Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Pág. 2 ABC compuesto, por lo cual no poseo la esfera de oro ni cosa que tenga el valor del capital primitivo; y ni para fundar Cooperativas ni para ahorrar un céntimo, tengo yo ni he tenido jamás la más mínima cantidad. Gracias que cuando trabajo y hay jornal pueda recuperar mis fuerzas con unas míseras legumbres. ¿Quién me va á dar á mí el sobrante para ahorrar ni para anticipar los gastos de una Cooperativa? N o sé si los matemáticos y los sociólogos esos como usted sabrán un refrán castellano que pinta mi situación y la de mis compañeros, y ese refrán es el siguiente: A cuarto vale la vaca; el que no tiene un cuarto no la cata Pues esta es la cuestión: nos falta el cuarto, y ya puede usted ir abaratando los géneros; mientras Núm. IOÍ Y dice dicho Centro en una de sus interminables páginas de estadística: Superficie cultivada en España ídem inculta 21.281.33o hectáreas. 20.000.000 EL HAMBRE odos los años hace su aparición en España. El tiempo paraliza el trabajo; los que tienen rentas ó sueldo siguen comiendo; los que viven de un jornal ganado á la intemperie dejan de trabajar y dejan de comer. Una porción de señores muy bien acomodados han encontrado un gran remedio para estas crisis de los jornaleros. El ahorro. Estas recomendaciones del ahorro á los pobres me hacen siempre el efecto de una conferencia sobre los cañones de tiro rápido dada á una comunidad de imdres carmelitas. Porque el caso es gracioso, íti temente gracioso. Un jornalero dice: Como me falta trabajo la mitad del año, resulta Puede que en letra haga esta última cifra más efecto á los lectores. Aquí tenemos sin cultivar veinte millones de hectáreas, que es la mitad casi de la superficie cultivable de la nación. Y ahora, después de conocida esta cifra, causará extrañeza al lector seguramente el interés con que parece que deseamos cultivar los territorios del Muni, y los quebraderos de cabeza que nos proporciona la colonización de la parte de África que todavía tenemos en nuestro poder. Lo mejor sería disponer una expedición al ce tro inculto de la Península. ORENSE. ASPECTO DE LA CALLE DEL PROGRESO AL ENTRAR S. M EL REY EN AQUELLA CAPITAL Fot Pacheco que mi familia y yo nos morimos de hambre; la mendicidad no es lícita; el trabajo falta; el robo es un deliro. ¿Qué hago? Y sale un sociólogo y le prodiga este consuelo: Ahorra, hombre. ¿No sabes lo que han demostrado los matemáticos? Pues vas á enterarte. Una moneda de cinco céntimos colocada á interés compuesto el primer día de la Era cristiana, habría producido en la época actual una esfera de oro tan grande como la Tierra; de modo que si tus antecesores hubieran tenido esa precaución, ahora serías millonario. Además, tú y tus compañeros debíais formar cooperativas de consumo, y ahora encontrarías el pan á un precio más módico del que los panaderos lo expenden. Estos son los medios más eficaces para combatir la miseria. Ten previsión y verás cómo no te encuentras en estos apuros. Pero, señor- -puede contestar el obrero, -es el caso que mis antecesores del tiempo de Jesucristo no pusieron ese perro grande á interés no tengamos el cuarto, no hay vaca ni nada que comprar. Estos razonamientos y discusiones tienen en España una conclusión obligada, y es la intervención de la Guardia civil, que corta el diálogo pero no remedia el problema. En los países cercanos á las costas, la emigración suele dulcificar los términos del problema: los que sobran se van á sobrar á otra parte, y los que se quedan tienen unos cuantos panecillos más que repartirse por espacio de un poco tiempo, porque, á la larga, el hambre se vuelve á presentar con todos sus horrores, bien sea por inclemencias del tiempo, bien por otras muchas causas que sería largo enumerar. Ahora bien; ¿por qué no hay trabajo? ¿Por qué la producción no alcanza á llenar las necesidades del país? El Instituto Geográfico y Estadístico tiene la palabra; es decir, la tuvo en 1888, y todavía ño ha sido contestado por nadie. Una vez descubierta esa mitad de la Península, crear el Ministerio de las colonias interiores. y favorecer la población de las comarcas con todas aquellas personas desesperadas de su suerte que se embarcan para Buenos Aires, Méjico y el Brasil en busca de fortuna. Averiguado quiénes sean los dueños de estos desiertos, proceder con arreglo á los deseos manifestados por el Sr. Martínez Nacarino en su curioso libro Propiedad improductiva, que se expresan perfectamente en estas líneas: KSI se toman medidas contra el vagar personal, que en la mayoría de los casos sólo perjudica al interesado, ¿poiqué no hacer algo parecido con ese vagar de las propiedades, que daña evidentcmeme á todos? Con los golfos sobrantes en la vía pública de Madrid, se puede poblar una parte de esas ignotas regiones, á cuyo efecto se excitará su acreditado amor al trabajo y su no desmentido deseo de ser útiles á la sociedad. En seguida se oueden establecer los mandos mi-