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y Núm. 101 biera molestado á nadie y habría constituido un tributo justo y necesario á la memoria de los héroes. El acto habría sido, cuando menos, oportuno. Por eso no se ha celebrado. ÁNGEL MARÍA CASTELL ABC Pág: 7. ACTUALIDAD. EL SOCIALISMO Y LA GUERRA El Directorio del partido obrero francés ha resuelto crear, por cuantos medios están á su alcance, una agitación contra la guerra y la alianza franco- rusa; se opondrá resueltamente á la intervención armada de Francia en el conflicto rusojaponés. Hace días ha dirigido un manifiesto á los proletarios franceses para protestar c o n t r a la guerra, poniendo de manifiesto el carácter puramente económico de la contienda. La guerra hispano- americana, dicen los socialistas, tuvo por pretexto una revolución para conseguir la independencia de Cuba; la guerra greco- turca fue la lucha de dos nacionalidades, de dos fanatismos; la guerra anglo- boer nació de motivos complejos; la guerra actual es el choque de dos imperialismos, de dos expansiones capitalistas, de dos codicias comerciales sobrexcitadas. En épocas anteriores, el elemento dinástico, el sentimiento nacional influían en las guerras; ahora se trata de una disputa de mercaderes que arrastran millares de hombres al combate. El Japón, revolucionado econó- LA FÚNEBRE COMITIVA CON LOS RESTOS DE LOS HÉROES DE CAV 1 TE Y DE Fot. Muñoz de Baeaa DESFILANDO POR LA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA, EN MADRID fc. í V j ¿c c: ési- LAS PALMAS (GRAN CANARIA) EL TRASATLÁNTICO CIUDAD DE CÁDIZ CONDUCIENDO TROPAS, EN EL MOMENTO DE ATRACAR AL MUELLE PARA P R n r F D F R AL DESEMBARCO cen los japoneses, el absolutismo del Zar recibe un golpe mortal, se desencadenan las fuerzas revolucionarias en Rusia, el movimiento socialista universal recibe nuevo impulso. Por eso los obreros alemanes deben oponerse á la tendencia rusó. fila de su Gobierno, trabajar en pro de la más completa neutralidad. Hasta en Rusia el partido obrero, de reciente creación, protesta contra la guerra. En un manifiesto encabezado con la famosa frase de Marx Proletarios de todos los países, unios explica en violentos párrafos que el soldado ruso va á la muerte para que el Zar, dueño ya de territorios inmensos, adquiera nuevos dominios en Manchtiria y en Corea; para que el Gobierno, después de arruinar con abrumadores impuestos á ciento ochenta millones de hombres, explore á veinte millones de subditos más; para proporcionar puestos lucrativos á la nobleza, y para arrebatar la existencia á millares de trabajadores- chinos y japoneses. La unanimidad de los partidos obreros al hablar de la guerra no debe extrañar; los partidos socialistas han sostenido siempre la misma tesis, han dicho y repetido que e régimen capitalista está condenado á desear la paz y á desencadenar la guerra, porque si es cierto que el comercio universal necesita de la paz, no lo es menos que la concurrencia comercial engendra los conflictos. Jaurés lo ha dicho en un discurso pronunciado en 1895: Vuestra sociedad, violenta y caótica hasta cuando desea la paz, hasta cuando se en- micamente por la maquinaria moderna, por el desarrollo de la industria, se ve agobiado en su propio suelo por un exceso de producción: necesita apropiarse el mercado chino; Rusia, nación manufacturera desde hace poco, produce también más de lo que vende: el mercado del Celeste Imperio sería el mejor remedio contra su plétora de mercancías. La controversia se resuelve á cañonazos; pero ni el pueblo ruso ni el japonés, estrujados por el capitalismo, son responsables de la situación; víctimas de ella, no han incurrido en responsabilidad. No es sólo en Francia donde los socialistas protestan contra la guerra; en Alemania, Franz Mehiing publica en la Neue Zeif un artículo en el mismo sentido; en él dice que la burguesía tenía hace tiempo el convencimiento instintivo de que una guerra sería nefasta para su dominio; prefería desangrarse lentamente con la paz armada, á exponerse á las consecuencias de un choque serio. El Japón, apartándose de esta conducta tradicional de la burguesía europea, necesita expansión y la busca por la violencia. ¿Se extenderá el conflicto á otras naciones? La clase obrera debe velar con energía por la paz del mundo. La necesita para el desarrollo de la civilización, tal como la entiende. Su neutralidad es absoluta, pero no llega hasta el extremo de que le sean indiferentes los resultados de la contienda; si ven- LAS TROPAS CONDUCIDAS POR EL C U D O DE CÁDIZ A LAS PALMAS (GRAN EN EL MOMENTO DS SALIR DZL MUELLE PARA ENTRAR EN LA CIU JAD CANARIA) l ots. P. Sálmeión