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Pág. 6 ABC Núm. 100 EL REY FAMOSO ALCÁZAR DE S E G O V I A FUE DESTRUIDO FUE POR UN VORAZ DE ORIGEN REMOTO. EN l86i; DUELO A ESPADA VERIFICADO ENTRE P 1 N 1 Y SAN MALATO, EN NEU 1 LLE. P o; o- l. e. ies INCENDIO RESTAURADO, Y ACTUALMENTE 51 RVE Fui. Sajaya LO ASALTOS FUERON DIECIOCHO, DURANDO DESDE LAS DOCE HASTA LAS TRES DE LA TARDE, Y 11 ÜM 1. NÍNDO DE ARCHIVO GENERAL DE GUERRA POR SUFRIR SAN CALATO UNA AMPOLLA EN LA MANO DERECHA QUE LE IMPIDIÓ SfClUlü LUCHANDO LAS AUTORIDADES CIVILES, MILITARES Y ECLESIÁSTICAS Y LOS REPRESENTANTES EN CORTES EN LA ES! ACIÓN DE SEGOVIA ESPERANDO AL TREN REAL EL PUEBLO DE SEÜOV 1 A ESPERANDO LA LLEGADA DE S. M EL REY Y DEL PRINCIPE Á LA CATEDRAL PARA ASISTIR AL T E DEUM DE ASTURIAS TJC i? S. M EL REY ASOMADO AL BALCÓ DE LA CASA CONSISTORIAL, DESPUÉS DE LA RECEPCIÓN, Y SALUDANDO AL PUEBLO, QUE LE ACLAMÓ CON ENTUSIASMO ARTILLERÍA DE LA ACADEMIA, FORMADA AL PIE DEL CÉLEBRE VIADUCTO, Fots A s e! l ¡o DONDE LA PASÓ REVISTA S M SEGUIDO DE SU ESTADO MAYOR -Perdonen ustedes, señoras mías: la persona más competente no es una madame, sino un míster. iuién les parece á ustedes, señoras, que es la persona- ¿Un modisto inglés? más competente en corsés en este momento histórico? -No, señora: ¡doctor! Un doctor que se ha dedi ¡un q- ¡Ah! no cabe duda: Mme. Fulane; tiene un chic... cado a hacer construir corsés como los que ustedes gasg- -Calle usted, por Dios, hija; donde está Mme. Men- tan pero muy pequñit é l á los tan, pero muy pequeñitos, para ponérselos á l monos. gane, que se quiten de enmedio todas las corseteras. ¡Q u é monada! ¿Por dónde van á compararse ninguna de ¡as dos- -fcl doctor ha averiguado por este método expericon Mme. Zutatve? Esa es la que sabe modelar un cuerno mental que poniéndole á un mono un corsé y apretandocomo nadie. selo mucho... se encuentra muy molesto. -Naturalmente. ¡Y al cabo. de algunos días se asfixia! Lo cual prueba... Que no se ha hecho e! chocolat -Que no se ha hecho e! chocolate para las muías de colleras ni el corsé para los monos... Y á- Y además... ¡Bah! ¿Quién le mete á ese doctor en corsés de once varas? Los hombres no entienden de estas cosas. -Permítame usted, señora. La opin ón de ese doctor viene á robustecerla la de una mujer, inglesa también y