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3 A- ftO DOS. NUMERO 91. CRÓNICA BISEMANAL ILUSTRADA. DÍAS PASADOS... Papa se definitivamente á la El tiara, queva: e! suPapa renuncia de oro expresa una con triple circulo de las más altas potestades espirituales de la tierra. Y aunque yo no creo en este decir de agencias y de corresponsales periodísticos en Roma, no estará de más comentarlo, que es siempre tema de simpática actualidad el ocuparse del antiguo párroco de Salzano que por hermetismos de un cónclave ostenta el nombre alado de Pío X... Los antecedentes del Papa y los preliminares de su elección dan cierto carácter de autenticidad á la gravísima noticia. Todo el mundo recuerda que el cardenal Sarto fue un votante del cónclave electivo, que salió malhumorado de su diócesis y con la esperanza de un regreso inmediato; hasta llegó á adquirir en la taquilla de la estación billetes de ida y vuelta para él y sus familiares... En la mochila de cada soldado había antaño, dicen, la faja de general. José Sarto no soñó, siquiera momentáneamente, durante el trayecto desolado de Venecia á Roma, que llevara en su modesto equipaje de párroco mitrado, el anillo y el báculo de Pedro el pescador... No figuraba su nombre en la curia romana: no había desempeñado siquiera, en el curso de su minist e r i o misión diplomática alguna; ignoraba el francés; no conocía á otros soberanos que al gran neurótico alemán, á quien había vagamente apercibido en Venecia bajo las apariencias de un anacrónico P a r s i f a l que fuera al mismo t i e m p o comisionista de comercio, ó al rey de Italia, con quien sostuvo luchas por el veto que opuso á su exaltación al patriarcado de Venecia: il Corso de Roma se le antojaba que no conducía sino á sitios de perdición... quizás no acertara á ver á Dios claramente en la plaza de San P e d r o Quiero decir que no amaba á Roma. menes lleva consagrados el nuevo recipiendario al estudio de Napoleón, y aún tiene en proyecto doce volúmenes más, antes de dar por terminada su obra. Muy cerca de los cuarenta años, panzudo, cetrino, áz mirar cansado, con la nariz tendiendo morfológicamente á convertirse en pico, cuadrábale mejor á aquél hombre, que ya no era para mí un transeúnte cualquiera, sino un símbolo humano de batallas y de victorias, de contiendas y de trofeos, de imponderables ratificaciones y de sorprendentes rectificaciones en la Historia, cuadrábale mejor, decía, el título de Napoleón que el nombre de Bonaparte. Me aproximé á él para mirarle con mayor atención y suponiéndole gestos y actitudes heroicas para hacer mi visión más completa, los cuadros épicos de Horacio Vernet y d: David, la galería, entera, de las batallas, en Versalles, desfilaron ante mi deslumhrada memoria, dejándome una sensación de rojo en la pupila y dejos de sangre en el paladar... La calle cualquiera que fue lugar de nuestro encuentro se me antojó S ¿MADRID, 3 DE FEBRERODE 19O4 NÜMER SUELTÓ 10 espada tiene que hacer todos los. quites, matarse todos los toros y hasta alargar las banderillas, como quien dice! Claro; como que ayer fueron tres ministros al hule, y según noticias, Domínguez Pascual está mucho más malito que la p o b r e Mina. Alix, y el ministro de la G u e r r a pero ¿no sabe usted el notición de hoy? Pues nada, que Linares se bate con Rodrigo S o r i a n o ¿Qué dice usted, que no llegará la sangre al río? L o mismo pienso pero aquí la cuestión es divertirse. M i r e usted, ya Soriano ha dicho unos cuantos chisteeitos y á M a u r a le han escocido bastante. ¿Lo ve usted? Ya está disparatando y yéndose del s e g u r o Pues ¿no dice que A g u i naldo opinaba en favor de los frailes? ¡Bonita manera de defender á Nozaleda! Y ahora cita á Ayala. ¡A h si usted le hubiera conocido! Si Ayála viviese ahora, no; tenía con todos estos mequetrefes para desayunarse. Bien: Soriano ya le ha llamado á M a u r a el gran flautista, y ha dicho que hay crisis; y e) o t r o se ha callado. Buenas y gordas las vamos á ver mañana. VIERNES. ¿Nó lo dije? Ahí tiene usted i. I; i i v INAUGURACIÓN DE LAS OBRAS DEL MONUMENTO QUE H DE ERIGIRSE EN LA PLAZA- DE LA UNIVERSIDAD, DE B 4 RCEL 0 NA, ALMAS Fot. A. Soler EN HONOR DEL DOCTOR ROBERT. AL SOLEMNE ACTO, VERIFICADO EL DOMINGO ÚLTIMO, CONCURRIERON MÁS DE J O O O á Nocedal p i d i e n d o otra vez la Biblia én pasta, y diciendo qué pueden traerse los documentos referentes á la muerte de Meco en ún carro con dos muJas. ¡Eso, y que no se vaya de vacío él carro: que se espere y se lleva al Gobierno hecho añicos! Mire usted ahora ese demonio de Lerroux quejándose da que á Mina Alix la permitiesen despachurrarse, y en cambio no dejaran á la Bella Chiquita descacharrar de gusto a los viejos verries. ¡Este h o m b r e está condenado! Ahora ejecuta S á n c h e z Guerra una pequeña plancha de las suyas y se retira tropezando. Agarrarse, que viene Llorens con el fusil! La verdad es que la opinión, como dice Maura, en Valencia se manifiesta con unanimidad consoladora. P r i m e r o habló un blasquista, luego Só. ¡ano y, por último, un carlista; ¡y todos contra Nozaleda! Eso que dice Llorens me Y fue el elegido contra sus formidables contrincantes Oreglia, Gotti, Rampolla... Nadie entre los cardenales tan sorprendido por su exaltación como la nueva Santidad. Dijo que no se sentía con fuerzas para resistir el peso con que lo consagraban luz del orbe. A presencia de tanta humildad, yo pensé en su madre, en la predestinada lugareña cuyas entrañas contenían el molde donde fue vaciado un Papa. ¡Ah, si hubiera vivido! ¿Concebís maravilla humana comparable á la de una mujer que pudiera decir, señalando al Vaticano y á la basílica de San Pedro: ¿No habláis de Dios? Pues yo soy la madre de su representante sobre la tierra... el nardo dio su flor... mientras que la multitud, arrobada ante aquella sacra maternidad triunfante, exultaba con su millonada de bocas: ¡Bendita tú eres entre todas! as mujeres! Quizás por estos antecedentes y por la obra de demo- cra ización que ha emprendido en las costumbres vaticanas, Pío X llegue á representar en la Historia el menos Pontífice, pero el más huimno de todos los Pontífices. n estos días ha estado concertado un duelo entre un diputado y un general del banco azul. Y sin que incurramos en la pesadez de señalar en el hecho lamentables regresiones á épocas y costumbres bárbaras, sí debemos consignar nuestra extrañeza por haber visto figurando como testigo de una de las partes, nada menos que á un ex ministro de la Corona que fue, no ha muchos meses, notario mayor del Rdno, jefe de la Justicia, presidente nato de todos los Tribunales del Reino. Pero ¿es que el duelo está, sí ó no, penado por el Código? n acontecimiento literario es la entrada de Federico Masson en la Academia francesa. Todo el ciclo naooleónico entra con él en aquella casa. Dieciséis volú- momentá 5 S. 5ii ritnte el tablero de batalla de Ulm; la casa inexpresiva y burguesa que veía enfrente, el palacio del Elíseo; un buen hombre que acertó á pasar en aquel momento rozándose con nosotros á horcajadas sobre un pacífico borrico, los formidable escuadrones de centauros que obedecían como una colosal y automática máquina de guerra á las voces de mando de Ney, de Muraf ó de Lassaíle, propias de los guerreros de Troya narrados por Hornero: y un carromato que transcurrió al paso hizo surgir vivos antes mis ojos los fastuosos séquitos de seda y oro que, como un reguero de fuígo en el firmamento, iban en pos del Emperador al volver de sus victorias... Yo le debo á M r Masson una de las más vistosas ilusiones de mi vida. ALEJANDRO SAWA parece muy fundado. ¿Qué tenía que hacer el capellán del Olimpia en el despacho de Nozaleda? Lo que Jos perros en misa. ¿Y ese otro capellán californiano que ha descubierto Sánchez Toca á última hora? Como hp fuese á cantarle al arzobispo aquello de Rpseík Es la California mágico país. ¡Muy bien, Llorens! Ahora, para desengrasar, discurso de Canalejas. Cuatro capotazos ceñidos, y á la olla. ¡Mire usted lo que le contesta Maura! Ahora sale con una explicación de aquello de la revolución desde arriba. Sólo nos faltaba eso: que á Maura se le acabara el repertorio de las frases y comenzara á repetirse. ¡Quite usted de ahí, cebolla! SÁBADO. ¿No saoe usted lo que sucede? ¡No ganamos para sustos! Pues, ahí es nada: que Maura le ha dado un sartenazo al almirante de la Armada, al anciano Beránger. Y lo peor no es la Armada, sino la que se va á armar. ¿Ve usted? Romariones no ha hecho más que enterarse, y ahí le tiene usted metiendo bulla. Con eso y la convidada que le va á ofrecer Salmerón, ¿para qué quiere más el Gobierno? (Pausa larga. ¡Vaya una salraeronada, vecina! Esta es délas que le hacen polvo al preopinante. Y que les ha dicho á los de la mayoría cuál es la más negra. La más negra es ésta, Sr. Maura. ¿Qué dice el presidente? Que le basta con el duplo de un hombre para gobernar. ¿Y dónde está ese duplo? ¿Lo ve usted? Mira al banco azul y no ve más que á Sánchez Guerra con sus fichas de dominó por dientes: todas son blancas dobles. E N EL CONGRESO. IMPRESIONES DE UNA SEÑORA PARLAMENTARIA JUEVES. -Seguimos con eso del P, Nozaleda. ¡Hija, qué padre! Cuando se entra un fraile de esos en una casa, ¡cualquiera le echa de ella! Ese que está hablando ¿quién es? ¡Ah, sí! el joven Menéndez Pallares. el diputado por Blasco Ibáñez, digo, por Valencia, Siempre se me olvida: verdad es que la oratoria de este joven se parece á la de todos los Menén. deces, Pereces y Góméces que han pasado por aquí desde tiempo de Madoz. ¡Hija, á mí estos republicanitos chiquitines y verbosos que hablan como los del banco de enfrente, me aburren sobremanera! Pero ¿qué es esto? ¿Maura se levanta á contestarle? ¡Cómo estará esa cuadrilla cuando el primer U