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Pág. 4 ABC Núm. 111 A EMPERATRIZ EUGENIA EN MADRID La estancia de la anciana Emperatriz Eugenia en Madrid evoca el recuerdo de otro viaje de la augusta dama á la capital de España en tiempos para ella más dichosos. Era el otoño de 1863; el Imperio se hallaba en uno de sus períodos más florecientes, y la soberana, que era madre feliz y esposa adorada, podía considerarse dichosa. Había pasado en Biarritz, y haciendo vida de familia, la última parte de! virano, y antes de regresar á París quiso consagrar algunos días á su patria, á la que no había vuelto desde mucho antes de su matrimonio. Dejó, pues, que el Emperador y el Príncipe Imperial volvieran á la capital, y embarcándose ella con su servidumbre en el buque de guerra 2- Migle, que esperaba en Bayona, salió con rumbo á Valencia, adonde, después de una travesía feliz, llegó el 1 8 de Octubre. Esperaba en la hermosa ciudad del Turia un tren especial, que trajo á Madrid á la Emperatriz de los franceses. En la estación de Atocha la esperaba el rey D. Francisco y los altos dignatarios de la corte, y en las carrozas de gala ¡a condujeron al Palacio Rea! en cuya escalera se hallaba la reina Doña Isabel I con todas sus damas. Las dos soberanas no sz habían visto desde mucho antes de la boda de la Emperatriz, y fue muy conmovedor el momento en que se encontraron frente á frente. Isabel con aquella majestad que era una de sus cualidades características, hizo una profunda reverencia á la esposa de Napoleón III. Esta contestó con igual ceremonia, y cumplidas las reglas de la etiqueta, avanzó su gracia naturai hacia la Reina, diciendo: Señora! Permita V. M á su antigua dama que la bese la mano. J E R Z A S DE ARTILLERÍA RUSA EN MARCHA POR EL GRAN CAMINO L B LA MANCHURIA l Iiolo Nouvelles EL NUEVO EMBAJADOR DE ITALIA BL NUEVO EMBAJADOR DE ITALIA, SR. S 1 LVESTRELL 1, LLEGANDO Á PALACIO PARA PRESENTAR SUS CREDENCIALES AL REY EL DÍÍ A 2 8 8 DE MAYO LA REUNIÓN DE LAS CORTES LA EMPERATRIZ EUGENIA PASEANDO EN El. JARDÍN V Hí: DE SU VILLA CYRNOS, EN CAP MARTIN iíj, ASPECTO DEL CONGRESO DURANTE LA SESIÓN CELEBRADA EL SÁBADO ÚLTIMO l ut. Muñoz ele Baana AL INAUGURARSE EL ACTUAL PERIODO PARLAMENTARIO La Reina cogió las dos de la Emperatriz, y dándola un estrecho abrazo, la besó en las mejillas. Enlazadas por la cintura y cambiando las más cariñosas palabras, subieron las dos soberanas la regia escalera y doña Isabel acompañó á su augusta huéspeda á las habitaciones que le tenía preparadas. La Emperatriz, que hasta entonces no había hecho más que recorrer una senda de flores, estaba hermosísima y su elegancia era de una distinción suprema. Cuatro días permaneció en la capital dé su patria, y hubo en su honor un gran baile en Palacio, banquetes suntuosos y función de gala en el teatro Real. La despedida de las dos soberanas fue cariñosísima. Doña Isabel bajó á la estación del Mediodía é instaló ella misma á la Emperatriz en su coche- salón, que había hecho decorar con profusión de flores. Antes de partir el tren se abrazaron y besaron con efusión, y la Reina de España permaneció en el andén hasta que se perdió á lo ejos el convoy que conducía í la Emperatriz de los franceses.