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Pág. VIDA EN LALAVERA BROMA. PELLEJÍN CAPellejín se ha consolado pronto de su desgracia. Al principio estuvo muy triste, porque cifraba su dicha en tener un heredero, y éste, como ustedes saben, se le había roto, por lo cual echóse en brazos de l a filosofía y hoy vuelve á compartir con su ilustre suegro los triunfos parlamentarios. No es hombre que cultive la política solamente. Tiene conciencia de lo que vale como diputado y como persona, y lo mismo pronuncia un discurso que sigue en la calle á una mujer bonita. La otra noche tuvo la suerte de encontrar en la plaza del Callao una modista preciosa que volvía del taller. ¿Me peímite usted que la acompañe? -la dijo. -Retírese usted, -contesto ella. -Está mal que me dé impoltancia- -replicó Pellejín, -pelo sepa usted que soy diputado á Colies. Aquello sorprendió á la joven, pues no podía creer que hubiese diputados de tan pocas carnes; pero movida por la curiosidad más que por otra cosa, dejó que PeUejín la acompañase. ¿Es usted soliela? -preguntó éste. -Sí, señor; ¿y usted? -Soitelo, glacias á Dios. ¿Quiele usted acepta! unas ¡elaciones fclmales? ¡Caramba! No es usted poco rápido. -Es que soy muy vehemente, como todo oladol palamentalio. ¿Va usted al baile esta noche? -Puede que vaya. ¿A dónde? -Al Salón Central. -No fáltale. Y, efectivamente, aquella noche Pellejín dijo en su casa que tenía que asistir á una junta, y después de besar á su esposa en la frente, salió á la calle henchido de ilusiones. Antes de dirigirse al baile entró en una peluquería é hizo que le rizaran el pelo; después estuvo en un salón de limpiabotas donde le sacaron lustre, y, por último, se fue á Fornos y pidió una copa de cognac y un puro con anilla. ¡Calle! -le dijo el mozo. ¿Usted es el yerno del señor Besugón? -El mismo, pelo no me conviene que se sepa. -Por mí puede usted estar tranquilo. Yo al Sr. Besugón le conozco de cuando iba al café de la Iberia, antes de ser personaje, lo cual que tomaba café con media y se guardaba los terrones sobrantes. Pellejín pagó la copa y el puro, y se fue al baile diciendo para sí: -Esta gente oldinalia no tiene conciencia de lo que dice. Este es un pueblo que está sin educal. ¡Oh, el día que yo sea ministlo! Cuando entró en el salón, el baile estaba en todo su apogeo, y Pellejín se puso á buscar á su preciosa modista. ¿Cuál de estas selá? -preguntóse á sí mismo, fijándose en un grupo. ¡Hola, hermoso? -díjole en aquel momento una máscara que lucía un dominó negro con lazo rosa. -Es ella, -se dijo Pellejín, y Ja ofreció su brazo, que Ja máscara aceptó al momento. Desde aquel punto y hora, nuestro amigo ya no fue dueño de sí; entusiasmado con aquella mujer encantadora, prodigábale todo género de atenciones, deslizando en su oído frases apasionadas. -Ven al ambigú- -la dijo por último. -Quieto volvel á admilal tu cala. La mascarita no tuvo inconveniente en seguirle al ambigú. -Descúblete. helmosa- -murmuró Pellejín, -y toma lo que quietas. ¿Hay bisteque? -preguntó ella. -Supongo que los habla; pero quítate plonto la cateUta... La máscara se la quitó, y Pellejín quedóse sorprendido. Aquella máscara no era la que él suponía... Era el conocido matador de novillos Bonifacio Recocho (a) Salmonete. ABC maban los del oficio á Ferreras, allá se fueron, siendo muy bien acogidos por el conde de Xiquena, que demostró siempre especiales simpatías por los periodistas. Con el Conde y el director de El Correo estaba don Cándido Martínez, secretario que había sido en varias Cortes del Congreso, exdirector de Comunicaciones con distrito propio y puesto asegurado en el Parlamento, fuera el que fuera el partido que dirigiera las elecciones. Era uno de los gallegos más listos que han venido á Madrid, muy conocedor de la política y de los hombres y que desmentía á cada momento el nombre de D. Cándido que llevaba. Pasaba las primeras horas de la noche en el gabinete de lectura del Casino leyendo cuantos diarios allí llegaban, y cuando entraba en Fornos iba bien empapado de política. Uno de los primeros en acudir á la tertulia era Julio Vargas, el famoso redactor de El Liberal que tan poderosamente contribuyó al éxito de este periódico, hombre entrado en años que conservó siempre el aspecto de joven. Vivo, listo, activísimo, muy inteligente y muy simpático, de la escuela del famoso Campo y Nava, que había sido, como él, uno de los fundadores de la Sociedad de Escritores y Artistas. La frase popular de averigüelo Vargas, parecía que había sido creada para él, gran descubridor de misterios y olfateador de noticias. El fue el único periodista de Madrid que supo la noticia de la muerte del Príncipe Imperial, hijo de Napoleón II por los zulús, y su periódico El Liberal e ¡único que la publicó, ganando con esto gran crédito en los primeros tiempos de su existencia. Seguía Vicens, redactor de El Globo, muy serio, muy grave y muy circunspecto, que hablaba poco y observaba mucho, llevándose todas las noches á su redacción un gran caudal de noticias. Marqués, inteligente y hábil redactor de El Jmparcial, era también de los asiduos y no perdía en aquella reunión el tiempo. Más que por saber noticias, por pasar agradablemente el tiempo y hablar con su jefe, iban allí los simpáticos é inolvidables redactores dz El Correo, Pepe Alvarez Buylla y Andrés Miralles, paisano aquél y algo pariente de Ferreras, su brazo derecho y su persona de confianza en el periódico, y jovial siempre el segundo, antiguo alumno de la Academia de Artillería de Segovia, de mucho ingenio, tomando, al parecer, Ja vida á broma y derrochando el talento. Acudía también con frecuencia D. Pablo Morales, personaje que había ocupado un alto puesto en la corte de D. Carlos, al que guardaba gran fidelidad. Hombre dz mundo, muy bien relacionado y bien admitido en la sociedad de Madrid, y que tenía en aquella tertulia dz política la espzcialidad dz las noticias carlistas y la de la crónica escandalosa, de la quz estaba muy enterado. Franco, el redactor acreditadísimo dz El Liberal, quz iba allí á reunirse con su Compañero y maestro Vargas; Perico Molina, el redactor dz El Jmparcia! que fuá el periodista más buen mozo y más elegante dz Madrii, y algunos otros, iban á diario á aquel Circulo, donde se sabía cuanto pasaba en la capital dz España y en las provincias, y donde se predecía y adivinaba lo que iba á pasar. Las noches de crisis aumentaba de un modo extraordinario la animación, hasta que Ferreras levantaba el campo para tomar el último tranvía del barrio de Salamanca, que le dejaba en la esquina de la calle de Lista, donde tantos años ha vivido. De todos los que he citado, sólo dos viven: Franco y Marqués, y los dos se han retirado del periodismo. El conde de Xiquena murió en buena edad todavía, después de haber ocupado dignamente los primeros puestos de la nación, y dejando una memoria respetable é ilustre. Julio Vargas, Vicens, Alvarez Buylla, Perico Molina, sucumbieron sin dejar el oficio; Andrés Miralles, cuando era muy feliz en un hogar dichoso, y á consecuencia de enfermedades contraídas sirviendo á su patria en Cuba y Filipinas. El último y más reciente ha sido Ferreras, á cuyo nombre ilustre y honrado van unidos muchos recuerdos. Núm. 90 temporadas. ¡Somos versátiles y ligeros, somos un poco inconscientes! ¡El alma latina, la generosa alma latina, se ha apoderado del mundo, y las naciones olvidan generosamente sus odios, para trabajar unidas en la obra hermosa de la paz universal! I os Estados Unidos del Norte América no se han engreído con el fácil triunfo obtenido sobre nosotros en Santiago de Cuba, y siguen su labor progresiva y civilizadora. En j. de Mayo próximo se inaugurará en la ciudad de San Luis, Estado de Misourí, una gran Exposición Internacional, en recuerdo dz la adquisición por los Estados Unidos, en 1803- 1804, del gran territorio conocido entonces con el nombre de la Luisiana. Los señores yanquis, que saben hacer las cosas en grande, llevan recaudado ya para gastos de la Exposición la respetable suma de veinticinco millones de pesos oro. El espacio destinado para las instalaciones, ocupará una superficie total de 485 hectáreas. En este gran certamen se hará una historia completa del mundo, estudiando Ja vida del hombre en todos sus aspectos, así como los resultados dz sus trabajos en todas las industrias y profesiones, sus inventos, sus descubrimientos, etc. etc. Proyéctasz quz la Exposición de San Luis sea un verdadero compendio de la historia de la humanidad. La prensa norteamericana hace constar que la educación elemental y superior será estudiada preferentemente en esta Exposición modelo. En la sección destinada al efecto, se harán todos los esfuerzos posibles para reunir, con el objeto de facilitar la investigación comparativa, los diversos sistemas de educación de todos Jos países del mundo civilizado. Al Jado de este palacio figura el de Bellas Artes, dividido en dos grandes secciones, destinadas á pintura y escultura internacional, en Jas que se exhibirán obras artístic s de todos Jos tiempos. Después vendrá el palacio de Artes liberales, dedicado á la imprenta, á la fotografía, á libros y periódicos, á aparatos é instrumentos científicos, al teatro, á la quími ca y la farmacia, al papel y su fabricación, á ingeniería civil y militar, etc. etc. Tan grandes edificios se han destinado á las secciones de manufacturas, industrias varias y materias textiles, las cuales cubrirán una superficie total de más de catorce hectáreas. Después vendrá el soberbio palacio de máquinas, y el paheio de la electricidad, en el que figuran toda clase de aparatos para la producción y empleo de esta gran fuerza, y el palacio dedicado á medios de transporte, y el destinado á agricultura, en el que se exhibirán Jos diversos productos de campos y jardines y toda clase de máquinas é instrumentos agrícolas, y el palacio de metalurgia y minas, y el de pesca y caza, y el de antropología, y el de economía social, y el de cultura física... En resumen: La Exposición de San Luis será un gran templo en el que oficiarán todas las naciones la misa santa del Progreso. zspués de la victoria de Santiago de Cuba, los Esta dos Unidos obtendrán una nueva victoria con la Exposición de San Luis. ¿Y nosotros? ¿Cuando nos llegará el día de la revancha MIGUEL SAWA La embajada comercial p l lunes último llegaron á Madrid, procedentes de Bar celona, los Sres. Rahola y Zulueta, que, como recordarán nuestros lectores, regresaron recientemente á España de su viaje á la América Latina, del que deben esperarse satisfactorios resultados para el fomento de nuestras relaciones mercantiles con aquellas naciones. Comisiones de casi todas las corporaciones de Madrid, entre ellas de la Cámara de Comercio y de los Círculos de la Unión Mercantil é Industrial, acudieron á la estación para recibir á los distinguidos viajeros y hacerles demostraciones de la gratitud del comercio, de la industria y del pueblo de Madrid. El mismo día se inauguró en los salones de la casa Amaré Ja Exposición gráfica organizada con motivo de la llegada á Madrid de la embajada comercial. Asistieron á ella muchas personas dist nguidas que comprenden la altísima importancia de fomentar las relaciones y la amistad de España con la América Latina. Verdaderamente, la Exposición merece visitarse. En la numerosísima y variada colección de fotografías que hay en ella, vénse no sólo todos los incidentes del viaje verificado por la embajada comercial y las fiestas con que ha sido obsequiada, sino también retratos de personas notables, tipos y escenas populares de América, vistas, paisajes, marinas, monumentos y otra multitud de cosas que dan idea cabal del alto grado de civilización y prosperidad á que ha llegado aquel país. Por la noche, los Sres. Zulueta y Rahola estuvieron en un banquete con que les obsequió en Lardhy el señor -JPuigdollers. La comida fue espléndida y á la española. Asistieron los directores de los periódicos madrileños y revistas ilustradas, los representantes de la Prensa de Buenos Aires y la redacción de la notable revista Mercurio. De lo que en aquella fiesta se dijo han dado cuenta y KASABAL Luis TABOADA La Exposición de San Luis 1 os escritores españoles hemos colgado en nuestra panoplia, la pluma, chorreando sangre- ¡sangre del enemigo! -cor. que peleábamos contra los hijos del Tío Sam, allá en los luctuosos días, que precedieron al desastre. Asesinado Mac- Kínley, restablecidas sus relaciones oficiales entre España y los Estados Unidos, olvidado el ominoso pacto de París- ¡ay nuestras islas Filipinas! -declarada Cuba casi independiente, los españoles hemos perdonado ya á nuestros enemigos los yanquis. Los días del desastre resurgen ya ante nuestros ojos con las nebulosidades de un sueño. Ya nadie se acuerda de la catástrofe nacional. ¡Ni el mismo Montero Ríos! Los pueblos van perdiendo la memoria. Francia, á pesar de Ja campaña de los nacionalistas, ha olvidado ya los horrores de la guerra del 70. Guillermo II (si no le mata antes el pólipo que se le ha presentado en la garganta) paseará dentro de poco por Jos boulevares de París, en el coche de M r Loubet, aclamado por la muchedumbre. Son efectos de la civilización. El odio es ya una de tantas pasiones pasajeras. Se ama y se aborrece... por La tertulia de Ferreras o n motivo de la sentida muerte del inolvidable fun dador y director de El Correo, se ha hablado de aquella animadísima tertulia de última hora en el café de Fornos, que fue uno de los círculos políticos más notables del Madrid de la Restauración y da la Regencia. La estableció el conde de Xiquena, que á diario, después de haber pasado la primera parte de la noche con su padre político el marqués de la Habana, ó en la casa aristocrática, ó en la Embajada donde había comido, iba á terminar su velada en la pieza anterior del famoso restaurant para saber noticias políticas, pues la política había llegado á ser para él una segunda naturaleza. Allí iba á buscarle Ferreras, que era gran amigo suyo y que salía del teatro Real, donde, cuando menos un entreacto, había pasado en el palco de los ministros. En cuanto los redactores de los periódicos de Ja mañana y los quz tenían que telegrafiar de madrugada á los más importantes de provincias supieron dónde podían encontrar fácilmente al maestro, como cariñosamente lla-