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Núm. i Í 5 Porque si los zapatos son para andar, ¿qué necesidad tenemos de ellos cuando vamos en el tren? Pudiera objetarse algo en el terreno de la estética y hasta en el del tercero de nuestros sentíaos corporales; pero las objeciones caen por su base tratándose de un pie de japonesa bien educada, que seguramente podría cantar con las coristas de la Zarina ¡J y que pie 1 mírale tan que apenas se ve. Nada de esto convencía ayer a un ex concejal, que pretendía que la costumbre era absurda e incomprensible- -Ya se ve- -me decía mi sobrino indignado. -Este señor no puede comprender que se haga en el tren lo contrario de lo que el hizo en el Ayuntamiento Y tema razón mi sobrino, porque el señor, en seguida qu- entro en el Municipio, se puso las botas. A quel avaro de nuestro teatro antiguo que invento el modo de aguai el agua echando a la de la fuente Id del pozo, era niño de teta al lado de nuestros moder nos falsificadores (En París se falsifican ahora loi caracoles Toman las conchas usadas y las llenan con moluscos artificiales perfectamente imitados. Para mi, y creo que para muchos, esta adulteración es iin progreso. Ya lo dice nuestro proverbio: Vale mas ¡a salsa que los caracoles y yo comería caracoles a menudo si no fuera porque me dan asco esos ammalitos. Con el nuevo piocedimiento se obvia ia dificultad. Tenemos la salsa, que es lo principal, y tenemos los caracoles sin los caracoles, que es lo mas limpio. Hay muchas cosas en que lo principal es la cascara. Todo lo que se mete en una tripa de salchichón, y todo lo que se echa a una tarea de chocolate, da la sensación de salchichón y de chocolate... -Tan es asi- -me dice en este instante un ex ministro de la Gobernación, -que coge usted un uniforme de gobernador, mete usted un tonto dentro, lo manda usted a una provincia, y los gobernados se chupan los dedos de gusto. CARLOS LUIS E CUENCA ABC Pág. 3 UN NUEVO CAÑONERO ESPAÑOL EL CAÑONERO MARQUES DE LA VICTORIA CONSTRUIDO EN FERROL, Y CUYAS PRUEBAS ACABAN DE HACERSE EN AQUELLAS AGUAS CON INMEJORABLES RESULTADOS Fot A 01 ra M ADR 1 LEÑER 1 AS. LO DE LAS VERBENAS SEDUCTOR Hasta la fecha van celebradas en Madrid tres verbenas: la de San Antonio, la de San Juan y la de San Pedro; las tres semejantes entre sí, esto es, igualmente bullangueras y sin pizca de novedad, y las tres semejantes á las de todos los años anteriores. Puestos de flores, de buñuelos, de frutas, de quincalla barata, tío- vivos, barracones con cinematógrafos, etc. lo de siempre: mucha gente, ademas, y poca luz. Es curioso observar el movimiento del público en las verbenas. Como la escena se desarrolla casi a obscuras, los concurrentes, como las mariposas, se detienen atraídos por la claridad. Donde mas luz hay, más gente se arremolina. Algunos industriales comprenden el reclamo. Dígalo el dueño de una barraca donde se dan funciones de cinematógrafo. La portada tiene espléndida iluminación eléctrica. Arcos voltaicos, lámparas incandescentes, y para colmo de alegría un órgano mecánico pintado con muchos colorines y cuya dorada trompetería, que lanza bélicas marchas de vez en cuando, hace efectos de reflector de tantas luces. Las mariposas humanas quedan seducidas, deslumbradas, y muchas caen en la tentación de pasar á ver el espectáculo que se ofrece en el interior, porque además hay otro detalle importante que demuestra el ingenio del empresario y la candidez infantil del público. A la derecha del órgano funciona una máquina con una gran rueda que gira sin cesar, un pistón y un regulador que se mueven con igual actividad. Es un motor de gas... pero siji gas: un motor probablemente Lenoire que se mueve por la electricidad, no por la chispa eléctrica que produzca la explosión de gas, no; allí la corriente eléctrica no tiene más fin que mover el volante, el pistón y el regulador para que el público vea una maquinaria andando, cosa que le encanta y le maravilla. Resulta á los ojos del observador algo como el sacrificio de la ciencia en aras de la ignorancia del vulgo. Si el motor fuese eléctrico, sería tan pequeño, que nadie repararía en él; representaría ciertamente un adelanto, pero no seduciría tanto como el motor de gas con su gran volante, su regulador, cuyas dos esferas colgantes giran rápidamente persiguiéndose, y su pistón que bate de continuo un obstáculo invisible. El motor es, pues, decorativo, inútil; pero como es aparatoso, tiene la electricidad á su servicio para moverse y hacer creer que las maravillas del movimiento y de la luz son de aquella rueda y aquellas bolas y aquella palanca, no de la invisible fuerza que circula por el cable enterrado bajo la barraca. Montar uh motor de gas para tener electricidad es lo corriente; perb tener electricidad para mover un motor. v es o que necesita mucha gente para admirarse y caer en la tentación de ver el espectáculo que tras de la cortina se la ofrece; espectáculo digno de tal público: una cinta de cinematógrafo que reproduce una función de magia con princesas encantadas y demonios que se las llevan mientras se escuchan los rumores de indignación del respetable público; que surcan los aires cabalgando escobas y hadas con brujas que las matan y arrojan al mar entre l s aplausos y aclamaciones de la citada multitud, que sale maravillada de tanta realidad surgida á su vista por obra y gracia de Ja rueda grande y las dos bolas que se mueven en la puerta. Y sigue animando la verbena la gran fiesta nocturna de los candilones de aceite, de los pianos de manubrio, de los mata- suegras á perro grande, de las borracheras y de las puñaladas... ÁNGEL MARÍA CASTELL KERMESSE DEL DISTRITO DE LA AUDIENCIA 11 LOS PEBRES FSPFRANDO EL REPARTO DE BONOS EN LA INAUGURACIÓN CE LA KERMESSF) t E BONOS EN LA TARDE DEL JUEVES ULTIMO AL 1 NAUGURARSF LA K HKTI I