Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Pág. ABC Núm. 106 que no se podían ver, como las del famoso cuadro de casa de Osuna, que tanto asombró á nuestros abuelos que eran algo pillines. Hoy Jas cajas de rapé no son más que objetos de lujo y de curiosidad en las vitrinas, pero pueden considerarse dichosos los que poseen alguna como la de los 160.000 francos que se ha vendido estos días en Londres. KASABAL de concha, con pinturas de Mengs y retratos de reyes y de reinas pintados por López. lina llevaba con frecuencia que tenía reloj y 1 I n comerciante en antigüedades ha comprado caja de música, á cuyos sones bailaban unos pas en una venta pública de la Sala Cristie de torcillos y se retorcía el cristal hilado que imitaba Londres una cajá: le rapé estilo Luis XV, que lle- el chorro de una fuente. va la fecha de rfS 8 y la firma de Hainelin, paFue una costumbre eminentemente cortesana la gando por ella la bonita suma de 160.000 francos. de tomar rapé, y constituía una distinción de buen Y dicen que no ha sido mal negocio, porque el tono hacerlo con elegancia, introduciendo la yema chamarilero podrá sacar por ella 200.000 francos del dedo grueso y del índice en la caja, sorbienen cuanto encuentre un coleccionador de gusto que do discretamente y limpiando con un movimiento quiera hacer competencia á las colecciones Wallace coquetón del revés de la mano las partículas que y del Louvre, que han reunido cuanto de más her- habían caído entre el encaje de las chorreras ó los moso pintaron en tabaqueras Hall, Van Blaren- bordados de la chupa. bergh é Isabay y, én general, todos los miniatuEl mejor tabaco para sorber era el llamado de ristas del siglo xvni. España, y de Talleyrand cuentan que usaba cajas Luis X I V inauguró la costumbre de regalar ta- de doble fondo con buen rapé para su uso y el baqueras preciosas, que siguieron todos sus des- malo para los gorrones. cendientes, y en especial los de España, desde Napoleón 1, que usaba cajas y llevaba el polvo Felipe V hasta principios del reinado de Isa- suelto en el bolsillo de la chupa, tomábale á pubel I I ñados y sin ninguna pulcritud. Hoy sólo regala cajas de rapé el Sultán de TurLos frailes fueron grandes tomadores de rapé; quía. La costumbre de tomar el aromático y exci- el apogeo de esta costumbre en Francia duró en tante polvo se ha perdido. En Madrid quizá fue- los reinados de Luis XV y Luis XVI, y en Esparon de los últimos en absorberlo la condesa de ña en el de Carlos IV, aunque se ven también Campo Alange, el pintor de cámara Carlos Luis algunas tabaqueras con los retratos de las esposas de Ribera y el pupular maestro Barbieri. de Fernando V I I y especialmente con los de la El aplaudido autor de Pany toros y Ei barberillo segunda y la tercera, doña Isabel de Braganza y de Lavapiés había adquirido la costumbre de su doña Josefa Amalia. padrastro D Luciano Martín, ó mejor dicho, En Ginebra se hacían las cajas más preciosas D. Luciano Cornelia, pues era hijo del celebérri- con mecanismo de relojería, y en Inglaterra y mo y portentoso autor dramático, y ocultó el ape- Alemania los esmaltes. llido por no gozar de su ruidosa fama. Una de las colecciones más notables que hay El pintor ilustre del techo del Congreso de los hoy en Madrid es la del duque de Valencia, que Diputados y del cuadro del origen del apellido á la que ha heredado de los Espejos, de los CaGirón, había nacido en Roma y era ahijado de ñada y de Narváez, ha unido la de la esposa del Carlos I V y de María Luisa, y adquirió la cos- célebre general, dama que pertenecía á la familia tumbre de su madre, que fue una italiana hermosí- de la emperatriz Josefina, y que dejó muchas del sima que- desempeñó importante papel en la pe- tiempo del primer Imperio. queña corte que tuvieron en el destierro los paUna del rey de los franceses Luis Felipe, con dres de Fernando V i l su cifra en brillantes bajo la corona real, fue regaLa condesa de Campo Alange fue la última lo de aquel monarca al general Narváez, y hay dama que frecuentó la sociedad sin dejar el uso otra de oro con una miniatura de Isabel 11 de del rapé. Llevaba siempre, además de un pañuelo joven que es una preciosidad. de encaje que no dejaba de la mano, otro muy Los señores libertinos del siglo xvni solían usar amplio de seda de la India guardado en un bolsón, tabaqueras con secretos, esto es, con una pintura y poseía las tabaqueras más preciosas que ha ha- edificante en la cubierta, y bajo ella otra que se bido en España, de oro con brillantes, de marfil y descubría al tocar un resorte y reproducía escenas Cajas de rapé T ROPAS RUSAS. LA FIESTA DE LOS J HUÉRFANOS El lunes de Pascua, entre los esplendores de un sol primaveral, con la pompa y el atavío que prestan los zares á toda fiesta por ellos patrocinada, DIEZ MIL HUÉRFANOS MILITARES pasearon por Petersburgo la más tierna y conmovedora procesión. Desde el soberbio puente de la Troica hasta la gran llanura donde comienzan los arsenales Newsky, toda la margen derecha del Neva, en una extensión de seis kilómetros, hallábase acordonada por tropas. Los opulentos edificios del Quai Jingláis veíanse engalanados de colgaduras; sobre los palacios de las embajadas extranjeras flotaban arrogantes las enseñas de diez naciones, y á lo largo de las murallas del puerto, mal contenida por el cordón militar, una multitud de cincuenta mil personas, estrenando toilettes de primavera, se amparaba del sol bajo el palio de sus sombrillas de encaje. Frente al palacio de Mármol, á orilla del río y en tribuna descubierta, la Corte imperial presenció el desfile. Sobre armones de artillería cubiertos de tercipelo negro, destacaban sus blancuras de armiño cientos de coronas de flores. Luego, á pie, abrillantando sus condecoraciones el so! el Comité directivo de los huérfanos pasó con sus entorchados y espadines. Detrás, llevados por los alumnos más provechosos, cincuenta encresponados estandartes lucían sobre sus respectivos blasones el orgullo de las águilas rusas, y i continuación, vestidas de blanco, como si fueran á comulgar, tristes bajo sus sombrerillos de paja, enlutando sus trenzas colegialas con lazos de seda, cuatro mil huérfanas de tropa pasaron entre murmullos del pueblo enternecido. Seis mil muchachos, con uniforme negro y dorado; botones, llevando al brazo sus gorritas con franja azul; orgullosos con sus blusas atadas á la cintura por correas hombreándose con altas botas á la rodilla, pregonaroi después con su orfandad las villanías y las crueldades di guerras pasadas y evocaron ante el pueblo ruso el negr fantasma de la presente lucha. El cuadro, emocionante y pintoresco, gustoso y tristí 4 fi AMw V i SS. M M LOS EMPERADORES DE RUS! A PRESENCIANDO DESDE LA TRIBUNA IMPERIAL LA FIESTA CELEBRADA EL LUNES DE PASCUA EN SAN PETERSBURGO, Á LA CUAL FIESTA CONCURRIERON DIEZ MIL HUÉRFANOS DE MILITARES