Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
e Pág. 2 RUSO- JAE n t r e la lr ca q u e ABC N úm; i í J U publicamos, figura la interesante fotografía de un grupo formado por un soldado japonés que conduce sobre sus espaldas á un soldado ruso herido. Es curioso este grupo, más que nada, porque ante él puede apreciarse que los rasgos fisonómicos de ambos soldados son tan semejantes, que se verían perplejos los que discuten la diferencia de razas entre ambos pueblos contendientes. rnnni 7 DDn El jueves último por la tarNA KERMESSE -c- V i POPÍII j de se verifico en los solares del antiguo Ministerio de Fomento, con un reparto de bonos y trajes á los niños pobres, la inauguración de la kermesse de la Sociedad Benéfica del antiguo distrito de la Audiencia de esta Corte, acto del cual publicamos dos fotografías. UFRA IO D E L N AVAPORGALEMÁN r n IJ- T: HKAKt E 1 f dm G UERRA ON- ESA a u f r a g -l5, dd e Brake, encallando en las pla, c. yas africanas de Oulad Jerrah, á cinco horas de Casablanca. El vapor procedía de Mazagán. Doce tripulantes perecieron, porque al intentar salvarse en un bote dirigiéronse hacia la parte rocosa de la costa, donde la embarcación volcó y se estrelló. Los demás fueron salvados, merced á un cable que se les tendió desde tierra. N NUEVO T E M- E! J u e v e s l i m ó s e inauguró pi solemnemente y con asistencia de los Reyes, el nuevo templo que los Paúles han levantado en la calle de García de Paredes. Del suntuoso exterior de esta iglesia publicamos una fotografía. S e h a verificad d día U DESTACAMENTO DE FUERZAS JAPONESAS EN MARCHA HACIA FKNG KUANG rio de la Virgen de Agres, en Alicante, asistiendo 17.000 peregrinos. Del acto y de lo hermoso del programa publicamos dos fotografías. Agres está situada al pie de la nombrada sierra de Mariola tan fecunda en plantas medicinales y en magníficos nacimientos de aguas eminentemente potables. Los picos están nevados casi todo el año, pues su altura es de más de mil metros sobre el nivel del mar. La Virgen del Castillo que allí se venera, tiene su historia milagrosa como casi todas las del reino de Valencia. Esta Virgen fue hallada en el sitio donde se venera actualmente, y de allí fue trasladada á otro lugar. La tradición dice que la Virgen de por sí se volvió á trasladar adonde fue hallada primitivamente, y que es el Castillo de Agres, de donde ya no ha salido más. R OMERÍA A LA V 1 R? 9 GEN DE AGRES a P gnnacion alsantua- A MUJER IDEAL. LA VENUS! NA. TIPO PERVERSO He aquí- -dice nuestro elocuente guía Sar Peladán- -la mujer fatal, la Dalila que abandona á Sansón inerme é indefenso en las garras de los filisteos, la taimada espo sa de. Putifar que calumnia á osé, la pérfida Circe que transformó en cerdos á los intrépidos compañeros de Ulises. En la sociedad aristocrática y fastuosa, la venusína que estudiamos ahora va dejando un trágico rastro de deshonor, de dolores y de desastres. Colocada en un ambiente modesto, en la burguesía y en el pueblo, es mujer igualmente peligrosa; condescender á sus deseos equivale á franquear las puertas del presidio, condenarse á perpetua inquietud y á irremediable ignominia. La Naturaleza ha señalado con caracteres visibles á ciertos animales dañosos. Nadie sospechará inofensiva á la víbora aunque la encuentre adormecida. Todas las estudiadas fascinaciones de la venusina perversa, no nos engañarán sobre el valer de su alma. Sus astucias y disimulos son inútiles. Es mujer que sólo habla á nuestros sentidos, jamás da alas al ensueño. Es cortesana por dentro; aun cuando viva en holgado medio social, como cortesana se conduce y sin abdicar su condición sucumbe. Su arma temible y casi formidable en épocas de decadencia es la lascivia; con ella seduce á los adolescentes curiosos del misterio de la carne. Con ella triunfa de la vejez cansada. Es una renovadora infatigable de placeres, un ser á quien se ama hasta el suicidio y á quien se odia hasta el crimen. La literatura moderna francesa ha eternizado su lujuria insaciable, sus coqueterías audaces, su impudor sin freno, su inconstancia y su perversidad, en dos tipos de mujeres: la Coilette de Bourget y la Glu de Jean Richepin. La m? yor parte de las mujeres caen en el deshonor sin haber roto del todo su pacto con la decencia. Contraen compromisos clandestinos, lazos de adulterio que el disimulo y la precaución esconden, á veces definitivamente, y se entregan con toda reserva á aventuras peligrosas y criminales, pero que dejan intacta su honorabilidad social. La venusina que nos ocupa no pierde el tiempo en tejer en torno de su culpa esa malla de astucias y disimulos. Empieza por donde las otras acaban. Su incontinencia y su perversidad son francas. Cuando nos encontramos en sociedad una mujer hermosa y desmoralizada, una de rsas mujeres que no ven en torno suyo ejemplo honesto que imitar ni aprenden de las religiones nada capaz de reprimir sus instintos y nos aseguran que esa hembra no tiene amante, nos explicamos el hecho pensando que quizás esa mujer exigió previamente demasiado al hombre que la asediaba. Incapaz ella de la menor sombra de ilusión, no compren- dio que la generalidad de los hombres se sienten humillados cuando la mujer se da á ellos por satisfacer un vértigo de lujuria. Aun cuando sea mentira, todo hombre de alguna delicadeza de espíritu necesita creer que la mujer que ha caído con él en la culpa, va empujada por el amor y no por el mero instinto animal. I razaré al vivo el retrato de la venusina. Es casi siem pre desmedrada, enana, rechoncha, de amplias caderas y abultado vientre. Sus andares son una tentación que detiene á los hombres en su camino y los obliga á volver la cabeza turbados y rojizos. Su mirada se materializa, y diríase que sus ojos, al posarse con aire de reto sobre los nuestros, los tocan. Es mujer que no se ofrece. Se impone. Su coquetería brutal y agresiva actúa rápidamente sobre nuestros más bajos instintos, como una electricidad contraria. Sus gestos y ademanes, á veces infantiles, son familiares é insinuantes. No la preocupa influir sobre el corazón ni impresionar la fantasía del hombre. Cuando abre la boca nos asalta el temor de que va á decir una obscenidad. Su frente es corta y plana, su nariz abultada y carnosa se congestiona con el deseo, y sus ojos, tras los cristalinos que se empañan con un vapor amarillento, parecen sumergidos en las pupilas dilatadas. El mirar de la venusina perversa es rectilíneo y brillante, sus párpados se mueven con viveza. Las cejas espesas se juntan en el arranque de la nariz delatando la condición rencorosa del carácter, y entre los párpados y las cuencas orbitarias deja la voluptuosidad un rastro azulado casi negro. Entre los labios, encarnados y eréctiles, asoma la lengua, que se agita incesantemente como una tentación. Los cabellos brillan como si estuviesen untados con una substancia oleaginosa; las orejas son feas y de ellas se destacan los cartílagos, y el cuello, fuerte y corto, un cuello bovino, se asienta sobre los hombros abultados y sin contornos. La venusina maléfica ha nacido de noche, y se parece á su madre. De niña es precoz y frecuenta el trato de los varones, inventando con ellos recreos en que es indispensable abrazarse. Estimula la crueldad y las malas mañas de los niños, y sugiere ideas de latrocinio y de ratería. Su memoria es frágil, y en el colegio se singulariza por su holgazanería y sus travesuras. Su curiosidad malsana aguza sus dotes de observación. Adivina las cosas sexuales y se deprava prematuramente. Ya en la edad casadera, lee libros prohibidos, atiende las confidencias amorosas de sus hermanos, y les vigila y cela entre puertas. Es raro que vaya pura al matrimonio, y cuando se casa mantiene el secreto designio de divertirse lo que pueda á espaldas del marido. No es sensual en el sano sentido de la palabra: es viciosa. Lucrezia del Fede, la esposa del pintor Andrés del Sarta, fue un tipo así. Emma Lyoner, que luego se transformó en lady Hamilton para dominar á Carolina de Nápoles y al almirante Nelson, procedía de la venusina perversa también. La raza es fecunda. No es religiosa, pero cree en mil supersticiones: en el número trece, en la sal que se derrama, en el pan vuelto, en el espejo roto, etcétera... La quiromancia ha comprobado que su mano es blanda, esponjosa, con dedos lisos y puntiagudos, palma fundente, meñique separado de los otros dedos, y pulgar muy movible. La grafología ha reconocido en su escritura los rasgos salientes. Su letra es pequeña, recogida, apelmazada, pueril, poco inclinada y con angulosidades en los finales del párrafo; las palabras indebidamente ligadas entre ellas con soldaduras inútiles; las mayúsculas enanas; el período espeso y sin elegancia; la letra echada hacia abajo. MANUEL BUENO UN SOLDADO JAPONES CONDUCIENDO UN SOLDADO RUSO HERIDO L hoto Nouvel les COSAS IVfo me podrá negar el lector más pacífico y más ene migo de las peleas, sean de gallos ó de personas, que la guerra contribuye poderosamente á la cultura. Hay muchísima, pero muchísima gente, que hace unos meses desconocía del todo el Extremo Oriente. Del Japón conocían únicamente los abanicos, de la China las barras de tinta, de la Siberia el oso del Retiro, de Rusia la piel, y de la Manchuria... ni eso. Hoy no hay quien les meta mano en la Geografía de aquellas tierras y de aquellas aguas, porque chicos y grandes le dicen á usted de corrido, y hasta salteado sí se les preguntan, los más enrevesados nombres, con suf guiones y todo. Y tan familiarizados están ya la vista y el oído cu. esos términos trípticos de Wa- fan- Ku y de Feng- Hoanq Cheng, que hay quien, sin darse cuenta, pronuncia y escribe Vi- o- lin y Sal- chi- chón. Pero no contentos con la Geografía, estamos aprendiendo las costumbres de los habitantes, y hace cinco días que sabemos que lo primero qu: hace una japonesa bien educada al entrar en un vagin del ferrocarril, es quitarse los zapatos, Sobre esto se discute, y se celebra ó se censura según la dosis de japonofilismo de cada quisque. Para mí la costumbre tiene un simbolismo elocuente, que viene á ser una paráfrasis de nuestro refrán que dice: oara este viaje no se necesitan alforjas.