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Si AÑO DOS. NÚ- ILUSTRADA. MADRID, 24 DE FEBRERQDEJ 9O4 NÚMERO SUELTO, 10 treo nos fatiga un poco, como me ocurre á mí hoy. ¿Pero matarnos? Somos las mujeres más valientes de la tierra. Durante todo el Carnaval ha soplado un viento violentísimo y frío, capaz de llevarse al cementerio á un centenar de senadores vitalicios, que son los hombres que más resisten, pues siempre hay cuarenta pretendientes esperando á que se muera uno (y- ese uno entierra a los cuarenta que aguardan su puesto) y ello es que nosotras, desafiando al sañudo y helado huracán, nos paseamos todos esos días en coche abierto pov eí Retiro y la Castellana, recibiendo las puñaladas del aire como si fuesen discreteos de Lope en noche de moda, un poco de música vaga que se mezcla al formidable run run de nuestras conversaciones. Los pocos coches cerrados que se veían en esos paseos llevaban en su interior, ó venerables setentones, ó deliciosas criaturas que pegaban sus rostros á los cristales, ávidas de contemplar el jolgorio carnavalesco. Nosotras, las señoras jóvenes y aun de media edad y aun de dos tercios de la misma, lucíamos, como te he dicho, á cuerpo descubierto todos nuestros encantos, sin arredrarnos por las pulmonías; y es que los seres más valientes de Madrid somos las señoras y los golfos, y aun en éstos el valor ¡pobfecillos! más puede ser necesidad que virtud. Sí, prima mía, nos hemos divertido muchísimo, sin más que pecar venialmente y aun esos pecados minúsculos los rescataremps con la oración y la penitencia en el tiempo santo de la Cuaresma, la cual, loado sea Dios, viene como de perlas para que descansemos un poco. Hemos tenido bailes de cabezas sin cabezas, y bailes de trajes con trajes, salvo una amiga nuestra, cuyo nombre no escribiré para no incurrir en Cuaresma en el pecado de la murmuración, que se presentó en cierto palacio aristocrático tan desprovista de telas, que sólo se cubría con alhajas, por lo que alguno dijo que iba disfrazada de Evaen casa del joyero. Exceptuando este insignificante detalle, todo ha sido de lo más correcto y recatado que te puedes imaginar. Los disfraces predilectos de las señoras han correspondido á las épocas de Luis XV y Luis XVI, de Francia. Abundando de tal modo las princesas de Lamballe y las reinas María Antonieta, que parecía que en el salón inmediato esperaba la guillotina. Gracias á Dios y al Sr. Maura, este horrible artefacto no tendrá que ver con nosotras, y seguiremos años y años divirtiéndonos honestamente como en el Carnaval último. ¿La guillotina? ¡horror! Aunque después de todo, ¿qué iba a cortar? Pero noto que refiriéndote estas mundanas historias me olvido del principal objeto de mi carta. Deseo vivamente, prima mía, ponerme bien con Dios durante la Cuaresma, y te suplico me envíes una relación de los libros ascéticos de lectura más SM I HARUKO, EMPERATRIZ DEL JAPÓN ARTAS QUE SE PIERDEN. ¡CUARESMA! (A Sor Inés de la Misericordia, religiosa en Cuenca) Prometí contestarte pronto, es verdad, prima mía, pero ¿quién coge la pluma ni coordina 1 Í ideas entre el bullicio del Carnaval? Hace unos cuantos años le dieron por muerto todos los periódicos, y desde entonces va en aumento su animación y su alegría. Mi marido dice que lo mismo le sucede á Maura, á quien los diarios más leídos le extendieron, apenas llegado al Poder, la esquela de defunción, y el va tirando muy contento en la Presidencia del Consejo, y hasta imita al Carnaval en lo de lanzar serpentinas y confetti, a modo de frases pintorescas, sobre sus adversarios del Parlamento y de la Prensa. Algo extraño debe de sucederme por dentro cuando yo hablo de política, que sería la cosa que más odiara en este mundo si no se hubiera inventado el tresillo. El tresillo ¿tú sabes? vuelve a estar de moda, y ya no hay reunión aristocrática sin sus mesas de tresillistas. Mu coin des artichants, como les llama la marquesa del Bermellín, la cual ha vuelto de París empeñada en demostrarnos á todo trance que se puede pronunciar el francés con las bocas de la Isla, pues ella, según no ignoras, nació en Cádiz, el pueblo más abierto del mundo, y tiene la pronunciación más cerrada de toda Andalucía Pues bien, querida prima; ya sé lo que me sucede para que te haya hablado de Maura con motivo del Carnaval, mezclando á tan respetable hombre púbbpo con el liviano antruejo; es que estoy fatigadísima de tanto baile, tanta batalla y tanta b orna. Si oyes decir en el locutorio de esa Santa Casa que una madrileña se ha muerto de hartazgo de diversiones, no lo creas. El constante aje- LA GUERRA RUSO- JAPONESA SOLDADOS Dt INFANTERÍA D. EL EJÉRCITO