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Pág. 4 ABC Núm. 97 u I 1 i V 1 i 3 (i d J i JiW- i Tajif t í í S i- -i i. ffi f h V? í 1 fe -iA; VISTA GENERA) DE KOBE, CIUDAD JAPONESA FN LA ISLA DE NIPÓN, UNIDA POR FERROCARRIL CON OSAKA Y KIOTO. SU PUERTO, POR SU ABRIGO, E 5 DE LOS MEJORES DEL IMPERIO, Y EL ARSENAL QUE EN ÉL TIENE ESTAR 1 EC 1 DO XI. nOB F. RNO DAN Á KOBE UNA f! RAN 1 MP 0 R TANC 1 A, NO SOLO COMERCIAL, SINO MILITAR EN ESTOS MOMENTOS I i i I EMBARQUE DE PROYECTILES Á BORDO DE UN CRUCERO DE GUERRA RUSO ANTES DE ZARPAR PARA EL EXTREMO ORIENTE, DONDE SE DESARROLLA LA GUERRA RUSO- JAPONESA Photo- Nouvelles EL IMPRESIONES DE E NUNACONGRESO. PARLAMENTARIA SEÑORA JUEVES. -Por lo que me han dicho al entrar, la sesión de esta tarde va á ser un aburridero. ¿Ve usted? Comienzan las preguntas. Yo creo que á todos estos señores no les importa nada lo que están preguntando... y á los ministros les importa menos aún. Vaya, pues no está mal del todo eso que dice Soriano del Banco de HongKonp Parece que en ese asunto tenía interés cierto se- ñor que... pero no hay que hacer caso de cuentos. Vuelta á lo de las ametralladoras. Bien dicen que esas armas sirven para muchos disparos. Lo que es á Soriano le ha salido una pregunta de repetición con eso. Ahora viene lo gordo, lo de los créditos extraordinarios. ¿Usted no entiende eso, vecina? Pues es muy sencillo. Figúrese usted que el Gobierno, como ya tiene hecha la mano á los sablazos de estos días, ahora prepara uno mucho más fuerte en el bolsillo de los contribuyentes, tomando como pretexto la guerra entre Rusia y el Japón; lo cual es lo mis- mo que si yo me gasto un capital en flor de malva para curarme un constipado que padece el Nuncio de Su Santidad. Dicen que Villaverde se va á enfurruñar de veras, y sus amigos íntimos aseguran que va á sacar á relucir lo de la nivelación. Pero ¿oué es esto? mientras estábamos aquí charlando se nos ha colado de momio el servicio militar obligatorio. ¡Ahí es nada! En mi vida he visto pasar matute más importante con mayor facilidad. ¡Oh, qué placer, vecina! Como dicen en el hemiciclo, esto nos retrotrae á los felices años de Pepe el Huevero VIERNES. -Pero ¿usted no sabe lo que ocurre? ¡Es divertidísimo! Tenemos á Villaverde con un cólico horroroso. Acabo de ver á Cortezo, con esa cara japonesa que Dios le ha concedido, y dice que D. Raimundo almorzó esta mañana tan tranquilo, y al concluir recibió un sorbete de Silvela y se tomó una carta helada, digo, al revés. Cortezo no sabe si fue la carta ó el sorbete, pero después de tragarse ambas cosas, D. Raimundo palideció, agitó ambas manos en el vacío y se derrumbó sobre un canapé, como los personajes de la Carolina Invernizio. Total, que todo el partido conservador está en la cama con una descomposición intestina que da pena. El doctor ha recetado una purga, y, si no me equivoco, mañana veremos aquí si le ha hecho operación. Por lo pronto, los ministros ya han empezado á sentir los efectos. Mire usted, en el banco azul no hay más que Ferrándiz. Maura y los Sáncheces andan por los pasillos muy agitados y con unos papeles debajo del brazo. Hoy las carreras son dentro del Congreso. SÁBADO. ¡Uf, cómo están esas escaleras y estas tribunas y ese salón! Ya ha venido Villaverde, y dicen que va á obrar. ¡Y hasta Pidal y Mon viene á presenciarlo! Cualquiera diría que estábamos en Corea, donde eso es una ceremonia reliaiosa. rCaramba, sabe usted que el cólico le ha rejuvenecido á D. Raimundo! No hay nada como una carta amorosa de Silvela para hacer que la juventud renazca; me lo han asegurado dos jamonas agradecidas. Pero ¿quién le conoce á D. Raimundo? ¡Si hasta parece que habla bien! Y le aplauden hasta los republicanos. ¡Vivir para ver, vecina! ¿Qué va á contestar el general Linares ahora? Nada; ya ve usted, hasta los ministeriales se le ríen en sus tristísimas barbas. Mire, Linares, capitule y retírese por el foro. ¡Ay, Dios, discurso de Osma! Era lo que le faltaba al Gobierno. Tararí, tararí. Que salgan las mulillas. Bueno, cállese Puigcerver, que habla peor que Linares. ¡Vaya una procesión que tiene usted por dentro, don Antonio! Esta sí que es negra, -amiguito. Dice ahora D. Segisque hay en el partido conservador dos tendencias. ¿Qué ha