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S ¿AÑO DOS. NUMERQ 94. CRÓNICA BISEMANAL ILUSTRADA MADRID, 17 DE FEBRERO D Ei 904 NÚMERO SUEL- Atavismos reía Juan Jacobo Rousseaiij, y así lo declara en El Contrato Social, que la humanidad volvería al fin de los tiempos a! estado salvaje. Basta dirigir una mirada á nuestro- alrededor para convencerse de que persisten muchos hábitos salvajes. Entre ellos contamos el martirio cruel de agujerear las orejas de las niñas. rs CESAREÍC 1 TCH ACORAZADO RUSO DE l 3 1 O O TONELADAS Y FUERZA DE 6 5 O O CABALLOS. CONSTU 1 DO EN ¡9 O I RESULTÓ CON GRAVES AVERÍAS AL ATACARLE LA ESCUADRA JAPONESA Un Célebre explorador africano interrogó á una mujer de la Guinea inglesa, habitante en la: costa, que había renido ocasión de tratar con las pocas europeas que se atreven á visitar esos países. La salvaje declaró que las blancas eran lo mismo que ella. Yo me pinto el cuerpo de rojo, de amarillo, cy de verde; ellas sólo de blanco; nuestrasfigurasson iguales, y hasta se hacen, como nosotras, agujeros enlasorejaspara colpar adornos. DÍAS PASADOS... 1 eo: 11 de Febrero de 1873. -Proclamación de la República en España. Y quedo absorto al pensar, ante el apercibimiento categórico del almanaque, en lo que un pueblo animado de voluntad pudo haber hecho en treinta y un años de vida vertical y de combate; en las tristezas de ayer, en las indeterminaciones medrosas de mañana... Durante ese tiempo ¡qué sé yo! ha muerto un rey sin dejar sucesión masculina conocida; se ha consumido una regencia de diez y seis años; hemos quedado reducidos á las angostas proporciones de nuestro viejo hogar; fuego del cielo ha llovido sobre nuestras cabezas, y la imagen de la regeneración aparece cuando se evoca, no menos fría y lejana que esas estrellas del cielo que alumbran sin calentar... Ananké es una palabra que io mismo se graba sobre el lomo de los hombres que de los pueblos. Todo, dígase lo que se quiera, marca el estigma de nuestra debilidad. p 1 día 1 2 se cumplió el tercer aniversario de la muerte de Campoamor, que fue nuestra úl tima gran figura literaria. No vi en parte alguna flores nuevas nimbando su recuerdo... Los periódicos seguían ocupándose de si Villaverde, de si Montero... -Y al consignar el hecho, otra vez me ocurre quedar absorto. Señor- -me digo, ¿por qué? Campoamor fue un hombre bueno y un hombre nuevo; Campoamor tuvo el sufragio de los ancianos, la adoración de las mujeres y la pleitesía de los mozos; dio toda su miel en sabrosísimos panales que afirmarán la insenescencia de la lengua castellana. Artista, labró alguna vez palabras, como un lapidario gemas; y pensador, tuvo huracanados coloquios con la Esfinge. El laurel fue familiar á sus sienes y como un ornamento natural de ellas, y al morir no quedó en toda la extensión literaria de España un solo mojón que obligara al viandante á detenerse, asombrado ó seducido... -Es la estepa, os digo, la estepa... Poco creyente en los aniversarios, que, después de todo, no son sino una coincidencia casual de fechas, yo me pondré de acuerdo un día de salud y de sol con algún poeta y con una linda mujer, para los tres unidos, coger á brazadas todas las flores vistosas que podamos y formar con ellas el gran ramillete permanente y fresco que debemos al mago de las Doloras los enamorados, la Mujer y los poetas... ALEJANDRO SAWA REV 1 TZAN ACORAZADO RUSO DE 1 2 1 OO TOWHLA TAS Y FUERZA DE I 6 2 O O CABALLOS. CONSTRUIDO EN ICJOO. CON GRANDES AVERIA HOR EL ATAQUE DE LOS JAPONESES r PALLADA CRUCERO RUSO DE 6 7 3 o TONELADAS Y l 3 O O O CABALLOS DE FUERZA. FUE CONSTRUIDO EN 1 8 9 9 LOS JAPONESES LE ECHARON Á PIQUE DELANTE DE PORT- ARTHUR ¿Tenía razón 1 a mujer africana a! hablar en tales términos? No es sólo en los pueblos salvajes donde se horada el lóbulo de las orejas. En las más antiguas tumbas de los Faraones se encuentran las ágatas, calcedonias, oúyx y carnalinas, que tienen la forma de perlas redondas y bello pulimento; todas servían para los pendientes. Las niñas griegas: sólo llevaban los pendientes en la oreja derecha. En la época brillante del Imperio Romano, las mujeres suspendían de sus orejas el valor de dos ó tres patrimonios. Así se comprende la frase de Séneca Van cargadas, no adornadas. Esto era necesario, porque el lóbulo se rasgaba con el peso del oro, de las perlas y de las piedras. La Edad Media hizo decaer algo este lujo, pero la costumbre ha llegado hasta nosotros sin que