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Núm. 108 ABC De una á dos: Regado de la misma vía por ei sistema de torrente continuo, con facultad de nadar sobre el asfaltado ó dejarse llevar por la corriente hasta la Cibeles, género de sport que sólo se cultiva en esta Corte. De dos á cuatro: Recomposición del asfaltado en cualquier calle. Este es uno de los espectáculos más curiosos, porque da ¡dea de las calderas de Pero Botero: ennegrece, asfixia y calienta á un tiempo; constituye una especie de fumigación que el Ayuntamiento proporciona gratuitamente á los vecinos para que no tengan que ir á tomar inhalaciones á ninguna parte. De cuatro á seis: Toma de los tranvías por los más fuertes á puñetazo limpio, porque el sistema de dar número para ocuparlos asientos que se usa en el Extranjero, no ha llegado todavía á Madrid. El resto de la tarde hasta la noche se puede emplear en visitar el Cerro del Pimiento, por si acaso hay que ir por fuerza cuando menos se piense yí tener el lugar conocido. Como cosa extraordinaria, ¡también, se puede contar con un viaje en Montaña Rusa, improvisada merced á las pendientes que recorren los, tranvías y á la co- r modidad de los frenos, que a l o mejor no sirven para nada. Pág. 3 Hay que advertir que los festejos enumerados son absolutamente gratuitos y algunos de ellos, obligatorios, por lo cual están al alcance de todas las fortunas, exos y edades. Había otra. fiesta preparada, pero no se ha verificado por causas independientes de la voluntad de las autoridades: consistía aquélla en dejar á Madrid sin. agua durante la estancia de los forasteros; esto hubiera aumentado el polvo, las epidemias y la sed; pero no ha podido realizarse porque ha dado la extraordinaria casualidad de que la ruptura del Canal se ha recompuesto con una actividad desconocida en los fastos municipales. Madrid sin agua constituiría el colmo de los atractivos que aquí se ofrecen al forastero, y aunque no tan, grave suceso como Madrid sin vino, se recordaría durante muchos años el acontecimiento, como cosa no víista en ningún pueblo civilizado. 1 En fin, sino ha podido ser ahora, otrd año se verificará, porque al fin y al cabo ese es un Hecho fatal que todos vemos aproximarse con. impasibilidad espartana. Confiemos en nuestras autoridades. í EMILIO S Á N C H E Z PASTOR de rumbo que vuelva con decoro de la Pradera si no puede engalanar la capota de la Manuela que conduce su saladísima persona, con las vistosas flores de los silbatos con que ha sido obsequiada por sus adoradores. ¡Tome usted, prenda! -dice el galán entregando el obsequio. -Para que no se olvide usted de que hay quien se muere por sus pedazos. Y en la manera de recibirle la buena moza demuestra los sentimientos que el que hace el regalo la inspira. Si la flor va á adornar la imagen de la Virgen de la Paloma ó entre lazos vistosos es colocada en el mástil de la guitarra, el galán puede esperar mucho, porque tai destino de su regalo es señal evidente de aprecio. En las flores, aunque sean artificiales, hay mucho de poético. A las de trapo precedieron las que con cera se hacían muy primorosamente en los colegios y en los conventos y servían para formar los ramos que, bajo trasparente fanal de crista! adornaban las consolas de las salas de la clase media en la época tan admirablemente reproducida en las comedias de Bretón de los Herreros. Pero esta clase de flores ha decaído mucho, y hoy sólo privan las que adornan los sombreros de verano y los silbatos de San Isidro. Debemos mirarlas con simpatía, porque proporcionan trabajo y dan de comer á una legión de simpáticas é inteligentes obreras qne las dan forma, mientras en el seno de la tierra se abriga la semilla de las que nacen espléndidas y lozanas en los días hermosos de primavera. KASABAL EL VIAJE DE S. M. EL REY i? ¡i A- 4 BURLA BURLANDO I í n borracho. se cae al agua y se ahoga. Los partidarios de la escuela antialcoholista encuentran un argumento más contra el alcohol. Pero los partidarios del alcohol encuentran también un argumento más contra el agua. Las fiestas de Madrid en plena fiesta, aunque sólo se conozca en las estaciones de ferrocarriles; pero en este mes y por estos días son ó deben ser las fiestas de Madrid. ¡Las fiestas de Madrid! Está visto que Dios no llama á nuestros concejales por ese camino; algunos alcaldes han organizado festejos interesantes, como aquél que incluyó en ellos una misa de campaña y la procesión del Corpus; algunos han querido reproducir la feria de Sevilla en el Salón del Prado, y, por último, hemos tenido durante varios años una Exposición de perros en el Retiro, como única fuente de placer y regocijo para atraer forasteros. Pero todos estos intentos han sido estériles: nada ha cuajado; Madrid no puede tener fiesta anual, y los forasteros tienen que contentarse con un programa permanente que consiste en visitar las Caballerizas Reales, el Museo de Artillería, un salón donde se muevan las caderas con la música del tan o, V una corrida de toros ordinaria, es decir, mala. Un año, los festejos produjeron una cuestión de orden público, y esto ya es una diversión que, aunque imprevista, tiene grandes atractivos para una porción de españoles; pero no les conviene á los Gobiernos repetirla, y el comercio de Madrid se queja de la inferioridad en que se encuentra con relación á la última aldea de España, porque en todas hay una época en que se aumentan ios negocios por medio de las diversiones públicas. Pero nuestros Municipios no dan más de si; las iniciativas son escasas ó nulas, la inventi. va no existe, y hay que resignarse á llamar fiesta á lo que no lo es y festejo á lo que no tiene semejante carácter. Pero si no hay fiestas, en cambio se puede ofrecerá los forasteros un programa de cosas curiosísimas que, caso de aprovechar los trenes baratos, deben visitar, si quieren conocer á fondo la Villa y Corte de Madrid en el mes de Mayo, que es el de las flores en todas partes y aquí el de las flores y el de las epidemias. Y entre estas curiosidades, yo me permito recomendarles las siguientes: De siete á nueve de la mañana. Lluvia de microbios del tifus y la viruela, verificada desde todos los balcones con las ropas de cama y alfombras de los cuartos donde hay enfermos contagiosos. A las diez: Parada, con asistencia de toda la golfería madrileña más ó menos exantemática y encargada de la propaganda de todos los contagios. De diez á una: Paseo por la calle de Alcalá con acom: pañamiento de mendigos que persiguen al transeúnte hasta obligarle á soltar los cuartos por buenas ó por malas. Al mismo tiempo, y contra las Ordenanzas municipales, se derriban casas, y el polvo de. muchos siglos ó de muchas enfermedades cae sobre el paseu. ite para que se lleve algún recuerdo de Madrid. MEL 1 LLA. P 1 AZA DEL GENERAL MAC 1 AS Y ARCO LEVANTADO POR LA JUNTA DE ARBITRIOS EN HONOR DE S. M. EL REY DON ALFONSO LA POBLACIÓN DE MEL 1 LLA DIRIGIÉNDOSE AL CAMPAMENTO. MORO PARÍ, VER CORRER LA PÓLVORA Á LOS R 1 FFEÑOS, EN HONOR DE S M l uls. Uúuu