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1 ¿ANO DOS. NUMERO 98. CRÓNICA BISEMANAL ILUSTRADA. 1 ¿MADRID, 5 DE MARZO DE 1904 NÚMERO SUELTO, 10 CÉNTS N -La mitad para mí y la mitad para el señor, -señalando á Canela. ¿Quién es este muchacho? -preguntan los presos á su antiguo tirano. -Es Canela, -contesta con aire misterioso. Sigue la voz circulando, y aunque ninguno de los asistentes conoce á Canela ni en su vida le ha oído nombrar, todos contestan: ¡Ahí ¿con que es Canela? Y no hay ninguno que se atreva á decir: Pues yo no le conozco y Canela pasa por una reputación dentro de su gremio. ¡Hay tanto Canela! JUAN VALERO DE TORNOS E COS DE LA CARRERA DE SAN JERÓNIMO ¿Qué hay de aquello del Centenario del Quijote? -Un gran proyecto, y un expediente principiado. -Me escamo: para los grupos escolares hubo gran gritería; para la compra de una escuadra por suscripción nacional, también se echaron las campanas á vuelo, y ya ha visto usted los resultados; no parece sino que ésta es la tierra clásica donde el entusiasmo está en razón inversa de la perseverancia. Alguien lo ha dicho: aquí hay arranques de potro jerezano y paradas de burro manchego. ¿Se ha enterado usted de los banquetes de trajes? -Comerán bonito disfrazado de salmón, ó sopa de tortuga hecha con codillo, sardinas y pata. -Usted sí que la tiene mala: se trata de banquetes intelectuales. Lea usted este recorte que tengo cuidadosamente guardado en la cartera: En estas comidas, á las que asistirá la plana mayor de la juventud intelectual, representará cada invitado un personaje histórito ó novelesco, y durante todo el convite imitará, en lo posible, la psicología del representado. AI final, cada uno de los asistentes habrá de adivinar el personaje que han interpretado los demás. Estascomidas, llamadasJea m estánactualmente muy en boga en el Extranjero, con especialidad en el reino inglés. -Magnífico: comidas de alma y literatura de cuerpos: lo más chusco es que ahora que me ha leído usted el sueltecito, le diré que lo recuerdo y que no lo ha cortado usted íntegro, porque más adelante cita por sus nombres á los literatos que asistirán á estos banquetes y al personaje que cada uno ha de representar; de manera que la adivinación que van á hacer á los postres, no les costará mucho trabajo. -Así y todo... -Así y todo, este sport gástrico- intelectua! divertirá tanto á nuestros nietos, como hoy nos regocija recordar aquello De la Habana ha venido un buque cargado de... -La mayor parte de los hombres importantes üe todos los partidos están disgustadísimos. ¿Usted conoce el cuento de Canela? -Hombre, no; ni veo la relación entre este especia y los primates de la política. -Pues oiga. Había en cierta cárcel un preso de tal bravura, que era el terror, y á todo el que ingresaba en el establecimiento le hacía que le diese la mitad de lo que poseía; cuando más ampliamente ejercía este derecho, entró en prisión preventiva y por un hurto un joven de unos dieciocho años de edad. -Dame la mitad de lo que tengas, ropa, dinero y tabaco. ¿Quién? ¿yo? -dijo aquel desgraciado. ¿Y á mí que me pide usted, si yo me llamo Canela? El joven preso contestó de este modo como podía haber contestado de otro cualquiera. Pero como en el mundo chocan las cosas más insignificantes, el valiente, al oir dar su nombre á Canela con aquel desparpajo, dice para sí: -Sin duda este chaval es un criminal célebre á quien yo no he conocido por el mucho tiempo que hace que estoy preso; pero no debo pasar por el ridículo de decir que no le conozco. Y hecha esta reflexión, rápido como el viento, se dirige al recién llegado y le colma de agasajos, manifestándole que, puesto que es Canela, partirán el botín. Quédase el mozo estupefacto, pero en medio de todo se deja querer. Llega el momento de bajar al patio, se tira de las mantas y los presos se ponen á jugar al monte. Aquí fue Troya: a roja el matón su navaja sobre la banca, y con tc, u de autoridad mal contenida exclama: seguirán diciendo á sus adoradas: ¡Contigo cebolla sola! Nada: se quedarán sin sueldo y se casarán. ¡Vaya usted á pedir lógica á los enamorados ni al Gobierno! CARLOS LUIS DE C U E N C A mientos de los militares. Sabido es que con la idea tutelar de que los aspirantes al dulce vínculo no pasaran apuros en su nuevo estado, se exigió que los candidatos al matrimonio, que un académico solterón se empeña en que debieran llamarse candiditos, tuvieran una renta igual á la diferencia entre su sueldo y el de capitán. Pues bien, en la modificación se mantiene este requisito; pero, en cambio, se pueden casar los que hayan cumplido veintitrés años. ¿Sin necesidad de la pequeña renta? -No, señora; con necesidad, con mucha más necesidad; pero con una circunstancia. ¿Otra? -La de quedarse, hasta cumplir los veinticinco, supernumerarios sin sueldo. ¿Con que en vista de que el sueldo no basta, se lo quitan? -Ahí verá usted. ¡Bah! Eso será para intimidar á los muchachos y apartarlos del matrimonio; pero no lo conseguirán. ¿Qué han de conseguir? En esa edad los amantes exclaman siempre: ¡Contigo pan y cebolla! y sí el pan da en subir, como parece, y llega á ponerse fuera del alcance de los supernumerarios, modificarán la frase pero TRAVÉS D E LA FRONTERA. E L PROFETA ELÍAS Son tres los profetas Elias que ha habido en la tierra, según los yanquis. El primero fue Elias el Destructor, el que subió al cielo en un carro de fuego. El segundo, Elias el Precursor, esto es, San Juan Bautista. El tercero es Elias el Restaurador, ó sea míster Dowie, un escocés que nació en Edimburgo en 1847, y que hoy se dedica á explotar incautos en los Estados Unidos. Parecerá mentira que haya imbéciles en aquel país tan positivista y tan adelantado. Lo parecerá T 5 eexpedida por la joven América á la vieja Europa, y más, que Chicago, la ciudad más mercantil renunciando, según parece, a! hipnotismo de gran es- más metalizada de aquella gran República, haya pectáculo, se ha establecido en París de Francia la céle- dado un contingente de diez mi seres humanos á bre Gabriela Bompart, y según noticias de la Prensa, ha las supercherías del novel profeta. Pues es la venido á establecerse... en un establecimiento. pura verdad. Dowie es el inventor de una nueva Gabriela está en este momento histórico de cajera en un café. El periódico que tengo á la vista la describe secta disidente que se llama Iglesia de Sión. Cominuciosamente, por cuya concienzuda información me menzó su oficio sin un cuarto. Hoy es archimilloentero de que entre la copa de fine champagne que pide nario. De predicador pasó á profeta milagroso. un caballero, y la grenadine que apetece una señora, la Cura todas las enfermedades con sólo poner las atenía y maravillada concurrencia percibe los gestos y manos sobre el enfermo. Hace tres años compró actitudes de Gabriela, reveladores de los estados de su más de tres mil hectáreas de terreno en las oriespíritu. A veces se queda como abstraída, pensando sin llas del lago Michigan y fundó á Zion City, de la duda en su terrible historia; á v ces toca el timbre para avisar á un camarero que le están llamando en la tercera que es propietario, y en la que habitan diez mil mesa de la izquierda; á veces levanta sus azules ojos y fieles de su religión, á los que alucina y explota derrama una mirada intensa sobre los parroquianos que bonitamente. la contemplan, meditando quizás en lo desocupados que La disciplina es severa. Prohibe los teatros, los deben andar los que en esto emplean su tiempo. cafés, el tabaco, el baile, los conciertos, la prosTodo esto es interesantísimo y constituye una escena titución, los médicos, cirujanos y farmacéuticos, preciosa para el teatro que llamamos de ideas; pero lo etcétera. En cambio exhorta á que se trabaje y á principal es el progreso moral que acusa, porque como que se gane todo el dinero que se pueda; cuanto dice muy acertadamente nuestro compañero Calino, una más, mejor. Su Iglesia no está reñida con los nemujer criminal que se dedica á cajera, no puede negarse gocios. Dowie hace de su ministerio un negocio que ha entrado en caja, comercial, porque Dios, según él, se encuentra I I na mala noticia para las almas sensibles y hasta para los naturalistas inclusive: el ilustre mono Cónsul ha en todo género de asuntos y participa del comercio de granos, puesto que ha creado el fallecido en Alemania. Parece que fue ayer cuando no había fiesta parisiense trigo; del de horticultura, porque ha creado plansin el consabido y nunca bien ponderado mono, que fu- tas y flores; del de pescados, ya que su mercado maba, bebía champagne, tocaba el piano y no sé si juga- es el vasto Océano etc. ba al ajedrez y manejaba la tabla de logaritmos, Dowie, en fin, cobra á sus fieles, adeptos é in ¡Tan joven y tan mono, y ya difunto! quilinos, todo en una pieza, el diez por ciento de Parodiemos y traslademos del niño a) cuadrumano la lo que ganan, ¡y algo ganarán diez mil personas fafrase shakesperiana de Glocester: náticas, á quienes el dueño de su voluntad ordena ¡Estos monos precoces viven poco! Su monumento sepulcral debe ser un mono- lito; su epita- trabajar y, ganar mucho! Todo esto, y mucho más, cuenta Jules Huret fio, un mono- grama; su elogio fúnebre, un mono- sílabo. en fígaro, después de haber visto y observado de ¡Brindemos á su memoria con anís del mono... Un joven delicuescente á quien mis- frases enojan, me cerca la obra de Dowie, Elias el Restaurador ex- interrumpe diciendo: plotador audaz de la credulidad humana, que ha- ¿Pero u ted es de los que aún dudan de que veni- elegido como centro de sus negocios el país más mos del mono? práctico y más positivo que hasta aquí ha orodu- ¡Amigo mío- -le contesto contemplándole, -yo no cido la civilización. s? si venimos, pero creo que... vamos! ¡Y tengan ustedes fe en las conquistas del prol a r a las niñas casaderas y aun para sus señoras madres que aspiren á serlo políticas, ha debido tener gran greso en los albores del gran siglo xx! resonancia el segundo golpe de la legislación sobre casaAEMECÉ COSAS CUARESMA 1 í 1 orden con que se deslizan, una después de- otra, las diferentes épocas del año, está sabiamente dispuesto para que el espíritu y el cuerpo obtengan el reposo que necesitan para sostener su equilibrio y sus fuerzas, haciendo seguir á la agitación el descanso. La temporada de Carnaval ha sido este año extraordinariamente animada. Ha faltado el tiempo para asistir á todas las fiestas que se han celebrado. La última figura del cotillón con que terminaba un baile se enlazaba con la primera reverencia del rigodón con que comenzaba otro, como el último fulgor de las estrellas con el primer canto de la madrugadora alondra. Las niñas estaban rendidísimas; las mamas ya no podían más. ¡Bien venida la Cuaresma ofreciendo reposo y descanso! No tiene actualmente este período, consagrado especialmente á la devoción, el carácter de Teco-