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Núm. 109 ABC ág. 5 JAÉN. Asrnc- ro DE LOS ALREDEDORES DE LA CATEDRAL MIENTRAS V STTABA S. M. LA EXPOSICIÓN UVA DE L S T R I B U N A S EN LA E N T R A D A DE LA DI PU T A C í Ó; oís... ASClljo. OCUPADA GÜILÍSIMAS SEÑORITAS DE JAÉN A l A D R I D F. NTIfJD DE S. M. FL RFY, ACOMPSÑíDO PE LA RE 1 N PC? T J C t i E DH ALCAl Á ASPECTO DE LA PLAZA DE ORIENTÉ AL ENTRAR SS. MM. EN PALACIO LA HUELGA DE LOS OBREROS FERROVIARIOS Jlf i LOS OBÜE 1 ÍOS DE LA J INEA DEL MEDIODÍA SALIENDO DE TRABAJAR DE LOS TALLERES DE LA ESTACIÓN DE ATOCHA Koti. Kráhzen LAS MUJERES DE LOS H U E L G U I S T A S I M P I D I E N D O EL PASO DE LAS QUE LLEVABAN LA COMIDA Á LOS ESQUIROLS COSAS C in poderlo remediar, me ha dado estos días por hacer colección de percances taurinos. El Fulaneño ha sufrido una cornada que le ha deshecho esto; el Menganín, dos que le han partido lo otro; el Zuianito chico, tres que le han desbaratado lo de más allá... Y así sucesivamente, otros diestros masó menos diminutivos han sido muertos, heridos ó contusos en estos días. Voy á continuar mis apuntes y me encuentro con que un toro salta al tendido ¡y hiere á treinta personas! ¡Me rio yo del tifus! ¡La epidemia que tenemos es el cuerno exantemático: D o r lo demás, los forasteros no se kan retraído de su viaje isidril, ni mucho menos. Véanse esas calles y esos teatros y esos cafés y esos tranvías cómo están de gente. Madrid, agradecido á su predilección, les ha hecho un recibimiento calurosísimo. ¡Véanse los termómetros! P ste calor excesivo es, según mi sobrino, un elemento eminentemente tranquilizador. Porque para expresar el temor y la intranquilidad, decimos, en el colmo del canguelo: Estoy que no me llega la camisa al cuerpo. Y con el calor de estos días sucede todo lo conttiario: no hay modo de despegar del cuerpo la camisa. v I e n g u n vecino que es aspirante á meritorio super numerario en la futura redacción de un periódico que puede aue se funde el día menos pensado; y el hom- bre, en previsión de. su posible nombramiento, se ejercita en escribir sueltos sobre los sucesos y crímenes, para irse soltando. Trajome uno en qué daba cuenta dé un atraco, y decía textualmente: El infeliz recibió en la sien, del atrevido caco, un golpe terrible. í: Hícele notar- que el golps lo recibió el infeliz en la sien suya y no en la del caco atrevido, y me contestó con la mayor humildad del mun- -Tiene usted razón; pero ¿sáoe usted? Escribe uño tan á escapé. íqúé no ha hecho más que empezar y cuando quiere uno recordar está va á cuatro kilómetros del castellano. CARLOS LUIS DE CUENCA