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con efecto, su mayor prisa ha sido para apoderarse de Corea, pueblo infeliz que toda vía cree en la agricultura y se i entretiene en echar cometas como los niños de los colegios. Y ahí tienes la razón ó las razones de la guerra: para los rusos, la civilización por medio de un ferrocarril; para los japoneses, la santa ind- e pendencia suya (despojándole de ella á Corea) Y, naturalmente, unos y otros creen que han engañado al resto de la humanidad y se quedan tai i satisfechos. Pero Tolsroi y el sentido común se alzan airados contra esa guerra de niños de Ecija ó de bandidos calabreses. Lo cual no obsta para que rodos nos divirtamos mucho y para que haya rusófilos y japonófilos capaces de emular en el recinto de ün café los incruentos ataques de Port- Arthur. -En resumen: que los hombres, además de ser muy brutos, sois muy hipócritas. -Muchas gracias: pero así parece. ¿Y no habría medio de cortar el conflicto, de impedir las atrocidades futuras? -Difícil lo veo. Entre las naciones, por sus complejos iiitereses, son casi imposibles las avenencias; entre los inD- J APON ESA dividuos, aunque dificultosas, se logran alguna vez. ¿Hay TRA EL CUAL HAN DIRIGIDO HASTA EL PRESENTE LOS ATAQUES DE SU PODEROSA ESCUADRA nada más inverosímil que la paz de un matrimonio desJRANTE TOGO avenido? Pues bien, yo conninguna razón, pero es la misma razón que la de seguí el domingo último presenciar ese milagro. todas las guerras. -Cuenta, cuenta. v. tí -Nada, que no lo entiendo. -Dos domingos hace me paseaba por las- -Pues no puede estar más claro. Los rusos afueras de Madrid, y pocos pasos de un ventoquieren apoderarse de lo que no es suyo; á los rro vi á dos personas disputando. Eran marido y japoneses les sucede lo mismo, y se encuentran mujer, y ya habían pasado ambos de los cincuenta. aquéllos y éstos con las manos en el mismo plato. El marido se me antojó albañil, y como era do Los rusos dicen que ellos no pretenden despojar mingo hacía eses; la mujer le increpaba destem- -r- Vt- 3 T f CONCENTRACIÓN DE FUERZAS RUSAS EN KHARBIN, Photo Nouvélles UNA DE LAS PLAZAS DONDE ÍE JUZGA MUY PROBABLE UN CHOQUE CON LOS JAPONESES GUIR, EN TOKIO, CAPITAL DEL JAPÓN, DEL IOL NACIENTE EL 1 G 1O N OFICIAL DEL IMPERIO á los amarillos de importantes territorios, sino civilizarlos, y que con ese objeto han construido ya un ferrocarril. ¡Figúrate, un ferrocarril! ¡Ahí es nada! Antiguamente los ladrones asaltaban á los viajeros. Hoy los viajeros son los ladrones. Por su parte, los japoneses protestan de que les lleve al conflicto ningún afán de conquistas. sino el santo amor á su independencia, amenazada por Rusia. Y pladamente: ¡He venido á buscarte, segura de que habías de estar en el ventorro, grandísimo sinvergüenza, derrochando el jornal en vinazo; pero no creí, y eso que te conozco, que te había de encontrar como te encuentro, hecho una cuba podrida! Vamos á casa, si puedes, á que te pongan una duela, no te vacíes por él camino. jEso, cáete, borracho, haz reír á la gente; que le sigan silban-