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Pág. 2 ABC JMum. iol EL DOS DE MAYO EN BILBAO I 1 DESFILE DE LA PROCESIÓN CÍVICA CONDUCIENDO LAS CORONAS DE LOS M 1 QUELETES Y AUXILIARES AL CEMENTERIO DONDE REPOSAN LAS VICTIMAS DEI SITIO fot REGIO. E L VIAJE DE JAÉN, DONDE RESIDO V Sierra JPÍorena la bella, la de los rudos peñascos, atalaya de Castilla, del suelo andaluz amparo... Sierra Morena la bella, llave de Andalucía, muralla gigante donde acaba la llanura de la Mancha y empiezan los contrastes de luz y color de los paisajes de mi tierra, ha visto llegar á los escarpados y misteriosos senos de sus barrancos y á las alturas peligrosas de sus inmensos conos de pizarras, unas veces á Alfonso el de las Navas, guiado por un pastor creyente, para obtener una victoria á costa de sangre, y otras veces á una reina como Jsabel guiada por su llaneza, para vencer con sus donaires de dama española los rencores que en aquellos mismos lugares había dejado el recuerdo de la primer guerra civil. Por eso ahora que el joven Monarca pisa por vez primera la tierra andaluza, donde están Almería con sus parrales, que envidia Chipre; Málaga con su cielo, que es dosel de cristal; Granada con sus dulzuras, que son de mora soñolienta; Cádiz con su limpieza blanquecina como un cisne en ei mar; Huelva con su rico seno, esplendido como su corazón; Sevilla con sus bosques de azahares, cuyos perfumes se lleva celoso el río; Córdoba con sus confusiones arábigo- cristianas, expresión viva de dos civilizaciones que pasaron por nuestra historia; Jaén con sus campos fecundos, sus pueblos tranquilos, sus costumbres lozanas, su Sierra enfrente, su alma brava junto á su Sierra... Por eso ahora que el joven Monarca pisa por vez primera Andalucía, vienen a la memoria de los que en ella vivimos cosas del pasado, que no se olvidan porque las grabó el buril con fuertes impresiones. fo deseo que cuando S. M el Rey D. Alfonso XII retorne de su viaje, y el tren real se deslice culebreando, entre ejércitos de rocas, sobre hondos precipicios, á lo largo de los túneles que se suceden como sorpresas de un cuento fantástico, mire el Soberano á la izquierda de la vía, donde una llanura interrumpe de improviso la variedad agreste del paisaje. Aquel lugar por el que va la carretera que Carlos III construyó, es Correderas. Grato recuerdo guardaría de aquel lugar don Alfonso XII. Grato recuerdo de él tendrá la Infanta del pueblo madrileño, doña Isabel de Borbón. Fue el día i3 de Septiembre de 1862. Los reyes salieron al amanecer de Santa Cruz de Múdela. Doña Isabel y D. Francisco de Asís llevaban con ellos á sus hijos doña Isabel y D Alfonso. Doblaron á las diez una curva del camino, y á sus ojos se presentó un espectáculo admirable. Treinta tiendas de camoaña se alzaban en el cen- tro de la Sierra. Un centenar de pajes, ae neraldos, de reyes de armas, caballeros unos, jinetes otros, esperaban en doble fila delante de la tienda regia. En manos del gobernador lucía un objeto de oro con una inscripción que así decía: Llave de Andalucía, Despeñaperros. Jaén, Córdoba, Sevilla, Cádiz, Granada, Málaga, Huelva, Almería. Miles de cuaturas ocupaban el llano, ocupaban los cerros, ocupaban los pi cos escarpados de las rocas... Isabel I sintió una emoción inmensa. Allí estaban los entusiasmos de un pueblo, los r e c u e r d o s de muchas LA INFANTA DOÑA ISABEL glorias, las esperanzas de una gran parte de la patria, CON TRAJE ANDALUZ EN I 8 6 l los agasajos de un país que hasta en los más tristes momentos de la vida tiene un luminoso destello de genialidad para endulzar la pena. Y aquella reina española, cas tiza, ídolo de su pueblo, acogió con lágrimas de ternura los agasajos, y acep- tando los trajes allí ofrecidos á sus hijos, quiso que sus hijos d o n Alfonso y doña Isabel vistieran aquellos trajes andaluces, airosos, regionales, p e r o con gallardo r e g i o n a l i s m o de amor á la patria. uando S. M el Rey don Alfonso XIII cruce la Sierra hermosa, salve sus EL PRINCIPE DZ AbTURIAS abismos, atraviese sus rocas, (DESPUÉS ALFONSO XI penetre en sus túneles; cuan- C 0 N TRAJE ANDALUZ EN 8 6 z do vengan a su imaginación empresas militares de la Reconquista, heroísmos inolvidables de la lucha por la independencia, páginas de gloria escritas en aquel gran libro de la Naturaleza, no olvide este sencillo recuerdo que acrecentó el amor sentido para su augusto padre en esta tierra de Andalucía, de que es llave, guarda y defensa la ciudad de Jaén, donde resido. DON LOPE D E SOSA F L O R E S ARTIFICIALES. LOS PITOS DEL SANTO Madrid es una de las capitales donde más flores artificiales se usan, y para que todo sea aquí extraño, el mes de más salida de esos productos de la industria que imitan los primores de a Naturaleza es e! mes de Mayo, el que con más abundancia nos trae los hermosos claveles de Valencia y los más bellos productos de ¡as hue- ías de Murcia y de los cármenes de Andalucía. Mayo es en Madrid el de las fiestas de San Isidro, y estas fiestas tienen por gala y adorno los famosos silbatos adornados con las flores artificiales que se guardan como recuerdo y se dedican al adorno de Jas imágenes veneradas en el hogar de las madrileñas netas: la Virgen de la Paloma, el bendito San Antonio ó el glorioso San José. Desde la plaza del Progreso para abajo, en la poblada extensión de los barrios de Lavapiés y de Embajadores, viven, por regla general, las hábiles obreras que con trapos y papeles de colores, con talco y alambres, imitan á las lozanas rosas y á las modestas violetas, crean pomposas peonías y vistosísimas dalias, aterciopelados pensamientos y penachos de espléndidas líneas. Desde los últimos meses del verano hasta Octubre, estas ñores se dedican á las coronas fúnebres que se venden para llevarlas á los cementerios el día de Todos ¡os Santos; pero la labor mas importante es Ja que se realiza durante el invierno para salir á luz espléndida y herniosa en cuanto pasa Ja fiesta patriótica de! Dos de Mayo. Se adornan entonces los altares donde se ceiebra Ja poética fiesta de las flores de María, se forman las coronas de rosas blancas que las niñas llevan á la primera Comunión y á las procesiones de Minerva, sale la ílora variadísima de los sombreros de verano, y se adornan, sobre todo, los pitos del Sanio. El silbato de San Isidro desempeña un importante papel en la vida de Ja madrileña de los barrios bajos, y es para ella lo que ei juguete de cotillón para la señorita aristocrática; y así como ésta no sale contenta de un gran baile si no llev muchos testimonios de su éxito representados por las mil chucherías de la danza fina no hav n o C Por la copia, ALFREDO CAZABAN