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Núm. 88 ABC Pág. 6 res condiciones de los que podrían ellas proporcionarse por el mismo precio, y el Estado, con poco gasto, puede disponer en caso de guerra de una gran flota de barcos protegidos, aptos para funcionar como auxiliares de combate. La marinería de estos buques se recluta de licenciados de la Armada. Es, pues, disciplinada é instruida y permite establecer á bordo un régimen militar. La oficialidad esta también asimilada á la de guerra. Todo capitán de la marina mercante que Ile e cierto número de años de servicio sin notas desfavorables puede, mediante examen, adquirir el grado de teniente de navio en la Armada, y análogamente pueden adquirir grados inferiores en ésta los demás oficiales. Tal es el personal de la marina voluntaria, que puede, por lo tanto, en caso de guerra, llenar á satisfacción su cometido militar. Pero no se conforma el Estado con el buen material y el personal idóneo, sino que exige con todo rigor continuas prácticas y estudios. Todo capitán que fondea en un puerto tiene obligación de remitir al ministerio de Marina, todos los datos relativos á su segundad, fondo, vientos reinantes, defensas y demás condiciones que pueden interesar á la navegación ó á la guerra, y claro está que la colección de todos estos informes, confrontados y corregidos según se han ido repitiendo, permite al Ministerio ruso un conocimiento perfecto de todos los puertos del mundo. El capitán de un barco puede servirse de práctico por cuenta de la casa armadora la primera vez que entra en xm puerto. En adelante, el práctico es por cuenta del capitán. Pero ni aun así puede seguirlo usando, pues á la tercera vez sería relevado de su puesto. A bordo se hacen con frecuencia ejercicios militares con el mismo rigor que en un buque de la Armada. A veces llega á puerto un barco de la flota voluntaria, termina sus faenas de carga ó descarga y recibe orden telegráfica, ó por intermedio del consulado, de armarse en guerra y pasar con pliego cerrado á tal ó cuál punto á recibir órdenes. El buque tiene que obedecer inmediatamente, y llegado á su destino es inspeccionado por el representante de Rusia. Estas órdenes se dan, naturalmente, teniendo en cuenta las operaciones comerciales que debe realizar el vapor y tratando de no interrumpirlas ni perjudicar en sus intereses á la casa armadora. Por la misma razón, los gastos de carbón en estas travesías de maniobra, así como los de municiones en todos los ejercicios militares practicados á bordo, rsorren por cuenta del Estado. As! es como éste, á cambio de suministrar á los armadores buenos buques é inmejorable personal, aumenta con poco gasto su Armada, y mantiene realmente en pie de guerra muchas más fuerzas de las que como tales paga. ¿No les parece á los que se preocupan por reconstruir nuestra Marina, que en la organización de la voluntaria r u s a p o d í a m o s hallar nosotros algo que imitar? E H DEL VILLAR 4- VISTA GENERAL DE DALNY, FRENTE Á TALIENWAN, NUEVO PHERTO COMERCIAL CREADO POR RUSIA EN I A MANCHUMA EMPERADOR ELDEL JAPÓN Su Majestad Mutsihito, emperador del Japón, puede vanagloriarse de poseer un árbol genealógico al lado del cual los de las más rancias familias soberanas de Europa no tienen importancia alguna en cuanto se refiere a la antigüedad. En efecto, Mutsihito es el i 22 que lleva la corona que sus antepasados ciñeron sin interrupción, transmitiéndosela de padres á hijos desde el año 666, antes de la Era cristiana. El fundador de la dinastía actual era contemporáneo de Nabucodonosor. La leyenda japonesa dice que el Mikado que reinaba hace 255o años, era hijo de la diosa del Sol, y de aquí viene el nombre que se da el Japón de imperio del Sol Naciente. D ÍAS PASADOS... EMPERADOR MUTSIHITO DEL JAPÓN GENERAL TERAOUTCH, MINISTRO DE LA GUERRA DE RUSIA Semana blanca la que acaba de transcurrir... Ni hechos ni hombres, nada que fijar ó que comentar en estas líneas hebdomadarias. C i e g o ¡está claro! quien crea EL que porque el cráter no luce la altanería amenazadora de su penacho, el volcán está muerto y las entrañas de la tierra sin cólera. Lo mismo pasa en la vida de los pueblos que, como un ingente y perdurable cristal, refleja la Historia. No se dirá, porque el tren se detenga en una estación de tránsito, que ha llegado al final de su carrera. Ni de la vida tampoco, cuya estación de llegada no se conocerá jamás... Rusos y j a p o n e s e s blancos y encarnados, c irreconciliables enemigos del da y fanáticos partidarios del do... Hablemos i de cosas más modestas y que, por serlo, están más cerca de nosotros, y entre ellas de la iniciativa justa y generosa que han tomado los aragoneses proponiendo á su paisano Cavia para uno de los sillones vacantes en la Academia Española. En otra sazón y en otro lugar he hablado yo de Cavia en los términos encomiosos que merece. Creólo el escritor de más raza de cuantos manejan una pluma aquí en España. Y decía de él: muQENERAL A. N. KOUROPATKINE, chos se placen en verlo MINISTRO DE LA auERRA DBL JAPÓN vestido con la camisa del hombre feliz. Dice en sus decires cosas aparentemente alegres: tiene popularidad, cosa que para muchos, para casi todos, es el ideal y el fin de una vida; gana, dadas las sórdidas costumbres literarias del día, ampliamente su vidi; fue amigo de Lagartijo y Gayarre; El Jmparcial acata sus genialidades; en los cafés y en los corrillos de la Puerta del Sol, que son los únicos centros intelectuales de la Corte, se cita elogiosamente su nombre y se comentan sus gestos; y siri embargo jqué melancolizante visión la d e ese joven pálido, viudo de todos los amores, que hace, al decir de sus comentaristas, de su casa una Trapa, permaneciendo en ella largas temporadas sin salir, que prefiere la luz del gas á la gloria del sol, y el zinc de los mostradores venenosos al ancho panorama de los campos brindando amores y salud y vida! Si las candidaturas de la Academia se cubrieran por sufragio literario, hace ya muchos años que Cavia ocuparía por unanimidad de votos el sillón innominado que Mariano José de Larra, su gran pariente gor línea espiritual, no llegó á ocupar jamás... p s un fantasma... Es un fantasma de la maternidad, de la beHeza, del tálamo, del hogar y del solio... La exemperatriz Eugenia va á venir á pasar una temporada entre nosotros. Conservo hondamente grabada la huella de su visión en el álbum ideal de cosas y personas que llevo enclaustrado más bien en el corazón que en el cerebro. Es una anciana muy triste, vestida siempre de negro, que no guarda en la retina reflejos del sol meridiano al bruñir la plata del Genil y del Darro, cuya larga toca de viudez no recuerda para nada los pliegues mayestáticos de aquella corona imperial que fue de Francia... Atraviesa todos los años la ciudad de París y se va, se va corriendo al