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Núm. 89 ABC trecha á que está sometida la producción española, no rí- -ge para la literatura extranjera. En italiano y en francés todo sé puede oir, y lú que esTfiás grave, todo se puede Ver: los escrúpulos se acallan en cuanto los actores hablan otra lengua, y en este caso ya no se entiende la acción; ni el gesto, ni nada, comosi los ojos no viesen desnudeces ni obscenidades cuando el quejas, ejecuta 1 ignora el idioma castellano. Semejante estado de cosas tiene que influir poderosamente en el arte nacional; por fuerza ha de seguir un czmino determinado y moldearse en unos límites que hz: forjado sentimientos que nada tienen de artísticos; las empresas se ajustarán á la pauta que les da ingresos, y los grandes autores se someterán a un arte ñoño ó romperán la pluma. Para que haya un teatro sin prejuicios; es preciso- ponerle á cubierto de los del público, y esto no se consigue más que en la forma que se ha realizado en todas partes; interviniendo el Estado con la subvención y sin que esto le autorice para llevar los suyos, porque entonces el remedio sería peor que ja enfermedad, y la moral artística del Estado puede que: fuera rilas odiosa que la ¡ocal que h 8 y sé disfruta en casi todas las provincias. Para hacer opinión acerca de esta materia, sería conveniente escribir sin pasión la historia de dos obras en sü carrera por la Península: Eleclra y Juay: José. Pueblo ha habido en España donde los cómicos que iban á representarlas no han encontrado hospedaje á ningún preció, por considerarlos apestados, ó poco menos, y esta vergüenza sólo se hará desaparecer con un trabajo constante de la Prensa y atacando el mal en su raíz, que Sé halla en esta Corte, y que es de donde irradia su perniciosa influencia. El asunto es grave y de interés nacional, porque si ne se protesta un día y otro, pronto llegáremos á considerar nuestro Museo Nacional de Pinturas como un lugar de perdición. En esa dirección marchamos. EMILIO SÁNCHEZ PASTOR x á r Nsf- j itií -í J- -ñi 3i -i 1 -fc- 72. -í M 1 SS QUE MINA ALIX, GRAVEMENTE HERIDA AL REALIZAR EL H 00 P 1 NG THE HOOP EN EL CIRCO DE PRICE, Y SU COMPAÑERO EL INGENIERO EMILE PAYEUR, ES EL ENCARGADO DE JUGAR LAS PALANCAS QUE ABREN Y CIERRAN LAS COMPUERTAS DEL APARATO. EL SÁBADO, ESTO ES, EL DÍA ANTES DE LA CATÁSTROFE pOTOGRAFIA HECHA EN LA TERRAZA DE LA CASA DE BLANCO Y NEGRO AL SER VISITADA POR MISS AL 1 X Y PAYEUR otras dependencias municipales, tiene un teatro, cosa que desgraciadamente ocurre en otras muchas poblaciones de la Península; y el teatro del Ayuntamiento tiene una mora! una moral municipal que imponen los vecinos acaudalados de la población, moral que es distinta según la localidad y el Municipio que rige; porque hay capital española donde la renovación del Ayuntamiento modifica el concepto de la moralidad, y una obra que no se pudo representar con un Municipio carlista, és lícito con otro liberal y viceversa. El mal arranca de Madrid, donde los vecinos pudientes, mantienen un teatro con la condición de que han de guardarse unos respetos, que ellos creen esenciales, para la tranquilidad de su conciencia, sin duda muy escrupulosa pero poco capaz de recibir un concepto del arte en la acepción amplia que el artista le comprende y ama. No se puede negar el derecho á nadie de juzgar con la severidad que guste las producciones artísticas y literarias, eso es indiscutible; pero también lo es que en esta materia debe haber absoluta libertad para los que de otra pVicenta ha dado la voz de alarma, y merece ser secun- manera piensen; y no existirá tal libertad si no tienen dado por todos los que aman la libertad y el arte. éstos campo donde exponer sus ideas y donde rendir culHay una parte de la sociedad española que tiene unos to á sus pensamientos. Y tiene razón Dicenta: para los cánones artísticos bastante mezquinos, y como es la que que tengan una idea de la moral artística, diversa- de la paga, el arte dramático se va plegando á ese gusto estre- que rige en este término municipal, no hay espacio por cho y á esos moldes raquíticos. No hay que culpar á ahora. Poco á poco se van apretando los tornillos del empresarios ni á actores: ellos dan al público lo que éste escrúpulo mogigateril; á medida que el tiempo avanza, se demanda, y cuando el público es hipócrita, á la hipocre- retrocede en esta materia, y ya no pueden pasar por él cedazo de la moral al uso ni las obras de virtuosos sasía hay que acudir para satisfacerle. Poco á poco, con una suavidad encantadora para los cerdotes de nuestro siglo de oro, que una porción de gequé aman el camino tortuoso con tal de llegar tranqui- neraciones tan santas como la actual han contemplado y lamente al fin, se ha establecido una censura dramática aplaudido sin sentirse ofendidas en sus sentimientos realgo más que previa, porque se ejerce antes de que la ligiosos. obra esté escrita; porque pesa sobre al artista al eoger la Lope de Vega ha sido ya colocado en el índice de la MIS MINA ALIX Fots. Aseojp pluma, cohibe su pensamiento y paraliza su vuelo si ne- gente que paga el teatro en Madrid, y su Castigo sin ven QUE VESTÍA ÁL REALIZAR ÉN EL CIRCO DE PR 1 CE cesita trabajar para vivir, y no quiere que su obra quede ganza está considerado como pecaminoso. Cervantes ARRIESGADO EJERCICIO CHOOPING T H E HOÓP improductiva por haber salido de los moldes que unos mismo sufre mutilaciones terribles para poder ser escur buenos señores han tenido el capricho de establecer para chado en nuestra escena; y par este camino, veremos muy el arte representado. pronto al Quijote excluido de los libros de honesto recreo Cómo no hay teatro nacional en este país, ni el Estado y agradable pasatiempo, á pesar de estar aprobado por subvenciona esta forma de literatura como ocurre en la censura eclesiástica, que en materia de moral cristiana otras naciones, no hay forma de imprimir una dirección debe saber más que los concurrentes laicos á cualquier p s cosa sabida que los refranes son la herencia que gene influyente que borre la rutina y despeje el horizonte. Aquí teatro. rosamente nos han venido legando nuestros mayores en m el Ayuntamiento, a (f s de matadero, cementerios v Pero hay otra cosa peor todavía, y es que la regla es- edad, saber y gobierno. Eyangttios abreviados los llamó el amiento, á quien desde aquí rindo saludo, Antonio Zo: aya, estampaba hace algunas horas en líneas que se conrorsionaban de emoción y de horror, se ha cumplido en todas sus partes. La gentil niña de Parish, Miss Mina Alix, que recorría en automóvil, á ciencia y paciencia de las autoridades y entre el holgorio de las multitudes, el círculo de la muerte, no es ya, sobre su lecho anónimo del Hospital de. la Princesa, sino un amasijo de carne doliente y macerada. Que otros depuren las responsabilidades. Ante esa linda flor humana, tronchada por la propia miseria y por la demencia social, yo me siento duro, y lejos de encararme con el Destino, pienso en la perversidad del ser, en la maldad de la gente que halla voluptuosidad en lo horrendo y placentera bufonería en las macabras fiestas de la Muerte. ALEJANDRO SAWA ARTE LIBRE COSAS