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AÑO DOS. NUCA BISEMANAL ILUSTRADA. RÍI S. M. e! Rey Don Alfonso I clebra hoy Don Alfonso su f i c t a ononui Con este motivo creemos oportuno publÍL, un retrato que nadie ha publicado ni visto, por consiguiente, hasta ahora- N o podemos atribuirnos el honor d e d e b e r esta foto iafía á merced especial d e S M p e r o sí la jnicK- tiva u. c esta Originalidad, con la cual nada meritorio realiza mos, aunque creen os, en cambio, ofrecer al publicó algo nuevo, por 1 que nuevo es, en España al menos, ver al R e y vestido d e paisano, salvo aquellos casos en que asiste á cacerías ó realiza j excursiones campestres. i En público, creemos que nadie le ha visto s i n uniforme m i l i t a r i hasta el verano p a s a d o cuando hizo su visita á los montes de Jaca. En el verano del año 1902, en su excursión á S a n M i g u e l Excel sis de Navarra, vistió uniforme militar de campaña como todos los militares que le acompañaban, incluso el general W e y l e r ministro de la Guerra entonces, cuya indumentaria, por ciert o provocó en aquellas alturas un incidente, del cual no se ha hablado, p o r q u e al siguiente día ocurrió o t r o disgusto, el d e los periodistas en el fuerte d e San Cristóbal, del que tampoco se ha llegado á hacer una historia precisa, c o m pletada con detalles que fueron plenamente confirmados algiin tiempo después. En Lisboa y durante su última visita á aquella hermosa capital, ha sido d o n d e por vez primera D Alfonso ha vestido en público d e paisano (y d o n d e nuestro compañero Sr. Asenjo hizo la fotografía tjue publicamos) juzgando las personas que le vieron muy acertada la determinación, p o r q u e en la talla y en la figura de S. N encajan bien la severidad y rigidez de líneas d e la moda masculina inglesa, como encajaban en la de su padre á quien el p u e blo vio más vistiendo la aristocrática levita y la d e mocrática americana que el uniforme de generalísimo ó de almirante. prestar con su presencia mayor solemnidad y aparato en los inomentos en que el Monarca se muestra en público ante su pueblo. De esas clases, llamadas de etiqueta, f- rman p? rte muy principal hoy en España los mnyordo os de semana. u a- ligüedad f, s muy remota y procede de Francia. un principio, y nos referirnos á? antigua dinastía de francos, se limitaban los ntayordomos á presentar al M o n a r c a las pct cione; de los s íbditos, p e r o anuaituo Sí MADRID, 23 DE ENERO DE 1904. NÚMERO SUELTO, 10 CÉNTS. s En el de Fernando V i l se publicó un Reglamento sobre etiqueta y administración. Le autorizaba el marqués de Santa Cruz, y lleva la fecha de i 5 de Noviembre de 1822. S. M EL REY DON A L F O N S O XIll f O S A S D E P A L A C I O LOS MAYOR DOMOS DE SEMANA Las solemnidades palatinas que se celebrarán hoy en el regio alcázar de la plaza de Oriente con motivo de la fiesta onomástica de S. M el Rey D Alfonso X I l l dan carácter de oportunidad á la historia de algunos usos ó costumbres que se practican en Palacio. Desde los primitivos Imperios hasta las contemporáneas Monarquías, siempre han rodeado la figura del Rey numerosas personalidades, unas con misión especial y determinada, indispensable en los actos públicos ó privados d d jefe del Estado, otras sin más finalidad que la de el tiempo su poder fué inmenso, y así se ve que Pipino el Breve obtuvo la mayordomía de Neustria y Borgoña. En el siglo viii era el cargo de mayordomo desempeñado p o r individuos de la Real familia. A sus órdenes estaban los mayordomos semaneros, que turnaban en el servicio por semanas, los gentiles hombres de la Boca, los alcaldes de Casa y C o r t e el aposentador, el acemilero mayor, el maestro de la Cámara, el guardajoyas, el contralor y otra porción de empleados y servidumbre diversa. En tiempo de Felipe disfrutaba el mayordomo mayor de gajes, pensión, libreas y plato, dos cuentos, 226.325 maravedises al año, ración de pan, vino, cera y otros emolumentos; casa de aposento, médico y botica. Los semaneros, gajes, 48 plazas al día, y de libreas, de fruta, leíia, 64.410 maravedises, que todo monta; 239.610 maravedises al año, ración de pan, vino, cera, sebo y otros emolumentos; casa de aposento, medico y botica. Al llegar la dinastía borbónica se prodigaron mucho las mercedes, contribuyendo á la decadencia de la nobleza, iniciada ya en tiempo de Felipe 11, Durante la Regencia de Doña María Cristina se dictaron unas Ordenanzas fechadas en 29 de M a y o de 1840, y en las que el servicio de la Rea! Persona, Casa y Patrimonio se divide en funciones de etiqueta y de g o bierno y aaminisiiationw, ejerciendo funciones de etiqueta bajo la presidencia de mi mayordomo mayor los mayordomos de semana, los gentiles- hombres decasa y boca, los monteros dé eámara y los ujietes. M á s tarde y al morir el intendente de Palacio, marq u é s de Armendáriz, se creó el cargo de jefe superior de Palacio y cl de caballerizo mayor de S M Con motivo de este arreglo y otros que la costumbre iba introduciendo, la misión de los mayordomos de semana quedó en extremo reducida. Los marqueses de M o n talbo, Ovieco, Valmar y el conde de Mathian, en vista de esto, acordaron reunirse y redactar un nuevo Reglamento que determinase claramente los derechos y deberes de los mayordomos de semana, y en 6 de Junio de 1900 aprobó la augusta madre de Don Alfonso XIll el Reglamento para el servicio de Ja clase de mayordomos de cmann de S Ü Majestad que es cl lioy vigente. L o s seis mayordomos más antiguos disfrutan la remuneración anual de siete mil quinientas pesetas, que cl Rey les viene concediendo como premio á la lealtad y constancia con que le han servido; los demás mayordomos no perciben nada. Actualmente d i s f r u t a n esa gratificación D Alonso Coello y Contreras, decano de los mayordomos de semana; D Manuel de Aranda y Masía; D M a r i a n o Remón Zarco del Valle, marqués de Zarco; D N i colás Fernández de C ó r doba, marqués de M o n t a l b o D Carlos de Romrée, conde de Romrée; y D Rafael A r i a s de Saavedra, conde de Gomara. H o y existen ochenta y cinco mayordomos de semana, siendo el más antiguo D Manuel de Aranda y Masía, que tomó poseFot. Asonjo sión del cargo el 2 5 de Junio de i 8 5 o y los más modernos el conde de la Unión de Cuba, don Joaquín Sanchiz, D Joaquín Olivares y cl marqués de Urrea, que juraron el cargo ante el mayordomo mayor, duque de Sotomayor, cl pasado invierno. E n t r e otras prerrogativas, disfrutan los mayordomos de semana, p o r privilegio de la clase, del derecho de entrar, sin previa petición, en la Cámara real en día de audiencia. También lleva anejo el cargo el tratamiento de Señoría. El equipo de los mayordomos es bastante caro. E l uniforme llamado pequeño, p o r ser el de diario, cuesta mil quinientas pesetas, y el grande, de gala, con aretes, lazos bordados de o r o en las bocamangas y costuras, cuat r o mil quinientas; el sombrero de pluma negra, ciento veinticinco pesetas, y doscientas el de pluma blanca. A esto hay que agregar la espada, abrigos, zapatos, medias de seda, guantes, corbata de encajes que algunos usan y en las que se prenden valiosos alfileres, y otrof detalles que hacen subir el precio del equipo. CARLOS DE S A N T I U S T E