Javier García de Leaniz. El niño, que recibió el mismo nombre de su padre, fue apadiinado por la distinguida señorita de Santos y por el acaudalado exportador de vinos de Barcelona, Sr. Maristany. Asistieron al acto como íestigos el ministre de Hacienda, Sr. Osma; el subsecretario del mismo departamento, señor Viesca; el alto personal del Ministerio, y numerosos amigos del Sr. Leaníz, que fueron luego espléndidamente obsequiados. El monumento á Pasteur HUNDIMIENTO DE LAS PAREDES DE UNA CASA CERCA DEL PUENTE COLGANTE, Kot. Bravo QUE OCASIONÓ GRAVÍSIMAS HERIDAS Á SUS 1 NQUIIJNOS, CIRILA MARTÍNEZ Y TEÓFILO SALGADO, EL DOMINGO ÚLTIMO unas parrillas con lumbre por todas partes, es decir, en un coche de segunda, que viene á ser lo mismo. ¿Me hace usted el favor de decir dónde vive don Canuto? -pregunté á un vecino que estaba mirándole las pulgas á un perro y á la vez comiéndose un tomate crudo. -Eche usted pa ¡ante y tome usted á la derecha, conforme se va, to seguido, y allí, á mano izquierda, verá usted una casa mu grande con un jardín munífico, y allí es, -Muchas gracias. El hotel de D. Canuto era algo as! como una garita, aunque un poco más ancho, pero con la misma altura de techo. Tenía una sola puerta, y para entrar había que humillarse. Vital Aza no hubiera podido atravesar aquellos dinteles sin ponerse á gatas. Detrás del hotel veíase una especie de patio con dos arbolitos que parecían dos banderillas; un pozo que podría contener unos seis cuartillos de un agua semejante á la de vejeto por su color, y media docena de tiestos colocados en fila, cada uno- de los cuales ostentaba cuatro ó cinco hojas de geranio. Después de llamar á la puerta varias veces, vino á abrir el propio D. Canuto, ¡y qué trazas tendría el pobre señor, que no le conocí! ¿Está D Canuto? -pregunté. ¡Si soy yo! -dijo él tratando de sonreír. -Caramba, pues es verdad. Daba lástima verle. ¡Qué cara, qué traje, qué nariz y qué alpargatas! A éstas últimas, cualquiera las hubiese confundido con unos zorros. Por todo traje tenía puesta una elástica sin mangas, color de crema sucia, v unos pantalones de dril que hubiese desdeñado el propio Weyler. La piel de D Canuto brillaba como si se hubiese untado con barniz de brocha, y en cada pelo tenía una perla líquida. ¡Cuánto bueno por mi casa! -dijo después de limpiarse el sudor con una enagua de su esposa, que estaba puesta á secar en el llamado vestíbulo del hotel. -Sí, señor, vengo huyendo del calor de Madrid, -contesté. -Pues aquí, ni lo sentimos- -aseguró D Canuto soplando como una foca. -Esto es delicioso. Yo no sé cómo hay quien viva en Madrid, habiendo estas cercanías tan sanas y tan frescas. Mire usted: á las cinco de la mañana y á las ocho de la noche, se está aquí mejor que en cualquier puerto de mar. Durante el día ¡claro! en todas partes se siente el calor, á mí que no me digan; pero aquí ni aun calor tenemos, porque abro esta puerta, que da al jardín; abro esta otra, que da á la carretera; riego el suelo, nos tapamos mi señora y yo con una colcha de percalina para que no nos piquen las moscas, y estamos mejor que en Fuenterrabía. En aquel instante se presentó en escena la señora, cubierto el robusto tronco por una chambra y la parte posterior con una falda, á cual más ligeras las dos; en la mano un abanico, tamaño como un trabuco, y en los pies dos chinelas. El esposo me presentó á la esposa, ambos me invitaron á refrescar, y yo acepté sin saber lo que hacía. -Entonces vamos al jardín, -dijo la esposa. -Sí, debajo de los árboles, -añadió el esposo. Debajo nos pusimos efectivamente, pero el sol nos bañaba por completo y los tres sudábamos á chorros en la mejor armonía. Entonces se nos sirvió el refresco. ¿Es té? -hube de preguntar después de probarlo. ¡Quíá! Es agua de nuestro pozo, fresquísima, -contestó la señora, algo picada. Y siguió diciendo el marido: -Ya ve usted lo bien. que lo pasamos en el campo. ¡Oh, esto es delicioso! ¡Parece mentira que teniendo este paraíso á las puertas de Madrid, haya quien no lo conozca... Luis T A B O A D A RETAZOS HIGIÉNICOS QANEAMIENTO DE LA MONEDA N o teman mis tores de A B c 1 u eva y a á MONUMENTO ERIGIDO A PASTEUR Photo- Nouvelles EN LA PLAZA DE BRETEUIL, EN PARÍS, OBRA DE FALGU 1 ERE, INAUGURADO EL SÁBADO ÚLTIMO A VIDA EN BROMA. DULCE VERANEO Madrid está que arde; los adoquines echan chispas; el agua hierve en los botijos; las jamonas nadan en un piélago de sudor, y hasta Allendesalazar, el correctísimo hombre público, se ve en la dura precisión de desabrocharse el chaleco. La vida se hace imposible en la capital de España; pero hay un medio eficaz de combatir los rigores de ¡a temperatura: salir a! campo. En las cercanías de la corte existen pueblos monísimos, adonde acuden muchos madrileños, asegurando que no es preciso alejarse mucho para pasar un estío delicioso. -Sí, señor; no veo la necesidad de irse á las Provincias Vascongadas, ni á ninguna otra parte, teniendo á las puertas de Madrid puntos tan agradables como Pozuelo, Getafe, Villaverde, Vallecas, Aravaca... -Pero ¿no hace calor en esos sitios? ¿Calor? Tengo yo un hotel en Aravaca donde no se siente el verano. ¡Qué temp: ratura aquélla! Es deliciosa. Tengo ganas de que vea usted mi hotel. Esto me decía D. Canuto, el dueño de la tienda de sedas La puntilla entrañable, sita en la calle de la Escalinata. Y anteayer, sintiéndome morir por la asfixia, recordé el ofrecimiento de D. Canuto y me fui á Aravaca en hablarles del célebre proyecto financiero del hacendista Sr. Villaverde, nada de eso; voy á tratar del saneamiento de la moneda propiamente dicho, de sif desinfección, de los medios, en fin, que deben practicarse para evitar e! contagio de un sinnúmero de enfermedades que pueden adquirirse con el contacto de la moneda, sea de plata ó de cobre, más bien ésta que aquélla, En efecto, la moneda es agente contumaz, vehículo comunicativo de infinidad de crérmenes infecciosos, capaces de originar la tisis, la viruela, la difteria, etc. etc. y como la moneda corre tanto, pasa por tantas manos de personas, sanas unas y otras infectas, comprenderáse lo bastante el beneficio que ha de reportar á la salud de todo individuo previsor si trata de evitar la adquisición de alguna dolencia infecciosa saneando, mejor dicho, desinfectando toda moneda que llegue á su poder. El procedimiento higiénico para lograrlo, y que recomiendo á mis lectores, es muy sencillo: consiste sólo en tener la precaución de llevar en el bolsillo un portamonedas de cuero, cuyos departamentos se hayan previamente espolvoreado con Proteo! que es una substancia en polvo altamente antiséptica, desinfectante, poderosamente bactericida é inodora, capaz de matar, de destruir todos los gérmenes infecciosos que contengan las monedas puestas en contacto con la referida substancia. El dinero que se tenga en casa debe guardarse en unas cajitas de hoja de lata ó zinc cuyo fondo contenga una ligera capa de polvo de Proteol, y aún será más eficaz el procedimiento de desinfección si se tiene la paciencia de frotar moneda por moneda con un trozo de franela húmeda y empapada en el referido polvo. DR. CORRAL Y MAIRÁ FIESTA DE CARIDAD a Comisión organizadora de la fiesta de caridad celebrada en la Florida (Moncloa) en favor délos pobres del Distrito de Palacio, ha rendido sus cuentas de ingresos y gastos, resultando ser los primeros, por todos conceptos, y. 846,5o pesetas, y los segundos 2.808,91, quedando el remanente liquido de pesetas 5.037,59, que ha repartido en bonos de especies, que, con una peseta en metálico, el coste de cada uno asciende á cinco pesetas. Las precitadas cuentas, dicha Comisión las tiene expuestas en la Tenencia de Alcaldía de Cadarso, número j para que en días laborables y de 9 á 12 de la mañana puedan ser examinadas por el vecindario. Felicitamos á la Comisión y al celoso teniente alcalde Sr. Díaz Agero por el éxito feliz de la caritativa fiesta. 1