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ENTRE SEMANA. DIÁLOGOS CONYUGALES -No sé cómo leéis los hombres con tanto afán esas brutalidades de la guerra. En vez de apenaros y entristeceros porque estalle un conflicto sangriento, parece que os dan un juguete, poniéndoos tan alegres como los chicos cuando cae entre sus manos aigo que les entretenga mientras lo destrozan. -Yaya, vaya, mujer: la guerra no es tan fiera como tu la pintas. Antes te diré que me parece una distracción suave. -Una distracción suave... ¿qué atrocidad! -Mucho más suave que una carrera de automóviles, pongo por caso. ¿Pero de dónde sacas eso? -Muy sencillo. Cuatro ó cinco ataques de la formidable escuadra japonesa ha resistido ya Port- Arthur, ¿no es cierto? En esos ataques han apelado unos y otros, ofensores y defensores, á los medios más perfeccionados para destruir y matar que se conocen. Pues bien; según los partes del jefe de la escuadra japonesa, sus naves, que fueron blanco de los cañones de la escuadra rusa y de los que guarnecen los fuertes de PortArthur, se retiraron tranquilamente á alta mar sin sufrir la menor avería. Y según los partes del almirante ruso Alexeieff, ni la plaza sitiada ni los buques que la defienden, embotellados ó sin embotellar, experimentaron el menor daño. Ya ves tú que todos esos terribles ataques quedan, según ambas autoridades, reducidos á la modesta categoría de una función de fuegos de artificio, y por consiguiente, no hay motivo para hablar como tú ha- LA GUERRA RUS VISTA GENERAL DE PORT- ARTHUR, EL PUERTO RUSO OBJETO DE LA CODICIA DE LOS JAPONESES, Y C (MANDADA POR EL AL -Podrás tener razón en lo que dices, apoyándolo con el testimonio de los jefes beligerantes, los cuales no han de reconocer sus quebrantos. Además, es posible que les parezca muy poca cosa la sangre de unos cuantos soldados para manchar con ella sus gloriosas y optimistas descripciones. ¡Pero cuántas madres llorarán á sus hijos á consecuencia de esos ataques terribles en los cuales no fj v v. tf i i Y -i- t I 1 X S Y -i 1 -sr f -í v i Ir í COSTUMBRES SUPLICIO IMPUESTO Á UNA MUJER, SEGÚN DE COREA QUE RIGEN LA PENÍNSULA COREANA LAS LEYES Y COSTUMBRES blas de las brutalidades de la guerra. Esta no es más que un modo de pasar el rato como otro cualquiera. Algo más ruidoso y un poco más movido, pero, en esencia, tan inocente como una partida de ajedrez. Más inocente aún, porque los ajedrecistas, después de comerse mutuamente reinas, torres y caballos, acaban por tirarse el tablero á la cabeza. ha sucedido nada! Desengáñate, la guerra es una brutalidad espantosa, y no vale la pena de hablar del progreso humano mientras los hombres se maten como se matan. ¿Y por qué se matan ahora? Todavía no he entendido yo bien la razón que tienen para destrozarse los rusos y los japoneses. ¿La razón? Voy á ver si puedo decírtela con pocas palabras. La razón de esta guerra no es JAPÓN PINTORESCO. El. TEMPLO DE TOSHOY UNO DE LOS MÁS FAMOSOS ENTRE LOS FIELES DE LA