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Núm. 101 litares con que aquí tenemos costumbre de organizar todo país nuevo, y así habrá ocasión de dar colocación á los amigos y paniaguados. Y puede ser que esos veinte millones de hectáreas nos otorguen los panecillos que constituyen el déficit de alimentación que venimos sufriendo. En suma: que eso del hambre no se combatirá eficazmente si no se enseña á las gentes que pedir á Dios el pan nuestro de cada día no quiere decir que esperemos sentados la respuesta, sino que hay que salir á recibir el don del alimento. De los que dirigen la sociedad depende que los hombres salgan á buscarlo con la herramienta del trabajo. De ellos depende que no se salga á buscar á tiros. EMILIO SÁNCHEZ PASTOR ABC 3 ELKAlSERYELREYRNVino EL K C B N i G- A L B E R T V A P O R E N E L Q U E VIAJA G U I L L E R M O II D E A L E M A N I A RODEAD. O D E E M B A R C A C I O N E S -3 r w A L IR E L REY D O N A L F O N S O Á H A C E R S U P R I M E R A V I S I T A A L K A I S E R tanas de mi habitación dan frente por frente de la catedral de San Isaac, y á través. de los cristales miré absorto y como embebecido un sol claro y espléndido que se Esto es un campamento. En tiempo de paz es, y por desperezaba entre la nieve y un gentío enorme de mutodas partes no se ven más que uniformes, ni se oyen jeres y de chiquillos que escoltaban una carroza mortuomás que trompetas, ni se habla más que de soldados; ria. La marcha fúnebre sonaba cada vez más cerca, y al conque figúrense ustedes cómo viviremos ahora con la fin, dorados por el sol los cornetines de batidores á caguerra. ballo, vi que una compañía de cazadores, á paso, lento, EL CRUCERO DE GUERRA ALEMANA FREDER 1 K KARLÜ QUE DA Esta mañana, á eso de las diez, estaba yo en el baño daba escolta de honor al cadáver, 7. ESCOITA AL VAPOR KO 5 N 1 G- ALBERT EN EL QUE VIAJA EL leyendo tranquilamente los periódicos, cuando oí las gra ¿Quién era el muerto? Un capitán, un simple capitán, EMPERADOR ves y retardadas notas de una marcha fúnebre. Las ven- á quien las tropas y el pueblo en masa rendían honores de soberano. Después, yendo en trineo con mi inseparable amigo Lacerda, agregado militar de nuestra embajada, he pre 1 i senciado el curioso desfile de los cazadores de á caballo y he vista; que la Perspectiva Newsky- -ancha y luminosa alegre como nuestra calle de Alcalá en día de toros- -se agitaba con entusiasmos- latinos; los: hombres se detenían descubriéndose; las damas descendían de sus trineos p de sus coches, y formando hilera de hermosuras, saludaban sonrientes y coquetonas; los chiquillos, asomando trabajosamente la cabeza por estos grandes sacc- s que les ahogan, iban- -ni más ni menos que nuestros Piripitipis- -con las manos en alto y marcando el paso marcialmente. K hasta en el atrio de la catedral de Kazan, un grupo de popes patriotas agitaban los brazos de sus anchas túnicas negras. Escenas así son én San Petersburgo el pan nuestro de cada día. Es imposible dar idea de un entusiasmo igual, pensando en que el pueblo moscovita ha sido hasta hoy quieto, reflexivo é impasibk, estos entusiasmos meridiolalés dan idea de lo que la guerra puede durar. Aquí el Ejército es el pueblo todo, ricos y pobres, duques y aldeanos. El Imperio, inmenso, casi fabuloso, asienta su enorme trono absoluto sobre una sola ley sabia: la de reclutamiento, promulgada por el abuelo del actual Emperador en r. de Enero de 1874. Treinta años, la friolera de treinta años, lleva Rusia con el servicio militar obligatorio. Mucho antes que ninguna otra nación del mundo, en Rusia, ja nación de las deportaciones y del f tind, los aldeanos han visto á los duques cargar con el chopo. Y sobre ésta igualdad visible, sobre esta nivelación patriótica, Rusia ha cimentado su unidad ASPECTO DE LAS EMBARCACIONES EN LA BAHÍA DE VIGO VIDA EN LACUARTELES RUSIA. TROPAS Y éi DURANTE LAS VISITAS CAMBIADAS ENTRE EL EMPERADOR DE ALEMANIA Y EL REY DON: ALFONSO nacional. SALÓN DE FUMAR DEL VAPOR KCENIG- ALBEHT EN EL QUE HACE SU VIAJE POR NUESTRAS COSTAS S. M EL EMPERADOR DE ALEMANIA SALA DE CONCIERTOS EN EL VAPOR KCENIG- ALBERT Á BORDO DEL CUAL REALIZA SU VIAJE S. M 1 EL EMPERADOR GUILLERMO