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Núm. 87 A Be ASPECTO DEL F R O N T Ó N DE J A 1 A h Al D E V A LENCI A D U RANTE EL M I T I N K E P U BLI CANO CELEBRADO EL D O M I Ñ f l O V ÚLTIMO COMO PROTESTA CONTRA EL NOMBRAMIENTO DEL PADRE NOZALBDA PARA ARZOBISPO DE AQUELLA CAPITAL Tirsís y Batilos álos sabrosos y pintorescos labriegos de Cervantes. Arderíus y Mariano Fernández representa- rdn un diálogo entre D. Quijote y Sancho, aquella conversación de amo y criado después de la aventura de los yangjieses. He oído al quijotesco Laurent Taillade, poeta y apóstol, declamar, después de una cena en Montmartre el inolvidable discurso que comienza: Dichosa edad y siglos dichosos... Y recitarlo íntegro. Es de advertir que Taillade no sabía una palabra más de español. ¿Cómo se ha aprendido usted eso de memoria, maestro? -le pregunté. -A Cervantes lo he sabido siempre, -me respondió. MANUEL M A C H A D O- CRÓNICA, COSAS QUE PASAN ¡A cinco céntimos lo que no puede decirse! gritaban por las calles de Madrid el viernes último los vért dores de periódicos, ofreciendo á los transeuntéstífta hoja de papel impreso. Acaso pudiera decirse lo que contenía el papel, acaso no- Ello fue qne. á la misma hora, un delegado de la autoridad, lítt, Argos de nuestra pudibudez, hacía retirar del Iseaparate de un acreditado comercio de libros unif reproducción del cuadro Las tres Gracias, del i mórtaí Rubens. LA ZAGALA EN: EL TEATRO ESPAÑOL El hecho inaúditoj arrancó al insigne Mariano dé Cavia una vibraras nota de legítima indignación en las columna! de ÉUmparcial... Por la coronada villa siguió gritándose: jA cinco céntimos lo que no puede decirse! ¡Sólo para hombres: Aventuras de la noche de bodas! ¡El librito del amor; hay que leer una línea sí y otra noí... Algunos periódicos publicaron anuncios de casas que ofrecen estampas de desnudos, gomas, higiénicas, catálogos reservados... Siguió en pie la prohibí- ción de cantar en determinados teatros coplas que mortificasen á. Nozaleda y Maura, y la licencia par- a cantar en otros verdaderas indecencias... No puede consentir la ¿autoridad, amante de la salvación de nuestras almas, que recreemos la vista- en las hermosas concepciones de arte que trazaron los maestros divinos; pero tolera que se hiera el pudor de toda mujer en los teatros, donde triunfa la pornografía, y en la calle, dónde los vendedores de lectura indecorosa pregonan su mercancía, destrozando los oídos del prójimo con sus gritos. Habrá que Cerrar los museos, habrá que cubrir las desnudeces de las cariátides qué adornan algunos edificios públicos. Habrá, sobre todo, que nombrar ministro de Instrucción Pública al delegado que mandó retirar él cuadro de. Eas tres Gracias del escaparate de la librería de Romo. Y después habrá que emigrar déla península ó pedir que venga el Riff á librarnos de tanta humillación, tras déMa cual no habrá, como, hubo tras de la de los thebanjDS, un monumental león de mármol que con la cabeza erguida guarde sobté él campo de Kherpnea las tumbas de los ciudadanos y proclame su heroísmo, Sino un soberbió mico suspendido por el rabo de la rama de UnárBóí, que muestre á otras generaciones la gallardá actíitud de nuestra caída. Aún ofrecemos otra analogía con la caída del pueblo heleno. Después de la Kheronea griega, brilló Aristóteles. Después de la Kheronea hispana, brillará Maura. A l siguiente día del atentado, el gobernador -ciyil señor- conde de San Luis, qíe es persona culta, desagravió á Rubens, al Arte y al sentido común, revocando la orden de su subordinado. Sin embargo, puede insistirse en que- el autor l i f na escena déla comedia de los Sres. Quintero, estrenad? el Jomingo úUimo en el Español. La fotografía está hecha durante el ensayo general, y para ello nos dieron los autores lo! i clase de facilidades, sin que á nuesfr s redactores. ni á atrat mud as tersonas que presenciaron el ensayóse les negase la entrada, orno han dicho algunot periódicos. Fot Maftoz Baena.