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lum. L A VIDA EN BROMA. DE MASCARA La esposa de Pellejín tuvo que echar mano de toda clase de zalamerías para ablandar á su papá. Este, no sin oponer razones de gran peso, consintió al fin en que su descastado hijo político penetrase en el hogar. ¿Pero creen ustedes que la lección le ha servido de algo? No, señor; al día siguiente, en el Congreso, hizo otro acto político. Levantóse á hablar Sánchez Guerra, y Pellejín, poniéndose de pie, gritó con acento entusiástico: ¡Viva el ministlo de la Gobelnación del leino! No contento con el viva, Pellejín, cuando hubo terminado el ministro, fue á estrechar entre las suyas la mano del burócrata, diciendo: -Ha estado usted molocotudo, seño! de Sánchez. ¡Blavo! ¡blavísimo! Es usted un oladol extlaoldinaüo. -Gracias, Sr. Pellejín. -Yo abolezco á los iepublicanos. -Eso le honra á usted mucho. Es usted una de las más firmes columnas en que se asienta el edificio gubernamental. Estas palabras enloquecieron á Pellejín y ya no pensó más que en hacer méritos para llegar á la meta cuanto antes. Aquella noche escribió un artículo de dos columnas y media y se lo mandó á ElJMniverso. En él decía que Maura era un astro refulgente, y Sánchez Toca otro astro cuasi tan v ABC Pág t 5 PASEANDO S M EL REY D. ALFONSO, EL PRINCIPE DE BAV 1 ERA Y SUS HIJOS fot. IÍJgUcttO EN C O C H E POR LA C A S T E L L A Ñ A DU R A N T E E L M A R T E S D E C A R N AV A L Y TOMANDO PARTEEN LA FIESTA Y corrió á alquilar un traje de bebé. ¡Qué ajeno estala este horrible- -r- decía aludiendo al comerciante, -de que soy diputado de la plesente legislatula! Cuando se hubo puesto el traje, dirigióse rápido á Recoletos, diciendo: -E n cuanto vea á Maula, le doy una blotna: Y, efectivamente, en la calle de Alcalá tropezó con el coche de D Antonio. -Esta es la mía, -murmuró, encaramándose en la capota de la carretela presidencial. -Adiós, Maula; eles un oladol folmidable... No pudo terminar la oración. Ün vigilante de la secreta cogió á Pellejín por la falda %l e hizo morder el polvo, sin escuc ar las protestas deí infeliz, que decía angustiosamente: ¡Vaya un modo que tienen ustedes de tialal á los ministeliales convencidos! Lu s TABÓADA ÍIOBO IMPORTANT 1 S 1 MO ESTUDIANTINA CORDOBESA, FUNDADA POR D. EDUARDO LUCENA, QUE ESI IIVO EX MADJÍ 1 D EL ÚLTIMO CARNAVAL. GANÓ EL PRIMER PREMIO Y TOCO EN PALACIO Y EN LOS SALONFS DE LA SEÑORA A 1 ARQUESA DE SQU 1 LACHE Fot. Nogueras y J. Bueno p Santularia del Mar, pueblo cercano á Tórreíávega, se ha verificado un robo que acredita: a susautores efe gente previsora y audaz. Varios ladrones penetraron en la Colegiata, llevándose cuantioso botín de alhajas y objetos allí existentes. Cuando cometieron elrobo transportaron todo á un automóvil que tenían preparado, desapareciendo, sin. qué hasta la presente hayan dejado, rastro. La Colegiata es un monumento nacional- del siglo x muy estimado por cuantos le han visitado. Lo robadoascjé nde á una cantidad respetable, y seguramente pesaba más de treinta arrobas en plata y oro. refulgente como el anterior. A Rodríguez San Pedro lo comparaba con la Divina Pastora, y en cuan- a á Ferrándiz, le ponía en parangón con Daoiz y Yelarde. Cuando hubo publicado el artículo compró cincue ta ejemplares del periódico, distribuyéndolos entre los compañeros de la mayoría. ¿Quién sabe? -pensó Pellejín, -tal vez seles ocurra darme un banquete; pero lo único que le dieron fue la enhorabuena. Sánchez Toca le habló así: Adelante. Tiene usted lo primero que se necesita para brillar en literatura: vaguedad en el concepto y cierta confusión en la forma, y viceversa. -No puede usted figulahe cuánto le agladezco su desinteresado juicio- -contestó Pellejín. -Usted es voto en! a matelia, polque lecueldo. habel leído Habajos de usted, y nunca he podido entendelos á plimela vista, ni á segunda. -Usted será académico. ¡Tíomble! M e da usted una idea, pelo pol de plonto aspilo á algo no tan difícil de conseguí! ¿A qué? -A una gían cluz de Alfonso X I I -Hablaremos, amigo Pellejín, hablaremos. El joven diputado se despidió del ministro con la mente llena de dulces ilusiones. Era domingo de Carnaval, las máscaras recorrían las calles embromando á sus conocidos, y Pellejín pensó: ¿Pol qué no he de disflazalme? M e siento con ganas de juelguecita. COI E G 1 A T A DE S A N T 1 L L A N A D E L M A R FÓt! Portillo Holdáu UEBLO CERCANO Á TORRELAVEGA, EN 1 A PROVINCIA DE SANTANDER, ROBADA POR UNOS LADRONES QUE SE LLEVARON EN AUTOMÓVIL EL FRUTO DE SU RAPIÑA