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Núnu 100 caricias del aire que la enviaban los espléndidos abanicos de sus frondosas ramas. Antes de terminar el mes de Agosto murió la duquesa, y el verde penacho de la gentil palmera tenía la tristeza de! ciprés cuando sacaron de la suntuosa morada el cadáver de la que había sido tan ilustre y tan hermosa. ¿Se olvidaron, después de la muerte de la duquesa, los cuidados que durante su vida se prodigaron á la palmera? No lo sé; pero es lo cierto que el gentil arbusto ha muerto al sufrir las primeras heladas de este rigoroso invierno, y que ya es un tronco seco por el que no circulará la savia regeneradora en la próxima primavera. La palmera ha sobrevivido muy poco tiempo á su dueña; y cuando del suntuoso y artístico palacio saquen las maravillas que le embellecían, los muebles que le adornaban, allá en el jardín, y al pie del abandonado dormitorio, quedará seco y rugoso el viejo tronco, que no dará verdes ramas, el primer año que no podrían acariciar á la que las saludó tantas veces con cariño al asomarse á sus balcones. KASABAL ABC Pág. 3 1 1 -w SAN PETERSBURGO. EL SANTO SÍNODO TRASLADÁNDOSE EN SU BARCA, POR EL RÍO NEVA, DESDE UN TEMPLO Á SU PALACIO RESIDENCIA OFICIAL EN LA CAPITAL DEL IMPERIO I DEAS Y NOTAS M I L I T A R E S OPINIONES SOBRE LA GUERRA RUSOJAPONESA El ilustrado capitán de Estado Mayor D. Emilio Figueras ha dado en el Centro del Ejército y de la Armada, de esta corte, una notable conferencia sobre el conflicto ruso- japonés, que bien merece, por la autoridad que al conferenciante le dan sus profundos estudios sobre cuestiones militares, y especialmente los que viene haciendo de la actual campaña, que demos á conocer, aunque sea muy á la ligera, algunas de las principales opiniones que en ella vertió tan distinguido oficial. De la necesidad de conservar la salida del ferrocarril transiberiano para garantizar la colonización de Siberia, sin lo cual no podría atender Rusia al crecimiento de su población, necesidad antagónica de la ineludible que á su vez siente el Japón para resolver análogo problema en el Continente asiático, dedujo el Sr. Figueras en sus primeras palabras la causa fundamental de la guerra. Los tres factores que determinan la capacidad que para la lucha tienen ambos Imperios, factores de los cuales cualquiera puede influir de una manera decisiva en el éxito de una campaña, son: el político- internacional, el económico y el militar. El distinguido conferenciante analizó esos factores minuciosamente, afirmando que el primero era favorable á Rusia, porque las dúplices son de escasa aplicación en el teatro decisivo, y el único conflicto serio capaz de distraer la atención de Rusia del actual litigía sería la conflagración europea, á la cual hizo ver el Sr. Figueras con valiosísimos argumentos y pruebas que no se llegará en el caso presente, por los graves intereses que comprometerían las otras potencias, para quienes aun siendo muy importantes los del Pacífico, resultarían de orden secundario comparados con los que habrían de jugarse en Europa. Con un verdadero cúmulo de datos estadísticos demostró el estudioso oficial que en los dos grandes gastos que hoy tienen todas las guerras, el sostenimiento de la gente armada y el que se ocasiona á todas las fuentes de riqueza, se hallan ambos Imperios, el ruso y él japonés, en excelentes condiciones por sus facultades para hacer frente: al primero con sus reservas y crédito, y al segundo con su capacidad agrícola, ya que en la guerra son graves los riesgos y daños que se producen á las industrias, de las cuales ellos no viven, y casi insensibles los que sufre la agricultura, alma de la existencia de ambos pueblos. UN TREN DE LA LINEA TRANS 1 BER 1 ANA PASANDO POR LA S 1 BER 1 A, EN UNO DE LOS DÍAS DEL PASADO MES DE FEBRERO, EN DIRECCIÓN Á LA MANCHURIA Al comparar el límite económico á que pueden llegar los dos beligerantes, examinando cuidadosamente las deudas que después dé un largo período anormal podrían resistir sin precipitarse al embargo, dedujo el conferenciante que cuando el Imperio del Sol Naciente culminara con sus esfuerzos, Rusia no habría hecho más que la sexta parte del sacrificio que puede realizar en los serios conflictos que se le presenten. El factor militar fue objeto de un predilecto estudio por parte del Sr. Figueras, y en él dio á conocer la organización de ambos ejércitos, el resultado práctico que de ella podía sacarse y los medios de ejercitar su acción en el teatro dé la guerra, exponiendo al efecto cálculos logísticos que hicieron ver de una manera irrefutable cómo al extinguirse hasta el último soldado del Japón quedaría aún á Rusia un depósito inagotable de recursos militares. Estudió también el teatro principa de la guerra, que dividió en dos marítimos de operaciones, señalando el principal y todos sus puntos estratégicos, así como sus íntimas relaciones con el principal terrestre y con los secundarios orientales marítimo y terrestr Del examen analítico de ambas flotas dedujo que la japonesa tenía una superioridad equivalente á una división naval, superioridad que Rusia trata ahora de compensar con los fuertes dé la costa. Después de múltiples detalles que es imposible consignar en los estrechos límites de este trabajo, disertó el conferenciante sobre los planes de ambos beligerantes, y terminó su notable é instructiva conferencia examinando las consecuencias que para el arte militar pueda traer la campaña al recibir la sanción; que de la experiencia de la guerra se desprenden multitud de problemas navales y terrestres y la dura lección que entraña para núes- tra nación el hecho de que flotas y ejércitos que están frente á frente en el Extremo Oriente vayan á la lucha con todos los elementos modernos que tanto se echaron de menos en nuestras últimas campañas coloniales, lección que evidencia á juicio del ilustrado capitán que todavía el Príncipe de los Ingenios no ha logrado el fin social que se propuso al escribir ese Quijote que inmortalizó su nombre. El capitán de Estado Mayor Sr. Figueras, al terminar tan importante y curiosa conferencia, fue muy aplaudido por el numeroso y distinguido público que para escucharla acudió al salón de actos del Centro del Ejército y de la Armada. A esos aplausos añadimos el nuestro muy sincero. FERNANDO ALCAZARREÑO