Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Pág. 6 l A VIDA EN BROMA. ¡ARROJADO! El acto político de Pellejín t nía qu ca isar sus natura 1 es efectos. Todo e l cariño que hast? en nc: s! e h- bía profeado su ilustre padre político, c e trocó e: i anticatíd personal y en una serie no in 1 errumpida de desaires y vejaciones. Dice Pellejín á a doncella, por ejemplo: -Isidora, tláigatne usted agua caliente pala latalme. -Oye e c to el Sr. Besugón y replica: -Isidora, el amo de esta casa soy yo. Las ó denes que no emanen de mi autoridad, no deben ser acatadas. Dígale usted á ese caballero que se sirva el ag a á sí mismo. Llega á t i punto la guerra intesti la en ablada entre suegro y yerno, que casi todos los días sirven á éste sopas de ajo como desayuno. ¿Por qué Porque Pellejín es enemigo mortal de. esta sopa, y más de una vez ha declarado que no está conforme con la misma. En igual sentido se ha expre ado respecto del queso de bola, y basta esto para q L- el Sr. Besugón haya ordenado que se lo sirvan de postre en todas las comidas. -Cleo habeí manifestado antes de ahola- -dijo una noche Pellejín- -que no soy paltidalio de este queso; -á lo cual opuso Besugón las siguientes p i l a b a s con acento presiden ial: -En las familias, lo misrro que en los paitidos, es absolutamente necesaio que exista la más perfe ta cohesión; y aquel que la quebranta, queda, ipso fado, en libertad de busca nuevas orientaciones. Pellejín hubo de notar la indirecta, pero se dijo interiormente: -Bueno, me halé el desentendido. A mí me conviene vivilzn esta casa, polque no me cuesta dinelo; y pol olla palle, tampoco voy á dejal de sel maulista, y menos ahola, que contamos con el auxilio de Nocedal. Las graves indirectas que emplea el suegro, no influyen poco ni mucho en el ánimo de Pellejín. El las oye sin desplegar los labios; después coge el cepillo, se lo pasa por la parte delantera de la levita, y haciendo un saludo ceremonioso, se va al Congreso. El cepillo pertenece, como todo lo que hay en aquella casa, al Sr. Besugón, y ayer hubo un choque muy serio entre ambos representantes del país. -Siento mucho decir á usted- -dijo Besugón á su yerno- -que ese cepillo es de mi pertenencia. -N o lo ignolaba. -Y entiendo yo que no debe usted utilizarlo. -Cleí que podía... -Nos hallamos distanciados por profundísimas diferencias. Ya sabe usted á qué aludo. -No cleo que la política tenga nada que vel con los vínculos de palenlesco: -El que no está conmigo, está contra mí. -Pelo... -Sírvase usted entregarme ese cepillo. ¡So maurista! ¡A mucha honla! Pellejín estuvo á punto de adoptar una resolución enérgica, alejándose de aquella casa, pero se acordó súbitamente de que allí le salía la alimentación por una friolera, y poniéndose el gabán se fue al Congreso. Algunos minutos después aplaudía con mano febril los brillantes apostrofes de D Antonio, lanzados contra todo aquel que no comulga en su iglesia. Cada vez que un diputado de oposición hacía uso de la palabra, Pellejín poníase de pie gritando: ¡Vuela! ¡Tuela! ¡Mamarracho! -le dijo uno. ¡Eso no me lo dilá su señolía en la calle! -Siéntese usted, Pellejín, -advirtióle un compañero de mayoría. Para conseguirlo tuvo éste que tirarle de los faldones, pero era tan grande el entusiasmo de Pellejín, que bajó al hemiciclo y dirigiéndose como un loco hacia el banco azul, cogió h mano de Maura y se la llevó á la boca, diciendo: ¡Bendita sea su señóla madle! Aquella misma noche fue á casa del presidente y allí se estuvo prodigándole elogios y bailándole el agua. Después estuvo en Fornos, donde le defendió contra la crítica acerada de los concurrentes de última hora, y terminada su importante misión, fuese á su domicilio. El sereno le abrió la puerta, y Pellejín, ya ABC arriba, puso el dedo en el botón del timbre, pero no salió nadie; volvió á llamar... ¡nada! De nuevo tocó el timbre... Y entonces descorrióse el ventanillo y tras él apareció la cara del ilustre suegro. -Esta puerta ha quedado cerrada para usted- -dijo con voz estentórea. ¡Que le abra á usted Maura! Luis TABOADA Núm. 93 gimiento sublime, éxtasis dt- mor verdadero; algo, como ha dicho uno de sus biógrafos Fernández Matheu) de divino en la oració i que eleva, como de humano en el gemido que lanza, que hace que creamos escuchar de sus labios aquellas palabras: ¡necesito una fuerza que me venga del cielo! Es creencia general que la admirable y sencilla elocuencia de Mié Prigioni y su éxito extraordinario en toda Europa, contribuyeron en gran parte á que el Austria viniera en rebajar las prisiones de aquella noble víctima cuya inteligencia no pudo ser extinguida por los plomos de Venecia, ni por el cárcere duro de Spielberg. Las tragedias de Esterde Eugaddi, íginia de Asli y LeoMUERTOS ILUSTRES niero de Vaslona, lo atestiguan cumplidamente. Y luego, a an comenzac cuando volvió al suelo y á la tranquilidad de su patria, o en Roma PELLICO los preparativos para conmemo- nuevas obras fueron testimonios nuevos de su oenio y su rar el cincuentenario de la muerte del ilustre autor de buen gusto. En este número cuéntans; Gismo. id. i. TíeroMié prigioni, el que por su genio, su patriotismo y sus díada, Tomás Monis, Poemas caballerescos y el Tratado virtudes fue ejemplo y gloria de la patria que le vio nacer. de los deberes del hombre, hermosa escuela de esas virHabiéndose manifestado en Silvio, apenas tuvo razón, tudes cristianas y cívicas que prestaron a! mártir italiano una vocación decidida por el arte escénico, su padre fuerza bastante para contar un sufrimie- to sin que se mandó construir un teatrito, en el cual Silvio y su her- escapara de su boca una voz de cólera ni de venganza. mano Luis recitaban monólogos y diálogos ante su faSi vio Pellico amaba la virtud y murió en ella. Empamilia y amigos. pada de amor al Ser Supremo, su ¡aspiración no pudo A los dieciséis años marchó á Francia, en compañía abandonarle en su última hora. Al recibir el Viático, de su madre, á visitar unos parientes establecidos en cuando su alma iba á elevarse á la celeste esfera, balbuLyon; y de tal manera se entregó á las costumbres galan- ceaba, cual modelo de postrer suspiro, los versos sutes de la sociedad, al par que á los estudios literarios de blimes: la escuela francesa, que muchos creyeron que había olviAmo et sopra il cor mío palpito ¡1 core dado á su país natal. Pero un día su hermano le envió el del mió diletto ed era. ¡Ah! ¡a tremante poema de Hugo Foseólo 7 sepolcri, y su lectura desperlingua ossa diré appena- -jera íl Sig lore! tó en él los recuerdos y el amor patrio. Inmediatamente 11 Signor che di gloria sfavillante regna si cicli, é sua delicia é puré volvióse á Italia, estableciéndose en Milán. Dos hombres y piccios nom in questo valle errante! se disputaban por entonces el imperio de las letras ítal Ed attóniíe il misano le puré nas: Vicenzo Monti y el ya citado Hugo Foseólo. El intelligence scendere ammantato primero, poeta ingenioso, fecundo y más amante de la á questo creddi colpe é scíagure, forma que del fondo, era descuidado y escéptico como Ed il povero verme ¡acerato Goethe; el segundo, altivo, ardiente y desigual, era consanar colle sue maní, é á tutti! mondi siderado como el Byron del Mediodía. ridir sua goia, se da tale é amato. lo lo vídí per baratri profondi Monti y Fóscoio se detestaban, y á pesar de ello, movermi incontro e gridar dulcemente: Silvio llegó á ser amigo de ambos. Perché contanto al mió deseo t ascondil -Me interesaba más por Foseólo- -dice Silvio en sus E piu é piu appresavari e ridente, Memorias. -Este hombre violento, que con su aspereza piu c piu del suo viso era il fulgore, alejaba de sí á casi todos sus amigos, era para mí la misé n arri, é ardesonne eternamente. ma dulzura y cordialidad, y yo le profesaba una gran veneración. ¡Ah! si íl proclamo Jefe de Sección en el Ministerio de la Guerra, el paal Universo in faccia- ¡era il Sigiore! dre de Pellico logró para éste la plaza de profesor de io lo vidí, il conobbí; ¡ei mi ama, Jo l amo! francés en el Colegio de Huérfanos de militares, cargo Tal fue Silvio Pellico. Si paia la Italia literaria y poque le dejaba bastante tiempo libre y que empleó en es- lítica fue un ejemplo y una gloria, para el mundo del cribir la tragedia Laodamia, inspirada en un asunto grie- arte fue un genio ilustre de la poesía del siglo xix. go. Acababa de terminar esta obra, cuando halló en un teatro de Milán á una muchacha de diez á doce años, EDUARDO DE LUSTONÓ cuya fisonomía y la manera de interpretar algunos papelitos despertaron en el corazón de Silvio el recuerdo, un tanto adormecido, de la tan llorada Carlottina. Hn pensamiento del Dante apoderóse del joven poeta; vio RETAZOS HIGIÉNICOS pasar ante sus ojos, llevadas por un torbellino eterno, á las dos sombras melancólicas de Francesca y de Pablo, B EGIMENTAC 1O N Uní de las cosas más indispensa DEL SUEÑO bles para conservar bien la salud, esos seres que se amaron sobre la tierra, á quienes la es saber dar al cuerpo humano el muerte sorprendió en un beso, y que no deben separarse descanso que necesita por medio de un sueño que sea repajamás. rador de la actividad y fuerzas perdidas durante el estado de Aquella impresión de Silvio, causada por ia actriz que vigilia; y para que el sueño reúna estas condiciones, es preempezaba su carrera y que llegó luego á ser la célebre ciso regimentarlo higiénicamente con preceptos que se refieal modo de dormir, al trágica Carlota Marchionni, fue el origen de que escri- ren sueño, que es variable cuarto- dormitorio y á la duración del según las edades; preceptos que biese Pellico su segunda tragedia Francesca da T imini. expongo á continuación: Al terminarla, la sometió al juicio de Fóscoio. 1- La habitación para dormir debe ser un local bien ven- -Esto es malo- -le dijo el áspero poeta, -no toque- tilado de antemano, espacioso para las necesidades respiramos á los muertos de Dante. Arroja al fuego esta trage- torias del individuo que haya de dormir en él, es decir, di 3o metros cúbicos por hora; debe hallarse á una temperatura dia y tráeme la otra de la cual me has hablado. Silvio le llevó el manuscrito de Laodamia. constante de i5 á 20 grados centígrados y no debe contener flores ni perfumes. Foseólo la leyó también, exclamando al terminar: 2.0 Dicho local debe tener el techo y las paredes colo- -Sea enhorabuena, amigo Silvio. He aquí una pro- readas de azul pálido; y si se duerme con luz encendida, que ducción hermosa. sea una lamparilla, ó mejor una bombilla de luz eléctrica de Al regresar á su casa, Silvio apeló ante su conciencia 5 bujías, teñida de azul y encerrada en un globo de cristal de artista del fallo de Foseólo, y su conciencia le dictó azul traslucido, pues la luz azul es seda. ite del sistema nerque arrojase al fuego á Laodamia v conservase á Fran- vioso y proporciona sueño tranquilo. 3. La mejor posición para dormir es la horizontal y en cesca. Tres años después volvió á presentarse en Milán la actitud lateral derecha; dormir sobre el lado izquierdo dei Marchionni precedida de una gran reputación conquis- cuerpo es antihigiénico, porque se comprime el corazón y se tada en Ñapóles, Florencia y Bolonia. Silvio le fue pre- provocan ensueños y pesadillas. después de cenar; deben 4. Es antihigiénico acostarse sentado y Francesca da J ímini salió del cajón en que transcurrir, por lo menos, dos horas después de haber ingeyacía olvidada, pasando á mano de la célebre trágica. rido alimentos, para meterse en el lecho. Francesca obtuvo un éxito colosal en todos los teatros 5. Para dormir debe cambiar el individuo el traje intede Italia, y el nombre de Silvio Pellico se inscribió en rior que use de día por otro ligero, amp ¡io y sin ligaduras, confeccionado con tejidos de lino en el verano, y de algodón el libro de los grandes poetas italianos. Cuando en 1820 estalló la revolución napolitana, se- en el invierno. 6. La siesta en el invierno es antihigiénica y puede toguida de cerca por la insurrección del Piamonte, el Austria, que estaba en acecho, inundó de tropas los Estados lerarse hora y media ó dos horas únicamente en los meses caniculares. Lombardo- Vénetos, y cuantos hombres eminentes por 7. Es perjudicial para la salud calentar en el invierno su cuna ó por su talento halló en dichos Estados, fue- las ropas de la cama antes de acostarse. ron envueltos en una misma proscripción. Detenido Sil 8. La ración de sueño debe guardar relación con la edad, vio Pellico el 1 3 de Octubre del expresado año, y con- el temperamento, el ejercicio y el trabajo del individuo, pero ducido á las prisiones de Santa Margarita, salió de ellas por regla general y tomando como tipo higiénico la clasifiá los pocos días para escuchar sobre un cadalso, en la cación de Freislander, el índívid 10 debe dormir diez horas plaza de. Venecía, la sentencia que le condenaba á muer- desde los 7 á los 1 1 años; ocho horas desde los 1 1 á los 1 5, y por último, desde les i5 años en adelante, mientras el indite, cuya pena se servia conmutar el Emperador en quinviduo no llega á la edad de la vejez, debe dormir por término ce años de edreere duro en Spielberg. medio de seis á siete horas diarias. Pellico nos ha pintado en Mié Prigioni cómo coSiguiendo, ó mejor dicho, practicando estos sencillos prerrieron para él los diez años que duró su cautividad. Im- ceptos, pueden asegurar mis apreciables lectores de A B C posible es que lea nadie sin conmoverse una tan sólo de que el sueño lo efectuarán en excelentes condiciones, para las páginas de ese libro admirable, perfumado de amor que el funcionamiento de su fisiologismo sea perfecto en el y embalsamado de ternura. Hay en todo él un no sé qué estado de vigilia. DOCTOR CORRAL Y MA 1 RÁ de triste, pero elevado, magia de esperanza eterna, reco-